Los 4 pilares de la inteligencia emocional (EQ) en el liderazgo

Existen dos armas poderosas del liderazgo: la mente y el corazón. El poder que te da la mente, o la inteligencia de un líder (también denominado el coeficiente intelectual o IQ) es la capacidad de análisis y estrategia. El poder del corazón (llamado inteligencia emocional o EQ) es la capacidad de conectar con otros seres humanos e influir en ellos.

Todo gran líder necesita desarrollar ambas: IQ y EQ.

Aunque existe un consenso de que el IQ es una medida que no se puede mejorar (bajo los estándares de medición en la actualidad) lo que sí es verdad es que toda persona tiene la capacidad de mejorar significativamente su habilidad de análisis y estrategia: estudiando su negocio, la historia, la competencia, desarrollando experticia en su producto, su rol y la empresa. Y por supuesto, conociendo a su cliente y sus necesidades mejor que él mismo. (Programas como Emprendedor University están desarrollados para ayudar a emprendedores a desarrollar este aspecto en sus negocios).

Por otro lado, está la inteligencia emocional: la parte del corazón del líder. Este otro aspecto es de suma importancia para el desarrollo del liderazgo. Todo gran líder entiende que es imposible lograr resultados significativos si no logras influir en tu organización, tus aliados y tus clientes.

Aquí es donde entra la inteligencia emocional.

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Para evaluar y desarrollar la inteligencia emocional necesitamos comenzar por 4 pilares:

  • Autoconsciencia
  • Auto-gerencia.
  • Consciencia social.
  • Gerencia de relaciones.
Gráfica tomada de HBR.org

Autoconsciencia:

La autoconsciencia (o consciencia de sí mismo) es la capacidad de verte como realmente eres. Todos tenemos puntos ciegos: áreas donde somos percibidos por otros de manera diferente a lo que creemos que somos. Mientras menos puntos ciegos tienes, mayor es tu autoconsciencia.

Todos conocemos al individuo que está convencido que es un gran jefe, o tiene esta o aquella habilidad, pero la realidad es que todo su equipo se ríe a sus espaldas por la incapacidad de esta persona de ver la realidad como es: no es un buen jefe.

El primer pilar que necesitamos desarrollar para construir nuestra inteligencia emocional es la autoconsciencia: es lograr un ambiente abierto al feedback y la retroalimentación, es estar siempre atento a escuchar cómo otros están percibiendo tu liderazgo y tus intenciones, es buscar con intensidad convertirte en una persona con integridad: donde no exista diferencia entre lo que dices que eres, y lo que realmente eres.

Auto-gerencia:

La auto-gerencia tiene que ver con la capacidad de controlar tus estados emocionales. Es convertirte en una persona que decide sus emociones, no que reacciona a sus emociones. La auto-gerencia está dividida en cuatro habilidades:

1. Autocontrol emocional:

Nadie quiere estar cerca de una persona que reacciona visceralmente a las situaciones que le presenta el día. Por el contrario, grandes líderes son capaces de ser proactivos en sus reacciones emocionales. Éstos líderes entienden que la manera cómo responden a una situación (problema, noticia, crisis) depende 100% en ellos y no reaccionan emocionalmente como quisieran, sino como debieran. (Esto es exactamente a lo que se refiere Stephen Covey en el hábito #1 – Ser proactivo de su libro “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas”- Si quieres leer un resumen puedes verlo aquí).

2. Adaptabilidad:

Adaptabilidad es la capacidad de ser flexible al cambio y aprovecharlo de la mejor manera. Ésta persona entiende que “lo único constante es el cambio” y siempre está abierta a maximizar los resultados de su inevitabilidad.

La clave de este líder es que no sólo acepta el cambio como inevitable, sino que se pregunta ¿Cómo puedo aprovecharlo de la mejor manera? ¿Cómo puedo posicionarme yo y mi negocio para estar en una situación ganadora al final?

3. Orientación al logro:

Muchas veces cometemos el error como líderes de creer que la inteligencia emocional (el corazón) sólo tiene que ver con conectar con otros seres humanos. Pero la realidad es que también tiene que ver con lograr resultados.

Un líder que consecutivamente no logra resultados socava su liderazgo.

Imagina que tengas al mejor entrenador del mundo con el mejor equipo del mundo. Si ese equipo comienza a perder los juegos, en poco tiempo el entrenador pierde la confianza de la fanaticada, del equipo y termina siendo despedido.

Un líder necesita tener un enfoque en lograr resultados. Él sabe que cada victoria es una piedra más en la estructura que sostendrá su liderazgo. Por ello siempre busca resultados exitosos para él y para los miembros de su equipo.

4. Optimismo:

Las personas siempre ven al líder para tratar de leer su creencia real sobre lo que depara el futuro. Un líder que realmente cree en su equipo, en su plan y en su estrategia, siempre transmitirá optimismo a su equipo.

El pesimismo y el cinismo destruirá tu liderazgo si dejas que tome control de tu vida. Si no crees en tu equipo, en tu negocio y/o en tu empresa, mejor muévete a un lugar donde tengas creencia. Nadie sigue a un pesimista ni a un cínico.

Consciencia Social:

La consciencia social tiene que ver con la capacidad de leer al otro y poder conectar a nivel relacional. Este pilar es desarrollado al construir estas dos habilidades:

1. Empatía:

En el artículo “3 pasos para desarrollar empatía” comento lo siguiente:

“La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar lo que siente otro individuo. La palabra empatía es de origen griego “empátheia” que significa “emocionado”.

Es decir, que la empatía es la capacidad de sentir las mismas emociones de la otra persona.”

El líder debe buscar “sentir las emociones del otro”, ponerse en los zapatos del otro. Así y sólo así se desarrolla empatía.

2. Consciencia Organizacional:

Un líder debe entender la organización y cómo la misma conecta. Debe ser sensible a los diferentes sistemas de recompensas. Por ejemplo, dentro de un mismo equipo el objetivo de ventas y mercadeo es vender, el de investigación y desarrollo es la creación de un producto que cumpla con la calidad prometida, el de legal y regulatorio es estar protegidos legalmente ante cualquier eventualidad y el de suministro de producto de hacer la cadena de suministro lo más eficiente y económica posible.

A pesar de que todos están en el mismo equipo y quieran lanzar el mismo producto al mercado, los sistemas de recompensas son completamente diferentes. Un buen líder es capaz de entender esto y ser sensible a trabajar juntos en lograr los objetivos particulares a la vez que se logran los objetivos del equipo.

Gerencia de Relaciones:

Para ser un gerente de relaciones es importante entender que este pilar es construido en 5 habilidades:

1. Influencia:

Es la capacidad de impactar decisiones y la trayectoria de personas y proyectos con tu punto de vista. Todo líder sabe que su razón principal de ser es la influencia. John Maxwell, en su libro “Las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo” comenta que el líder que no tiene a nadie siguiéndolo (siendo de influencia a otros) sólo está dando un paseo. (Puedes leer un resumen del libro aquí).

2. Coach y mentor:

Es la capacidad de ayudar a otros a crecer. Es importante desarrollar influencia, pero el valor añadido de un gran líder es cuando se invierte en otros para llevarlos a su nivel. Un buen líder desarrolla seguidores, un gran líder desarrolla líderes.

3. Manejo de conflictos:

Un buen líder necesita saber cómo confrontar a las personas. El feedback o retroalimentación es una herramienta muy poderosa para ayudar a las personas a crecer y desarrollarse a su máximo potencial.

A veces pensamos que un líder con alta inteligencia emocional es un líder que no confronta y que no toca puntos álgidos. Pero, por el contrario, un líder con alta inteligencia emocional no tiene ningún problema de entrar en conflicto de ser necesario.

Confrontar a otros fue una de las áreas donde más he tenido que crecer como líder. Si la confrontación también es un área de oportunidad para ti, te recomiendo leer “Cómo confrontar a las personas correctamente”.

4. Trabajo en equipo:

De la misma manera que el líder tiene consciencia organizacional, es un gran miembro del equipo. Sin embargo, la inteligencia emocional no se trata sólo de ser un gran miembro y colaborador, sino en influir en el equipo para que tengan claridad de los objetivos y de asegurarse de que el equipo está formado por otros grandes miembros.

Te recomiendo leer el artículo “4 principios para crear equipos de alto desempeño” donde explico el proceso para desarrollar equipos que alcanzan grandes resultados.

5. Inspiración:

No podía faltar la capacidad del líder de inspirar a otros. El líder es capaz de comunicar una visión que inspire y transmita energía a otros miembros del equipo. ¿Alguna vez has estado trabajando con alguien que cuando estás cerca de él o ella sientes como te drena de energía? Un líder inspirador hace todo lo contrario: te llena de energía.

Cómo puedes ver, desarrollar inteligencia emocional es un trabajo de múltiples perspectivas donde necesitas desarrollar varias habilidades. Utiliza la matriz mostrada en este artículo para guiarte, definir tus fortalezas y detectar tus oportunidades.

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