¿Cómo tomar las decisiones correctas? Maximizando probabilidades de éxito en la toma de decisiones

Hace varios años entrevisté a Douglas Izarra, Vicepresidente Ejecutivo de General Electric (fantástica entrevista sobre el liderazgo que puedes escuchar dándole click aquí) y me contó la siguiente historia:

Un reportero le pregunta a un alto ejecutivo sobre cuál es el secreto del éxito. El ejecutivo le responde: “Tres palabras: toma decisiones correctas”.

Luego el reportero pregunta: ¿Cómo aprendo a tomar decisiones correctas? El ejecutivo responde: “Tres palabras: con la experiencia”

Y el reportero hace la última pregunta: ¿Cómo obtengo experiencia? El ejecutivo responde: “Tres palabras: Tomando decisiones incorrectas”

Sin lugar a duda, el mejor maestro en la vida es la experiencia. Sin embargo, eso no impide que desarrollemos principios y procesos para maximizar las probabilidades de que tomemos decisiones correctas. No necesitamos esperar que los golpes y los errores sean nuestros únicos maestros.

¿Cuál es el gran problema con la toma de decisiones?

El gran problema es que a medida que creces en tu responsabilidad, la toma de decisiones deja de ser un blanco o negro, y se convierten en un gris.

Inicialmente las decisiones son algo sencillo: blanco o negro. ¿Hago el bien o el mal? ¿Llego a la hora a mi oficina o me quedo durmiendo? ¿Trabajo duro y cumplo con mi responsabilidad o pierdo el tiempo? ¿Me alimento sanamente o me lleno de comida chatarra? En este caso, las decisiones son sencillas. Que las acatemos o no es otra cosa. Pero sabemos cuál es la decisión que debemos tomar.

Pero ¿Qué pasa cuando tienes que tomar una decisión de negocios y no tienes toda la información? ¿O cuando ambas opciones tienen aspectos positivos y negativos? ¿O cuando debes romper tus valores o principios temporalmente por un bien común en el largo plazo? O… cuando no puedes predecir el futuro.

En este momento las decisiones ya no son blanco o negro. Las decisiones se convierten en una apuesta, impredecibles, y grises.

Por eso hoy quiero llevarte por el proceso que yo utilizo para maximizar la probabilidad de que tomaré la decisión correcta. No es garantizado, pero si al final, tomas la decisión incorrecta, por lo menos tendrás la paz de que no había otra opción u otro razonamiento posible y, en consecuencia, hiciste lo correcto.

Paso 1 – Escoge la decisión.

Este es el punto donde necesitas escoger la decisión claramente y sin grises. Muchas veces le damos largas a escoger la decisión y, en consecuencia, no podemos arrancar el proceso de razonamiento porque nuestra mente continúa estancada en los múltiples escenarios.

Entonces, escoge la decisión que crees correcta para el momento.

Paso 2 – Descomposición de la decisión bajo el lente “todo sale perfecto”.

En este paso debes crear una película o proceso donde claramente te paseas por el escenario que todo sale perfecto.

Supongamos que decides hacer un MBA. Entonces necesitas pasar por el escenario de que consigues el dinero, te registras, pasas el examen, todo sale de maravilla durante la maestría, te gradúas con éxito, consigues un trabajo que te paga lo suficiente para pagar el préstamo estudiantil y finalmente sales de la deuda.

Es importante pasar por el proceso detallado del éxito porque te permitirá confirmar si tu decisión tiene opción de éxito o no.

Muchas veces al hacer este paso nos damos cuenta de que es probabilísticamente imposible lograr nuestros objetivos. Eso nos permite descartar la decisión desde el inicio.

Si, por el contrario, es probable que tengas éxito, entonces ya tienes claro cual es el camino que necesitas caminar paso a paso para lograrlo.

Paso 3 – Descomposición de la decisión bajo el lente “Todo sale mal”.

Luego que tienes claro el camino al éxito, necesitas dibujar el camino del fracaso. ¿Qué pasa si todo sale mal? En el caso del MBA, ¿Qué pasa si no consigues el préstamo? ¿Qué pasa si no pasas el examen de ingreso? ¿Qué pasa si sales de la universidad y no consigues trabajo?

La mejor manera de caminar por este escenario es conversando con personas que están en desacuerdo con tu decisión. Por ejemplo, si le planteo a la Junta Directiva de mi empresa una decisión que pienso tomar como CEO, voy a tener adeptos y contrarios. La mejor manera es correr esta pregunta con los contrarios. Es muy probable que me abran la mente a posibilidades que no había considerado al tomar la decisión.

Este proceso tiene dos objetivos: a) Abrir tu mente a posibilidades y b) Crear planes alternativos de acción.

Si te das cuenta de que es probable que ciertos escenarios negativos sucedan, lo mejor que puedes hacer es crear planes alternativos o de emergencia: si sucede “a” entonces ejecutaremos “c”, o vamos a tener un préstamo en un banco de forma tentativa en caso de que suceda “b” o vamos a levantar los inventarios en un 20% en caso de suceda “d”, etc.

Paso 4 – Hazte la pregunta ¿Qué no estoy viendo?

Esta pregunta te lleva a un proceso de reflexión personal. Puede ser que la hayas respondido exitosamente en el paso anterior o que igual necesites dedicar un tiempo a forzar tu mente en pensar qué se está escapando de tu mente.

Si lanzas un producto al mercado ¿Cómo reaccionará la competencia? ¿Qué pasa si bajan los precios y te dejan fuera de consideración? Si yo bajo los precios ¿Qué pasa si la competencia me sigue y entramos en una guerra de precios? ¿Qué pasa si no me sigue? ¿Qué pasa si la economía se estanca? ¿Qué pasa si uno de mis proveedores se va a la bancarrota?

¿QUÉ NO ESTOY VIENDO? Ésta es la pregunta.

Paso 5 – Filtra tu decisión a través de “Las 4 Trampas”.

Hace un tiempo escribí un artículo llamado “4 trampas que te llevan a tomar malas decisiones”. No me voy a extender mucho en este artículo (puedes leer más sobre las 4 trampas aquí) pero si quiero mencionar las 4 trampas:

  1. Selección limitada: Pensamiento binario. Selección en la misma categoría.
  2. Auto confirmación de creencias: Sólo buscas información que confirma tu manera de pensar.
  3. Emociones al corto plazo: basas tu decisión en una emoción que surgió rápidamente.
  4. Confianza extrema: Estás completamente convencido que el camino que escogiste en el paso 2 es el camino que va a suceder. No tienes tensión dentro de ti.

 Paso 6 – Define la estrategia de salida.

Constantemente escuchamos historias inspiradoras sobre conquistadores que quemaron sus barcos para vencer y emprendedores que dieron saltos al vacío sosteniéndose sólo en su creencia. Sí existe un pequeño grupo de personas que logran sus objetivos de esa manera, pero la realidad es que esto no funciona para la mayoría.

A medida que he leído biografías sobre personajes importantes como Winston Churchill, Richard Branson y otros, he llegado a la conclusión que siempre tienen una estrategia de salida.

Una estrategia de salida es básicamente tomar una decisión de cuando dejarás atrás la decisión y cómo te protegerás si algo malo sucede.

Ejemplos de estrategias de salida son:

  • Asegurarte que puedes devolver el inventario no vendido a tu proveedor.
  • Poder cancelar el contrato de alquiler de un local, tienda, planta, etc. de ser necesario.
  • Comenzar a buscar un empleo en la fecha X si las ventas de tu negocio no cubren los costos de operación.
  • Emigrar a otro país sin vender las cosas que tienes en tu país de origen en caso de que necesites regresar.

Aunque quemar los barcos y lanzarte en la aventura de tu vida suene romántico y te llene de energía, lo mejor que puedes hacer es definir claramente cuál es tu estrategia de salida y ejecutarla de ser necesario.

Este proceso de 6 pasos lo he ido diseñando basado en mi experiencia, experiencias de otros, libros, etc. Espero te sea útil para el momento que necesites tomar una de esas decisiones difíciles, y que, al pasar por el proceso, sientas la paz de que sea lo que sea, hiciste todo lo que pudiste hacer para asegurarte en escoger el camino correcto.

¿Por qué decidí convertirme en CEO?

El miércoles 1ero de Agosto del 2018 salió la nota de prensa que TekCapital (TEK – Bolsa de Londres) me estaba nombrando CEO de una de sus empresas: Salarius, Ltd.

Si es de tu interés, puedes leer la nota en los siguientes portales que cubrieron la noticia.

Hoy quiero escribir unas palabras para explicarte por qué decidí convertirme en CEO de Salarius. Algunas de mis razones a lo mejor te sorprenderán:

1) Descubrí que no quiero ser un escritor de emprendimiento, negocios y liderazgo, quiero ser un emprendedor y líder que escribe.

Hace más de un año cumplí uno de mis más grandes sueños. Luego de más de 15 años de carrera corporativa en Procter & Gamble (12) y Office Depot (3) había dado el brinco de empleado a emprendedor. Había desarrollado la plataforma LiderazgoHoy al punto que podía sostenerme financieramente para dedicarme a la vida que soñaba: escribir, enseñar y tener el tiempo de disfrutar la vida al máximo.

Fue un magnífico año. Sin embargo, me empecé a dar cuenta que la fuente de todo lo que escribía había venido de mi día a día como profesional, como empresario y como líder. Al pasar los meses de “libertad financiera y no tener jefe” empecé a sentir que necesitaba leer mucho (libros, revistas, blogs) para tener algo de que escribir.

Sentí que me estaba volviendo un académico.

Algo que yo nunca quise ser es un académico en el mundo del emprendimiento, negocios y liderazgo. Mi gran temor era que, con el tiempo, me desconectara de la realidad de los negocios, el liderazgo y la vida, y estuviera en un laboratorio creando modelos y fórmulas teóricamente perfectas, pero que les faltara calle y realidad.

Éste era un caso que había visto repetirse en muchos autores: expertos en ventas, en bienes raíces, en finanzas, en negocios, en liderazgo, etc. que se habían convertido en autores de libros, cursos, videos, etc. y en el tiempo dejaban atrás el oficio principal sólo para dedicarse a enseñar:

  • Expertos en bienes raíces que sólo hacen dinero en cursos y libros, pero no venden ni compran una propiedad.
  • Expertos en mercadeo que tienen años que no han creado una campaña de publicidad.
  • Expertos en liderazgo que, aunque han escrito decenas de libros al respecto, no tienen un equipo que liderar.

Ahora bien, quiero aclarar algo: no tengo nada en contra de las personas que se dedican a la academia o a enseñar algo que han aprendido. Pero entendí que no era lo que yo quería en este momento de mi vida. Sentí que todavía tengo mucho camino por recorrer, muchas experiencias que vivir, antes de dedicarme 100% a escribir y enseñar.

Descubrí que no quería ser un escritor de emprendimiento, negocios y liderazgo, sino un emprendedor y líder que escribe. Son dos cosas totalmente diferentes.

2) En frente de mí tengo la oportunidad de crear una empresa desde cero, y vivir experiencias que no he vivido hasta el momento.

Convertirme en el CEO de Salarius me abriría la puerta a experiencias que hasta el momento no he vivido. Cosas como comenzar un equipo desde cero, abrir una oficina, crear un plan de negocio y presentarlo a inversionistas para persuadirlos a que inviertan en mi visión, construir una cadena de suministro desde cero, conseguir clientes, vender, etc.

Todo lo que enseño en Emprendedor University, que lo he aprendido durante años en el mundo corporativo, lo tengo que aplicar paso a paso, rápidamente, en la vida real. Y qué mejor que aplicar todo lo que enseño de principio a fin en un negocio de verdad.

3) Salarius no le resta al proyecto de LiderazgoHoy, sino más bien le agrega.

Liderazgo Hoy seguirá existiendo y sigue siendo mi gran pasión. Ésta nueva responsabilidad y experiencia traerá un refrescamiento al blog y al podcast, porque me permitirá enseñar nuevamente desde la experiencia y no sólo desde la teoría.

4) Yo no quería convertirme en CEO, yo quise convertirme en CEO de Salarius Ltd.

Desde que conocí a Cliff, el CEO de TekCapital, la compañía con mayoría accionaria en Salarius, conectamos en la visión que teníamos para la compañía. Salarius es dueña de una tecnología patentada para desarrollar sal baja en sodio, siendo el exceso de sodio, el causante de hipertensión, problemas cardiovasculares y miles de muertes cada año.

Cuando conocí la tecnología, no sólo supe que podíamos construir un negocio rentable con una oportunidad gigante de crecimiento, sino también con un propósito noble de proveer una solución para que las personas pudieran continuar teniendo la misma experiencia que tienen con la sal común, pero consumiendo menos de la mitad del sodio.

Según las estimaciones de la FDA en los Estados Unidos, si lográramos disminuir el consumo de sodio en un 33%, evitaríamos entre 28,000 y 50,000 muertes al año.

Entre 28,000 y 50,000 muertes al año… me emociona contribuir a esto.

Y sé que podemos hacer todo esto, bajo un modelo de negocio significativamente rentable y exitoso.

5) Salarius Ltd, es más que un empleo, es mi empresa.

Tanta es mi creencia en Salarius que yo mismo, independientemente de mi rol de CEO, compré un porcentaje de la compañía. Adicionalmente, mi paquete de remuneración como CEO me otorga una parte significativa de la empresa, convirtiéndome en el segundo socio mayoritario después de TekCapital.

Al igual que muchas personas yo también tengo metas personales y financieras, sueños que para lograrlos necesito dinero, y esta oportunidad es una nueva puerta que me puede llevar ahí.

En mi libro Despierta tu Héroe Interior, yo escribí lo siguiente:

“Conseguir la victoria es espectacular. Lograr tu sueño es algo maravilloso. Bien sea que puedas hacer crecer tu negocio al punto de que puedas despedir a tu jefe, o que puedas por fin tocar esa pieza musical que creías imposible. Es hermoso cuando tu pareja dice «acepto» o cuando una publicadora decide que sí quieren publicar tu libro. Todo eso es algo digno de luchar y te llena de una satisfacción enorme.

Pero no conviertas tu historia en un museo lleno de logros que una vez fueron. No llenes tu vida de «los tiempos aquellos». No construyas los legos para crear un museo. Aprende a recomenzar otra vez. Afina tu oído al nuevo llamado a la aventura.

La Jornada del Héroe es un ciclo que nunca acaba. La Jornada del Héroe no es una cumbre que alcanzar, sino más bien una cumbre que, cuando la alcanzas, te muestra nuevas cumbres que están al frente de ti, esperándote para ser conquistadas.”

Hoy comienza mi nuevo llamado a la aventura. Infinitas gracias por tu apoyo.

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El éxito en el juego de la vida, juegos finitos e infinitos y ¿Cuál estás jugando?

Podemos ver la vida como un juego: competencia, reglas, tiempos, ganadores y perdedores, trampas, justicia e injusticia, etc. Tienes un sueño, sales cada día a competir por él en el mercado, algunos días ganas y otros pierdes, etc. Hasta que llega el día, si eres lo suficientemente persistente, que logras tu sueño y, se acabó el juego.

Y comienzas otro juego nuevo.

Esta semana aprendí un nuevo concepto: los juegos finitos e infinitos. El concepto fue muy revelador y, al comentarlo con algunos amigos, me dijeron que era un concepto conocido y aparentemente yo había estado por años debajo de una roca.

El concepto de juegos finitos e infinitos puede transformar tu vida: tu negocio, familia, amistades, salud, etc.

Los juegos finitos e infinitos

Básicamente existen dos tipos de juegos:

Juegos finitos:

Son los juegos que estamos acostumbrados a ver y jugar. Estos juegos tienen principio y fin, reglas establecidas, tiempos y un ganador y un perdedor.

Ejemplos de estos juegos son el béisbol, el futbol, las olimpíadas, etc. Todos estos juegos tienen una serie de reglas, tienen un tiempo limitado, son regulados por un ente oficial y al final del tiempo, tenemos un ganador y tenemos un perdedor.

Nadie puede llegar al final de un partido de fútbol, donde un equipo le metió 2 goles al contrario y decir: “juguemos 30 minutos más y de seguro igualamos”. Las reglas son las reglas y punto.

En la vida también hay otros juegos finitos. Por ejemplo, graduarse de una carrera universitaria: Si deseas ser ingeniero, necesitas ir a la universidad, aprobar todas las materias y al final de los cinco años, si cumples con todos los requisitos, te dan el título de ingeniero.

La característica principal de los juegos finitos es que hay un fin y al llegar a este, ganaste o perdiste, te graduaste de ingeniero o renunciaste a la universidad (perdiste), te ganaste la lotería o desperdiciaste el dinero, te dieron el contrato o no, te dieron el trabajo o no, la mujer u hombre que te atraía te dijo que sí o no, etc.

Muchos pasamos la vida pensando que los juegos finitos son el único tipo de juego que hay en la vida. Sin embargo, hay otro tipo de juego: los juegos infinitos.

Juegos infinitos:

Los juegos infinitos son juegos un tanto distintos. En primer lugar, no tienen fin. Tampoco tienen reglas, ni tiempos (porque son infinitos), y los más interesante: no tienen ganadores ni perdedores.

El objetivo principal de los juegos infinitos es participar del juego y seguir jugando.

Pero ¿Cómo es esto?

Digamos que estás jugando a tirarle la pelota a tu hijo de 5 años. ¿Es tu objetivo tirarle la pelota con toda tu fuerza para ganar? ¿O es tu objetivo disfrutar el momento, enseñarle el deporte, y jugar lo más posible?

Supongamos que luego de jugar pelota con tu hijo lo llevas a comer a su lugar favorito ¿Es tu objetivo ganarle comiendo más hamburguesas que él y mostrarle como tú puedes comerte toda tu comida en un tercio del tiempo que le toma a él? ¿O es tu objetivo disfrutar el momento al máximo y mantener el juego lo más posible?

Ahora permíteme mostrarte el siguiente ejemplo: Vas con tus amigos del trabajo a cenar y estás disfrutando el tiempo al máximo (estás jugando el juego infinito) y de repente te das cuenta de que uno de tus amigos interrumpe a los demás de manera constante y siempre tiene algo mejor que decir.

– El otro día tuve la oportunidad de ir a un crucero muy bonito – tú comentas – a lo que tu amigo responde: bueno yo tuve la oportunidad de ir al crucero más grande del mundo.

– Otro de tus compañeros dice que está muy entusiasmado en sus clases de tenis, y éste mismo amigo le dice: mi entrenador es el mismo que entrenó a Roger Federer.

…y así pasa toda la noche…

¿No te has encontrado con este tipo de individuo? Él o ella siempre necesitan ganar cualquier conversación o argumento. Él o ella están jugando un juego finito.

Mientras dos personas están jugando un juego finito, hay balance. Mientras dos personas están jugando un juego infinito, hay balance. El problema ocurre cuando una persona está jugando un juego infinito y la otra un juego finito.

Ahí es donde ocurre el desbalance.

Si dos personas están compitiendo por un trofeo, hay balance. De hecho, si nosotros pagamos cientos o miles de dólares por ver un juego en vivo esperamos que ambas partes estén claras en que es un juego finito y que den lo mejor de sí.

Sin embargo ¿Qué pasa cuando un empresario está jugando un juego finito y su cliente un juego infinito? ¿Qué pasa cuando en una relación de pareja, uno de los dos está jugando un juego finito (necesita ganar) y la otra está jugando un juego infinito (el objetivo no es ganar ni perder, sino estar juntos y disfrutarlo al máximo)?

¿Qué pasa cuando un vendedor está jugando un juego finito (necesito vender este producto a toda costa porque vender = ganar) y su cliente está jugando un juego infinito?

¿Qué pasa cuando un amigo o amiga está jugando un juego infinito (aprecio tu amistad y me encanta compartir contigo) y el otro está jugando un juego finito (qué gano de esta relación)?

La gran pregunta es la siguiente:

¿Cómo vives tu vida? ¿Cómo un juego finito o infinito?

Te dejo algunos ejemplos:

Área

Juego Finito

Juego Infinito

Negocios Voy a hacer esa venta cueste lo que cueste. Necesito llegar a la meta de ventas y ganarme el bono. ¿Cómo mi producto puede agregar valor a mi cliente? ¿Cómo me aseguro de que mi potencial cliente realmente es alguien que necesita mi producto?
Relaciones Necesito hacer una relación con X persona para que me abran las puertas en X proyecto. ¿Cómo puedo darle valor a esta X persona y construir una relación que sea mutualmente beneficiosa?
Salud Voy a hacer una dieta intensiva para que en 4 semanas este listo(a) para la ida a la playa. Necesito crear un estilo alimentación sana y sostenible que me lleve a tener vitalidad en el largo plazo.
Espiritualidad Voy a aprenderme todas las reglas y dogmas para juzgar a los demás y demostrar que yo sí soy espiritual. ¿Cómo desarrollo una espiritualidad que atraiga a las personas y me permita compartirles mi fe?
Finanzas Voy a comprar este BMW a crédito para demostrar que soy exitoso a las personas. Voy a seguir mi plan financiero así implique sacrificios para asegurar tener paz financiera.
Mente/Intelectual Voy a hacer un postgrado para obtener un título y sentirme superior a los que no lo tienen. Voy a hacer un postgrado porque me apasiona el tema y quiero aprender cada día más.
Blogging Voy a colocarle un título al artículo que todos quieran darle click sin importar si el contenido luego es bueno o no (clickbait) ¿Cómo creo un artículo que le dé un gran valor a mis lectores?
Social Media ¿Cómo hago para tener la mayor cantidad de “me gusta”? ¿Cómo le puedo agregar valor a mis seguidores?
Negociación Gana lo que más pueda y que el otro pierda lo más posible. ¿Cómo llego a una negociación que beneficie a ambos y desarrolle una relación fructífera en el largo plazo?

Conclusión

La vida debe vivirse como un juego infinito. El objetivo de la vida no es ganarle a otros sino continuar viviéndola al máximo.

En nuestra vida siempre entraremos y saldremos de juegos finitos. No hay manera de evitarlos. Si quieres un título universitario, necesitas participar del juego. Si quieres participar en las olimpíadas, necesitas jugar el juego finito.

Sin embargo, cada participación en un juego finito debe estar sostenida en un juego infinito mayor. Cada juego finito que juguemos necesita tener un propósito de mantenernos en el juego infinito de la vida.

Si nos convertimos en personas que sólo están jugando el juego finito de la vida, seremos personas manipuladas por la sociedad, la publicidad, etc. Y también estaremos creando un mundo centrado en nosotros donde el único objetivo es ganar a costa de los demás.

Terminaremos solos, sin amor de otros y nos daremos cuenta, al final del juego finito, que había un juego infinito más interesante al que nunca fuimos parte.

Por el contrario, si nos convertimos en individuos que están jugando el juego infinito de la vida, nuestro objetivo no será ganar, sino jugar. Nuestro objetivo no se medirá en éxitos, títulos o dinero, sino en días vividos al máximo.

Tendremos grandes amigos y fructíferas relaciones. Estaremos llenos de amor. Nos levantaremos cada día emocionados por seguir jugando…

…el juego infinito de la vida.

 

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Psicología del éxito: los 5 directores que dominan tu mente

Nosotros somos seres emocionales. Nuestras decisiones, que determinan nuestro futuro, siempre están tomadas en base a nuestros estados emocionales.

En mi libro “Tu momento es ahora” compruebo esta tesis mediante los estudios del médico neurólogo António Damásio y su paciente Elliot, donde es demostrado que una persona 100% lógica (sin capacidad de sentir emociones) es una persona incapaz de tomar decisiones. (Si quieres leer este capítulo de mi libro te lo doy de regalo aquí).

También explico que las emociones, o estados emocionales, son reacciones químicas que ocurren en nuestro cerebro cuando se segregan sustancias y neurotransmisores como serotonina, dopamina, oxitocina, endorfinas, etc.

Es decir, nuestro cerebro (nuestra mente), dirige nuestras emociones. Nuestras emociones, dirigen nuestras decisiones, y nuestras decisiones, definen nuestro destino.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

El secreto está en lo siguiente: si quieres tomar las riendas de tu destino, enfócate en la mente, porque la mente, últimamente, controla tu destino.

Hoy quiero mostrarte los 5 directores de tu mente. Son 5 aspectos que están, en piloto automático, dirigiendo tus emociones y, en consecuencia, tus decisiones y tu destino.

Los 5 directores de tu mente

Creencias globales

Las creencias globales, tal y como su palabra lo indica, son meta-creencias que sostienen todo nuestro sistema de creencias menores y valores.

Todos tenemos creencias globales. Las mismas expanden nuestra visión del mundo y nos impulsan hacia el progreso o nos detienen y nos atan a una vida mediocre.

Puedes comenzar a definir tus creencias globales o las de otros preguntando: En pocas palabras… la vida se trata de…

En la respuesta puedes comenzar a detectar creencias globales.

Hay personas que creen que la vida se trata de una batalla (entre el bien y el mal) que hay que ganar, para otras personas la vida se trata de conquistar (tu sueño, a ti mismo, etc.). Para algunas personas la vida se trata de una aventura, para otros se trata de amar, para otros se trata de disfrutar y vivir el momento, etc.

Nuestras creencias globales determinan los estados emocionales que nos llevan a tomar diferentes decisiones. Te pregunto ¿Actuará diferente una persona que piensa que la vida es una batalla entre el bien y el mal versus una persona que piensa que la vida es una aventura? Definitivamente.

Digamos que una persona cree que estamos en los últimos tiempos. ¿Actuará diferente a una persona que no cree en el juicio final? Completamente.

Otro caso, ¿Actuará de manera diferente una persona que cree que el la riqueza es limitada versus una persona que cree que la riqueza en el mundo se crea y expande? Definitivamente. Para el primero, el éxito de otro significará menos éxito para él mientras que el segundo se contentará por el éxito de otros y no sentirá que el suyo está siendo amenazado.

Creencias como: soy intrínsecamente malo (el pecado original), las personas son egoístas y siempre están buscando tomar ventaja, la vida es dura, el mundo está en mi contra, la humanidad cada vez está más en decadencia o, por el contrario, yo soy intrínsecamente bueno, existen personas que dan sin esperar nada a cambio, la vida es hermosa, el mundo está ayudándome a crecer y la humanidad está en progreso y evolución, determinarán de manera radical el futuro de tu vida y el estado emocional en el que pasarás cada uno de los días.

Autoimagen

El subconsciente, esa parte muy poderosa de la mente, es como una planta de producción con miles de obreros trabajando en llevar a la realidad lo que tú crees que es verdad.

Aclaro: el subconsciente no está buscando llevar a la realidad lo correcto, ni lo bueno, ni lo que deseas, sino lo que crees que es verdad.

Si crees que eres un idiota (porque por muchos años tus padres o compañeros de clases te lo hicieron creer) tu subconsciente estará trabajando día y noche, sin tú pensarlo, en demostrarte lo idiota que eres.

Si crees que no sirves para el deporte, o que no tienes oído musical, o que no naciste para las matemáticas, tendrás una maquinaria ayudándote a llevar a la realidad esa creencia en tu vida.

Por el contrario, si crees que todo lo puedes aprender, tu subconsciente trabajará en esa verdad. Si crees que eres una persona de valor, el subconsciente trabajará en ello.

¿Alguna vez soñaste con tener un grupo de personas trabajando para ti a la perfección mientras duermes, vas de vacaciones, tomas sol en la playa o haces tu pasatiempo favorito? Pues te tengo buenas noticias: es tu subconsciente. Está trabajando para ti.

Necesitas darle las órdenes correctas o terminarás en aprietos.

Tu pregunta principal

Todos tenemos una “pregunta principal” que nos hacemos una y otra vez a nivel subconsciente. La respuesta a esa pregunta hace que actuemos de una manera donde, responderla positivamente, no es bueno para nuestra vida.

Esa “pregunta principal” normalmente es una iteración o modificación de las siguientes dos preguntas:

  • ¿Soy lo suficiente /Tengo lo que se necesita?
  • En consecuencia ¿Seré amado y/o aceptado?

En mi caso, mi “pregunta principal” por muchos años fue: ¿Qué estará pensando él o ella de mí? Y ¿Cómo puedo hacer para caerle bien/que me acepte?

Esa pregunta me llevó a ser una persona que siempre buscaba complacer a los demás y que le costaba mucho confrontar, porque confrontar, ponía en riesgo la aceptación de la otra persona hacia mí.

Existen diferentes preguntas principales tales como ¿Cómo hago para ser aceptado por él o ella? ¿Cómo lo puedo hacer mejor? ¿Soy yo el mejor en este grupo? ¿Soy la más hermosa en este lugar? etc.

El gran problema con todas estas preguntas es que dependen de otros: ser aceptado depende de que otros te acepten, ser el mejor o la más hermosa depende de que otros sean peores o más feos, etc.

Necesitamos movernos de una pregunta desenpoderadora a una pregunta empoderadora, es decir, que dependa de nosotros. Por ejemplo:

¿Cómo puedo apreciar este momento al máximo? ¿Cómo puedo ver lo hermoso en esta situación? ¿Cómo puedo bendecir a estar personas ahora? etc. Todas estas preguntas dependen de ti, no de otros.

Es importante saber cuál es tu pregunta actual, porque seguramente tendrás que reescribirla.

Reglas

Nosotros llegamos a los diferentes estados emocionales debido a reglas que tenemos integradas a nuestro subconsciente.

Hazte la siguiente pregunta: ¿Qué tiene que pasar para que te sientas…?

  1. En paz:
  2. Feliz:
  3. Molesto(a)
  4. Decepcionado(a)

Si respondes honestamente a estas preguntas, te darás cuenta de lo siguiente: para las emociones positivas: paz, felicidad, plenitud, etc. siempre te colocas reglas muy difíciles de cumplir y que dependen de otros. Por ejemplo:

“Me siento en paz cuando mis hijos se portan bien, hacen la tarea y se comen la cena sin pelear y se acuestan a su hora sin problemas.”

o

“Me siento feliz en mi trabajo cuando las cosas me salen bien, mi jefe reconoce mi trabajo y logro terminar todas mis responsabilidades antes de la hora de salida.”

La gran pregunta es: ¿Cuál es la probabilidad de que tus hijos se porten bien todo el tiempo, se coman toda la comida, se acuestan solos y tranquilos, o que no tengas problemas en el trabajo, y que tu jefe te reconozca lo bien que lo haces y que no haya ningún imprevisto para que puedas salir a tiempo?

La respuesta es cero. Nunca. Nada.

Las reglas que te has colocado para alcanzar la felicidad y la paz son imposibles de cumplir y dependen de otros (hijos y jefe). Por eso, casi nunca te sientes feliz y en paz.

En el caso contrario, para las emociones negativas, normalmente te colocas reglas que son sumamente fáciles de cumplir. Por ejemplo:

“Me siento molesto(a) cuando salgo al trabajo y me agarra el tráfico y/o se me atraviesa alguien en el camino.”

o

“Me siento decepcionado(a) cuando mi pareja no se comporta como yo espero.”

Te hago nuevamente la pregunta ¿Cuál es la probabilidad de que consigas tráfico en la ida a tu trabajo, o que alguien se te atraviese en el tráfico, o que tu pareja haga algo que no estás de acuerdo?

Es sumamente fácil. Por eso es tan fácil sentir emociones negativas como frustración, rabia, ira, decepción, molestia, etc.

¿Qué tal si cambias las reglas? ¿Qué tal si colocas reglas que dependan de ti y que sean sumamente fáciles de cumplir para las emociones positivas?

Te doy un par de ejemplos:

Felicidad: Me sentiré feliz cada vez que abra los ojos en la mañana y me dé cuenta de que la vida me regaló otra oportunidad de vivir.

Paz: Sentiré paz cada vez que recuerde que mi Dios, la vida, el universo está en control y que siempre tendré la fuerza para sobrepasar cualquier adversidad.

Pensamientos limitantes

En mi artículo ¿Qué son pensamientos limitantes y cómo eliminarlos? Explico:

“…una persona que piensa que “tener mucho dinero es malo” o que “uno debe vivir sólo con lo necesario” ha desarrollado un pensamiento limitante (termostato) en su vida que nunca le permitirá vivir una vida de abundancia financiera. (Apenas le entre un buen dinero su subconsciente no lo considerará apropiado y generará en el individuo los sentimientos -que llevarán a las acciones- para que desperdicie o pierda el dinero).

Una persona que piensa que “todos los hombres (o todas las mujeres) son iguales (mentirosos(as), infieles, etc.) desarrollará un pensamiento limitante en su subconsciente que la(o) acercará inconscientemente a parejas que cumplan su creencia y las alejará de las que sean honestas, amorosas, fieles, etc.

Igualmente sufrirán similares consecuencias las personas que hayan desarrollado pensamientos limitantes como “Yo no soy bueno(a), yo no soy digno(a), yo no lo merezco, yo no puedo, yo soy enfermizo(a), yo no tengo tiempo, yo tengo tanto trabajo que siempre estoy cansado(a), etc.”

Todos estos son pensamientos limitantes.”

Los pensamientos limitantes funcionan como anclas en tu vida que no te permiten progresar. Y los pensamientos limitantes son mentiras. Punto.

Y, ¿Cómo me libero de creencias globales, una autoimagen negativa, una pregunta principal tóxica, reglas mal escritas y pensamientos limitantes?

Buscando la verdad.

Contrastando tus “verdades” con la verdad.

Porque sé que más de una vez has escuchado que “la verdad te hará libre”.

Divórciate de la mentira y cásate con la verdad.

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Las 4 etapas del círculo virtuoso del éxito (y del círculo vicioso del fracaso)

Existen 4 etapas que inequívocamente transitamos en cada reto de nuestra vida. Éstas 4 etapas son un ciclo que se repite y repite indefinidamente y que, puede convertirse en un círculo virtuoso del éxito: el éxito llama a más éxito, o en un círculo vicioso del fracaso: fracaso nos lleva a más fracaso.

Es interesante que este ciclo puede comenzar en cualquier etapa. No son 4 pasos que van del 1 al 4, sino son 4 etapas que podemos comenzar donde queramos (o la vida nos sorprenda en una de ellas) y de ahí en adelante seguimos en el orden definido por el ciclo hacia el éxito y el crecimiento constante, o hacia el fracaso y la frustración.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

El círculo virtuoso del éxito con sus 4 etapas es el siguiente:

 

 Creencia:

Tal como comenté anteriormente, no necesariamente uno empezará por la creencia, pero yo voy a comenzar mi explicación por aquí.

La mayoría de los éxitos nacen de la creencia de que sí es posible. Y la mayoría de los fracasos nacen de la creencia de que no se podrá lograr.

Cuando Procter & Gamble me trasladó de Venezuela a su casa matriz en Cincinnati EEUU, yo pasé por un shock en la transición. En Venezuela, luego de tres años y medio en la organización, me había convertido en uno de los miembros más valiosos de la empresa: había desarrollado relaciones fuertes, tenía conocimiento profundo de mi rol y mi categoría, y había alcanzado una serie importante de éxitos (como lo fue ser ascendido a Gerente de Departamento en menos de dos años en la empresa).

Sin embargo, cuando llegué a los Estados Unidos, sentí como que había pasado de la liga de béisbol doble A a las grandes ligas. Adicionalmente, había perdido todas mis relaciones, llegaba a una nueva organización sin éxito probado, no conocía mi rol ni mi equipo, y adicionalmente, me enfrentaba a un idioma que no manejaba bien.

La consecuencia de todo este cambio fue que perdí la creencia en mí mismo. Al pasar las semanas me sentía perdido, no estaba agregando valor y estaba convencido de que mi reputación se estaba yendo al piso.

Este cambio de creencia me llevó a pensar que yo no era tan bueno como pensaba. Me comparaba con otros compañeros de trabajo y podía ver que eran mejores que yo y todo esto me llevó al convencimiento de que iba a fracasar.

Esta experiencia estuvo llena de largos días y semanas, noches sin dormir del estrés y la desesperación, y la constante duda de que algún día me dieran la noticia de que estaba despedido.

Es importante aclarar que la creencia es simplemente un estado emocional, es un sentimiento. La creencia o la falta de creencia no es un estado a nivel intelectual. No se leen estas líneas y ya tienes creencia. Similar al miedo, la creencia es un estado emocional que está o no está.

Esa convicción y certeza de que las cosas van a suceder como crees es percibida y experimentada como una emoción.

¿Por qué es importante aclarar que la creencia es tan sólo una emoción? Por dos razones:

1) Porque si es un problema emocional, hay que atacarlo como tal. (y eso lo veremos más adelante)

2) Porque la creencia o falta de creencia, al ser un estado emocional, es algo que no es real. Es tan sólo la manera como tu cerebro manifiesta a través de sentimientos una percepción de la realidad.

Llegar a la realización de que la creencia no es un indicativo de la realidad, sino de cómo tu cerebro está percibiendo la realidad, es de gran ayuda para salir del círculo vicioso del fracaso en caso de que te encuentres en él.

Acción:

Luego de la creencia, viene la acción. Nuevamente repito: no necesitamos comenzar el ciclo por la creencia, podemos comenzarlo por la acción. Sin embargo, después de la creencia, siempre viene la acción. Y antes de la acción, siempre está la creencia.

La acción es el primer contacto con la realidad. Y aunque antes comentaba que la creencia no es la realidad, sino la percepción de la misma, dicha creencia afecta de manera real la ejecución: el cómo hacemos la acción.

Una persona que no cree en su capacidad (como estaba yo en Procter & Gamble en EEUU) actúa de una manera insegura, no desarrolla un criterio propio ni tiene pensamiento crítico, presenta sus ideas con dudas y rara vez logra influir en otros, y peor aún, minimiza sus esfuerzos siendo dominado por la postergación y la mediocridad.

Por el contrario, una persona con creencia en sí mismo, actúa con seguridad, influye en otras personas, desarrolla disciplina, se enamora de la ejecución y la hace con excelencia.

Aunque en ambos casos se realice el mismo esfuerzo en cuanto ejecución, los resultados serán diametralmente opuestos.

Resultados:

Toda acción trae una reacción. Toda acción trae un resultado.

Una persona que tenga creencia en sí mismo, en consecuencia, tendrá resultados mucho más poderosos que las personas con falta de creencia.

Ventas, cierres, relaciones, salud, dinero, paz, tiempo, ascensos, desarrollo, etc. son todos resultados, que dependen totalmente de la acción, y que dependen totalmente de la creencia.

Programación:

El resultado de los resultados es algo muy sencillo: programación mental.

En el momento que uno fracasa y no obtiene los resultados esperados, la mente se reprograma “negativamente”. Por el contrario, cuando tenemos éxito en algo, la mente se reprograma “positivamente”.

Esta reprogramación es la que le indica al cerebro cómo debemos sentirnos ante un evento similar en el futuro. De la misma manera que la primera vez que tocamos una estufa caliente y nos quemamos, nuestra mente se reprogramó para hacernos sentir miedo al enfrentarnos a una situación similar, la mente, buscando protegerte, desarrolla más o menos creencia (estado emocional) cuando te enfrentes a un reto similar.

El círculo vicioso del fracaso:

Acción Sales a vender un producto sin la creencia de que sabes vender y que el producto es bueno. Estás lleno de temor de cómo reaccionará el cliente potencial. En consecuencia, actúas con inseguridad en la presentación.
Resultado El cliente potencial te dice que no. Adicionalmente, te destruye la presentación con una lista de objeciones y preguntas a las cuales no tienes respuesta.
Programación La mente registra: no eres buen vendedor, el producto no sirve, no vas a tener éxito, no quieres pasar por otra experiencia similar.
Creencia Tu creencia en ti mismo y en tu negocio disminuye, el futuro se siente incierto, el miedo te agobia y el estado emocional de falta de creencia se instala en tu ser.
Acción Postergas para no experimentar el mismo problema. Cuando finalmente decides intentar hacer otra venta estás aún más asustado e inseguro.
Resultados Haces una presentación aún peor. El cliente te dice que no sirves, etc.
Programación Tu mente fortalece la creencia de que no sirves para vender y que tu producto no es suficientemente bueno.
… y así sucesivamente…

 

El círculo virtuoso del éxito:

Acción Al estudiar y utilizar tu producto estás convencido de que es magnífico. En consecuencia, sales a venderlo con entusiasmo y convicción.
Resultados El cliente potencial queda impactado por tu testimonio y tu entusiasmo. Decide probar el producto y te hace una compra.
Programación Tu mente es reprograma positivamente: el producto es magnífico y soy bueno vendiendo.
Creencia Tu creencia aumenta por los resultados del producto en tu vida y los resultados de tu primera venta. El estado emocional de creencia se hace sentir en tu ser. Aumenta tu entusiasmo.
Acción Sales a vender nuevamente con más seguridad y un testimonio aún más poderoso.
Resultados Logras otra venta.
… y así sucesivamente…

 

Éste ciclo funciona de la misma manera para comenzar un negocio, hacer una venta, invitar a salir a una persona que te sientes atraído(a), alcanzar un estado de salud ideal, etc.

¿Cómo pasar del ciclo vicioso del fracaso al ciclo virtuoso del éxito?

El ciclo es exactamente el mismo en el fracaso y en el éxito. Existen tres formas de cambiar la trayectoria de fracaso a éxito y dos formas que no podrás hacerlo.

Primero te digo las dos formas que no lograrás cambiar de vicioso a virtuoso:

1- Cambiar la creencia: la creencia es un estado emocional, no intelectual. En consecuencia, la creencia es algo que no se puede cambiar con esfuerzo propio. Te doy un ejemplo: haz un esfuerzo en no pensar más nunca en los elefantes. No pienses en elefantes… ¿Por qué sigues pensando en elefantes? Es muy difícil cambiar la creencia con una decisión.

2- Cambiar el resultado: El resultado es algo que normalmente no depende de ti. Vender un producto depende del cliente que quiera comprar. Comenzar una relación sentimental depende también de la otra persona. Lograr un ascenso depende en gran parte de tu jefe y superiores, etc.

Para cambiar del círculo vicioso al círculo virtuoso hay 3 opciones:

1- Un golpe de suerte: Un resultado magnífico que suceda sin explicación puede transformar de golpe todo el ciclo y moverte del fracaso al éxito. Puedes llegar a una reunión y la mujer más bella o el hombre más atractivo pueden fijarse en ti y comenzar una relación como caída del cielo. Un cambio organizacional, la renuncia de un superior, etc. puede llevarte a ser ascendido. Puedes ganarte la lotería. Puedes comenzar un negocio y un influencer te menciona en sus redes sociales con un millón de seguidores y tu negocio es un éxito rotundo. Esas cosas pasan.

Sin embargo, como los “golpes de suerte” (o golpes de gracia) no dependen de nosotros, desecho esta opción como parte de un plan proactivo.

2- Programación intencional: Programar tu mente depende totalmente de ti. Prácticas como afirmaciones positivas, meditación, utilización del lenguaje-enfoque-postura, lectura de biografías de personas similares a ti, reflexión y definición de pensamientos limitantes, etc. están a tu disposición constantemente.

El poder de ser intencional en la programación mental es que afectas directamente la creencia, lo que te permite comenzar a pivotear el ciclo de vicioso a virtuoso.

3- Acción con mejora continua  Actuar depende de ti. Los resultados no, pero la acción sí. Actuar y desarrollar un proceso de feedback o retroalimentación te permitirá mejorar en la manera de actuar y, en consecuencia, maximizarás tus posibilidades de tener resultados exitosos. Contratar a un coach o mentor para que te guíe en el proceso de la ejecución puede ser muy positivo para obtener feedback externo y ajustar hasta alcanzar la excelencia en la ejecución.

Al mejorar tu ejecución, invariablemente mejorarán tus resultados, habrá una reprogramación “positiva” y la creencia aumentará.

Habrás dado el golpe de timón y el ciclo ahora se moverá en tu favor.

Las dos variables que están en tu control son: prácticas de reprogramación mental y la acción en un proceso de mejora continua.

Para profundizar en estas dos prácticas, te recomiendo leer estos tres artículos:

1) ¿Por qué la persistencia no es suficiente para tener éxito?

2) 5 Hábitos para desarrollar creencia en ti mismo.

3) ¿Qué son pensamientos limitantes y cómo eliminarlos?

Recuerda que mi compromiso contigo es darte lo mejor de mí a través de mis artículos y podcast, el compromiso que te pido son las 3 Cs: comenta, comparte y crea.

  1. Comenta: Dame tu opinión, idea y aporta tu voz a la comunidad en el área de comentarios abajo.
  2. Comparte: Ayúdame a compartir el contenido con tus amigos, conocidos y tus redes sociales.
  3. Crea: Utiliza lo aprendido para crear algo magnífico para tu vida.

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Coaching: 7 preguntas que multiplicarán tu poder como coach

Coaching como carrera profesional ha explotado en los últimos años. Debido a la novedad y a la falta de regulación como profesión, estamos viendo de todo en el mercado: desde individuos mediocres que sin preparación se colocan el nombre de “coach” en su tarjeta de presentación, hasta personas que están realmente transformando la vida y los negocios de otros positivamente.

Sin embargo, si eres un coach o deseas ser uno, hoy quiero ayudarte dándote mi punto de vista en dónde debería estar tu enfoque y ciertas preguntas que te ayudarán a multiplicar tu poder como coach.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

¿Cuáles son las tres razones, en orden de importancia, por las que las personas contratan un coach?

  1. Transformar su psicología
  2. Rendir cuentas
  3. Conocimiento

La mayoría de los coach que conozco son personas con una alta experticia en un área: negocios, fitness, salud, arte, etc. Basados en esa experticia, se lanzan al mercado como coach de negocios, fitness, etc. sosteniendo la práctica en su conocimiento.

Sin embargo, el conocimiento es una parte importante, mas no es la más importante en un proceso de coaching.

Primero, necesitas estudiar sobre la psicología humana.

Un coach debe saber sobre psicología. La razón es muy simple: cuando una persona contrata a un coach, en la mayoría de los casos esa persona sabe lo que tiene que hacer, sin embargo, no lo está haciendo.

El problema principal no es conocimiento, el problema principal es psicología.

En segundo lugar, forzarte como individuo a rendir cuentas es una práctica magnífica para lograr tus objetivos. En muchos casos yo, ya sabiendo 100% lo que tengo que hacer, he contratado un coach para rendir cuentas en el proceso y asegurarme que haría lo que me comprometí a hacer.

Si alguna vez has tenido un coach de fitness, estoy seguro de que has experimentado llegar a niveles superiores de desempeño. ¿Por qué? porque ese coach primeramente transformó tu psicología (rompió tus barreras limitantes), es segundo lugar te forzó a dar lo máximo de forma constante porque tenías que rendirle cuentas en cada sesión y, en tercer lugar, te dio un conocimiento (estrategia, tácticas, perfeccionó tu ejecución y forma) que te permitió desarrollar un nivel totalmente diferente de resultados.

Rendir cuentas es un proceso que se da naturalmente en tu práctica como coach y el conocimiento es algo que estoy seguro tenías en el momento que decidiste ser un coach. Ahora conversemos un poco sobre psicología.

El poder más grande de un coach es llevar al cliente a un proceso de reflexión y transformación de pensamiento.

Y la mejor manera que conozco para lograr ese proceso, es a través de preguntas.

¿Por qué preguntas? Porque es la herramienta más poderosa para activar el proceso de reflexión de tu cliente y lograr que él o ella lleguen a las conclusiones necesarias.

En la mayoría de los casos, la labor de un coach no es decirle al cliente lo que debe hacer, sino más bien permitir que el cliente llegue a sus propias conclusiones, rompa sus propios pensamientos limitantes y que obtenga la revelación por él mismo.

Un coach mediocre habla todo el tiempo, un gran coach pregunta todo el tiempo.

Por ello, hoy te dejo 7 preguntas que multiplicarán tu poder como coach. Según Michael Bunglay Stanier, autor del libro “The Coaching Habit: Say less, ask more & change the way you lead forever“, el poder de una pregunta abierta es que lleva a la conversación a niveles profundos rápidamente.

Pregunta #1: ¿Qué está ocupando tu mente?

Esta pregunta te permite entrar en el problema de forma efectiva. A veces pasamos demasiado tiempo hablando de temas tangentes al problema real y, en consecuencia, podemos como coach empezar un proceso de corregir el problema incorrecto. Por ello, ve al grano y pregúntale a tu cliente: ¿Qué está ocupando tu mente?

Esto permitirá que tu cliente te diga directamente cuál es el problema, qué es lo que le preocupa. También te permite entrar a la conversación desde el punto de vista del cliente y eliminar cualquier idea preconcebida de la situación. (Por ejemplo: puedes pensar que tu cliente necesita ayuda en su carrera profesional cuando realmente su problema principal es en su matrimonio).

Pregunta #2: A parte de lo que me contaste, ¿Qué más está ocupando tu mente?

Esta segunda pregunta es esencial porque te permite descubrir el problema real y profundizar en el mismo. La respuesta a la primera pregunta normalmente es un poco superficial. La respuesta a la segunda pregunta te da un indicativo del problema real.

Adicionalmente, esta pregunta permite que el cliente haga el trabajo de profundizar por él mismo. A este punto dejas a un lado el problema “que suena bonito” y te muestra “la verdad”.

Pregunta #3: ¿Qué es lo que realmente quieres?

Al preguntarle a tu cliente ¿Qué es lo que realmente quieres? lo lleva a definir el objetivo final. La única manera de comenzar a trabajar una estrategia para pasar del punto A (problema actual) al punto B (situación ideal) es definir claramente cuál es ese punto B.

Nunca, como coach, debes asumir o dictar cuál es ese punto B. Tu cliente puede querer quedarse como supervisor toda su vida, o puede querer llegar a ser presidente de la corporación. Un cliente puede querer sentirse físicamente sano, mientras otro quiere desarrollar abdominales 6-pack.

La pregunta 1 y 2 te muestras dónde estás. La pregunta 3 te muestra a dónde vas.

Pregunta #4: ¿Cuál es el verdadero reto en esta situación?

Como coach, lo que yo deseo ver como respuesta a esta pregunta es que mi cliente asuma la responsabilidad del reto que está enfrentando. Si, al cliente responderme, me da una lista de excusas o culpa a otros o situaciones externas, busco llevarlo a un proceso de reflexión donde pueda comprender que hasta que no asuma la responsabilidad del lugar donde se encuentra (punto A), nunca podremos comenzar a caminar al punto B.

También esta pregunta permite iniciar una conversación para entender cuál es el verdadero reto que necesitamos superar: ¿nuevos hábitos? ¿falta de conocimiento en algún tema? ¿consistencia? ¿Cuál es el verdadero reto a resolver?

Pregunta #5: ¿Qué no estás viendo en esta situación?

Al definir el punto A, punto B y el reto que necesitamos superar, estamos listos para comenzar a caminar. Sin embargo, es importante preguntarse ¿Qué no estás viendo en esta situación? Ésta pregunta permite poner el plan de acción en la lupa, volver al proceso de reflexión para determinar si por alguna razón, obviamos algo importante y tenemos algún punto ciego en el plan que estamos creando.

Por ejemplo, en los negocios, muchas veces ejecutamos planes de acción sin pensar cómo reaccionaría la competencia, y pensamos que las condiciones del mercado se mantendrán de la misma forma que cuando definimos nuestro plan. Si bajas tus precios, ¿Qué pasaría si tu competencia te sigue y baja los precios aún más? ¿Estás dispuesto(a) a destruir tu margen de utilidad y continuar en la batalla por participación de mercado?

La pregunta #5 te permite entrar en ese nivel de reflexión y conversación con el objetivo de modificar tu plan y fortalecer tu creencia en el mismo, porque sabes que estudiaste bien la mayoría de los escenarios.

Pregunta #6: Al escoger este camino ¿A cuáles otros caminos le estás diciendo que no?

Una de las claves del éxito, es decirle “no” a muchas cosas para poder decirle “si” a unas pocas. La labor de un buen coach es asegurar que su cliente está consciente de esta realidad.

Necesitas que él mismo te diga las cosas que decidió decirle que “no” para poder comprometerse con el “si” del camino escogido.

Por ejemplo, un individuo puede haber llegado a la conclusión que debería escribir un libro. Mi labor como coach es hacerle entender el compromiso que eso implica y que él mismo decida a priori, todo lo que dejará a un lado para lograr su objetivo de convertirse en autor (no irá a fiestas e invitaciones por un año, cancelará los sábados de fútbol, etc.)

Pregunta #7: De nuestra conversación ¿Qué fue lo más útil para ti?

Luego de una sesión de coaching que puede durar desde 30 minutos hasta un par de horas, es importante cerrar logrando dos objetivos: en primer lugar, que el cliente pueda recordar los puntos más importantes (decisiones, barreras mentales descubiertas y eliminadas, epifanías, etc.) y, en segundo lugar, que el cliente pueda confirmar con sus propias palabras que tú como coach, sí le estás agregando valor.

Debido a que estás cobrando honorarios como coach, siempre es importante que el cliente esté claro en el beneficio que está recibiendo, por eso es clave terminar la sesión con esa pregunta.

Si alguna vez estás interesado en mi servicio de coaching (no es un servicio económico y no está diseñado para la mayoría de las personas – está diseñado principalmente para empresarios que quieren llevar sus negocios a un nuevo nivel de crecimiento) puedes solicitar información aquí.

Para cerrar, ¿existe alguna otra pregunta que como coach o mentor has utilizado y te ha ayudado? Por favor comparte tu experiencia en el área de comentarios.

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La salud y la flora bacteriana. Por qué necesita ser tu enfoque principal y cómo mejorarla

A lo mejor te preguntarás ¿Por qué una página de liderazgo y desarrollo personal tiene un artículo de flora bacteriana y salud? ¿Debería esperarme este tipo de artículos aquí?

Te cuento un poco de la historia de mi perspectiva escribiendo en Liderazgo Hoy. Cuando comencé el blog, mi enfoque estaba en temas prácticos enfocados en el liderazgo, desarrollo personal, trabajo en equipo, etc. (Temas como “6 pasos para alcanzar tu sueño“, “4 etapas para alcanzar sabiduría“, “6 claves para desarrollar hábitos” etc. ).

Con el tiempo, me di cuenta de que había un factor adicional neurálgico para nuestro desarrollo como líderes: la psicología. Los tips, claves y secretos eran buenos, pero necesitaban un basamento que implicaba la reprogramación mental (porque nuestra mente, genera las emociones, que nos hacen tomar decisiones, que nos dirigen a un destino u otro).

A medida que me involucraba más en la psicología y el poder de la mente, descubrí que nuestra mente está controlada a la vez, por nuestro intestino: lo que ahora llamamos el segundo cerebro.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

El intestino: nuestro segundo cerebro.

En nuestro intestino tenemos más de 200 millones de neuronas, la misma cantidad que tiene el cerebro de un perro o un gato.

Algo interesante es que nuestro cerebro está conectado directamente a nuestro sistema digestivo y, cada vez más, se están detectando enfermedades cerebrales tales como Alzheimer y Parkinson a través de pruebas en el intestino.

Poco a poco estamos entendiendo porqué existe esa conexión tan fuerte entre el cerebro y el área abdominal: es donde sentimos el miedo, el enamoramiento, ansiedad, etc. De hecho, muchas veces lo que llamamos “corazonada” viene más del área abdominal que del corazón.

Por dar un ejemplo: la serotonina es un neurotransmisor que está ligado al estado de ánimo, apetito, sueño y memoria. Las personas que están depresivas clínicamente normalmente tienen una deficiencia de serotonina. De hecho, los antidepresivos más comunes (SSRIs) funcionan manteniendo la serotonina en el cerebro por más tiempo.

Hoy se ha descubierto que el 95% de la serotonina es producida en el intestino. Es decir, cada vez más se está descubriendo una conexión entre los estados de ánimo: paz, optimismo, vitalidad, energía, depresión, rabia, ansiedad, etc. con el intestino.

Nosotros pensábamos que nuestras emociones afectaban nuestro “estómago” pero realmente es nuestro “estómago” (intestino) el que afecta nuestras emociones.

Ahora bien, no es sólo el intestino… porque no estamos solos.

La flora bacteriana: nuestros 100,000 billones de amigos.

En nuestro cuerpo tenemos más de 100,000 billones de bacterias. Es el ecosistema más grande y concentrado del mundo. En nuestro cuerpo tenemos más bacterias que estrellas en la vía láctea. Tenemos 100 veces más ADN de bacterias que ADN humano.

En otras palabras, nosotros somos más bacterias que ser humano.

En nuestro cuerpo tenemos más de 2kg de bacteria que genera más del 30% de la energía que necesitamos. Esto se debe a que mucha de la comida que consumimos no podemos digerirla, pero las bacterias sí.

Interesante curiosidad: Se hizo el siguiente experimento con ratones: A varios ratones agresivos le colocaron en su intestino bacteria previamente extraída de ratones pacíficos. Al poco tiempo, los ratones dejaron de ser agresivos. De la misma manera utilizaron bacteria extraída de ratones agresivos y se la colocaron en el intestino a ratones pacíficos, volviéndose estos agresivos en poco tiempo. (Stephen M. Collins. McMaster University, Canada)

¿Y cuál es el problema que está sucediendo con nuestra bacteria?

Que por muchos años hemos asociado la palabra microbio y bacteria con algo negativo. No lo hemos visto como parte de nuestro ecosistema que nos ayuda a funcionar óptima y sanamente sino como un agresor a nuestra salud.

En consecuencia, antibióticos excesivos, químicos utilizados para matar insectos y maleza (glifosato), casas esterilizadas y lociones antibacteriales que utilizamos a diario han acabado con una parte importante de nuestra flora bacteriana y estamos viviendo los síntomas de tal error.

Mientras uno cuando niño jugaba en la tierra, iba a la montaña, se ensuciaba, etc. ahora vivimos en un mundo esterilizado que nos está haciendo daño. El péndulo se ha movido a un extremo que va en contra de nuestra biología.

Cada vez más se está descubriendo conexiones entre la diversidad y salud de la flora bacteriana y alergias y enfermedades como autismo, asperger, Parkinson, Alzheimer, e inclusive diabetes y problemas cardiovasculares.

¿La bacteria buena y la bacteria mala?

Aunque muchos definen que tenemos en nuestra flora bacteria buena y batería mala, realmente lo que tenemos es un balance o un desbalance. Por ejemplo, se ha determinado muy baja relación de un par de bacterias en los individuos que sufren de depresión, también se han conseguido altos niveles de otro tipo de bacteria en personas obesas.

Diferentes comidas nutren diferentes bacterias, y si comes mucho de las comidas incorrectas, alimentarás a un tipo de bacterias que crearán un desbalance en tu flora intestinal y te causarán muchos problemas.

Si quieres mejorar tu salud necesitas balancear y aumentar la diversidad de tu flora bacteriana.

¿Cómo balanceo y aumento la diversidad de mi flora bacteriana?

Idealmente haciéndose un examen personalizado con Viome (no tengo afiliación) donde estudiarán tu flora intestinal y te darán recomendaciones específicas para tu persona. Sin embargo, para la mayoría de las personas (por costo y localización) esta opción no es posible.

Como regla general, estas son mis recomendaciones:

  1. Alimentación: Elimina azúcares y carbohidratos procesados. Come muchos vegetales con fibra. Minimiza la papa.
  2. Integra estas super-comidas para la flora bacteriana: Sauerkraut, mantequilla (de vacas que comen pasto), ajo, caldo de hueso de res, kefir, repollo, entre otros.
  3. Sal y disfruta de la playa y parques. No tengas miedo de quitarte los zapatos y llenarte las manos de tierra.
  4. Suplementa tu dieta con probióticos y prebióticos.
  5. No uses antibióticos excepto que sea absolutamente necesario. De tener que utilizarlos, aumenta las dosis de probióticos, prebióticos y super-comidas luego de 2-3 horas de tomarte el antibiótico y continúa así mucho después de haber terminado el ciclo.
  6. No utilices antibacteriales en tu casa. Lávate las manos con agua y jabón.

Palabras finales:

Gran cantidad de enfermedades: desde falta de energía, sistema inmunológico débil hasta situaciones graves como Alzheimer, Parkinson o depresión clínica, están conectadas al intestino y la salud y diversidad de tu flora bacteriana.

No te veas más sólo como un humano independiente, sino como un organismo que es parte de un ecosistema más grande y complejo que está lleno de bacterias y microorganismos. Mientras más te hagas uno con el ecosistema, más salud, bienestar y felicidad tendrás en tu vida.

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Los 3 enemigos que destruirán tus metas, sueños y resoluciones este 2018 (y cómo vencerlos)

Para febrero de este año, el 80% de las personas habrán dejado a un lado sus resoluciones del 2018 (US News and World Report). Y al finalizar el 2018, sólo un 8% de las personas lograrán sus metas y objetivos para el año.

92 personas, de cada 100, dejarán sus resoluciones a un lado.

Y llegarán a diciembre, para nuevamente escribir sus resoluciones del año, para volver a dejarlas a un lado a las pocas semanas, una vez más.

Para este momento, casi 8 de cada 10 personas han dejado a un lado sus metas para este año.

Te pregunto, ¿Has dejado tú alguna resolución del 2018 a un lado, para este momento?

Es muy probable, y te entiendo perfectamente. Porque existen tres enemigos silenciosos que están listos para atacarte cada vez que te colocas una meta para este año. Hoy quiero revelarte cuáles son estos 3 enemigos, y cómo acabar con ellos de una vez por todas.

Los 3 enemigos que destruirán tus sueños, metas y resoluciones este 2018 si no haces algo al respecto son:

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

1- Psicología incorrecta.

Tú y yo no tenemos un problema de conocimiento. Tenemos un problema de psicología. Te explico: Las personas saben que comer comida chatarra es malo, sin embargo, lo hacen. Sabemos que debemos hacer ejercicios diariamente, sin embargo, preferimos quedarnos una hora más en la cama o frente al televisor en vez de salir a correr. Nosotros estamos al tanto de lo que necesitamos hacer para mejorar nuestro negocio, relaciones, salud, espiritualidad, etc…

Pero no lo hacemos.

¿Por qué? Porque el problema no es falta de conocimiento. Es falta de desarrollar la psicología correcta.

Nuestras decisiones están basadas en los estados emocionales que tenemos en el momento que tomamos la decisión: estados emocionales como frustración, tristeza, rabia, ira, etc. nos llevan a tomar decisiones de postergación, rendición, parálisis, etc. Por el contrario, estados emocionales como optimismo, vitalidad, paz y felicidad, nos llevan a tomar las decisiones correctas.

Podemos decir entonces que los estados emocionales nos llevan a tomar decisiones.

Emociones → Decisiones

Nuestras decisiones definen nuestro destino. Qué carrera estudiamos, con quién nos casamos, si tenemos o no hijos, cómo actuamos en el trabajo, etc. nos llevan a desarrollar un futuro. Nuestras decisiones definen nuestro destino.

Emociones → Decisiones → Destino.

Ahora bien, ¿Quién controla las emociones?

La mente y nuestro cerebro. Este órgano magnífico es el responsable de segregar sustancias que nos generan placer o sustancias químicas que nos generan estrés, ansiedad y hasta depresión.

Nuestro cerebro es el responsable que nos sintamos bien, optimistas, felices, y en paz; o nos sintamos deprimidos, frustrados, desanimados, etc.

La única manera que vas a poder mantener tus resoluciones del 2018 es si reprogramas tu mente para que la misma, genere las emociones que necesitas para tomar las decisiones correctas que te lleven al destino que deseas.

Mente → Emociones → Decisiones → Destino.

Necesitas reprogramar tu mente. Necesitas la psicología correcta.

2- Falta de Energía.

Adicionalmente a la psicología correcta, necesitas tener altos niveles de energía.

¿Cómo vas a lograr tus resoluciones del 2018 si al llegar a tu casa del trabajo estás tan agotado que no quieres hablar con tu familia, o leer el libro que te propusiste, o hacer ejercicios tal como te comprometiste? Llegas del trabajo y lo que quieres es tirarte en la cama o el sillón a descansar viendo la TV porque no te queda más energía.

O ¿Cómo te vas a despertar 1 hora más temprano para orar, leer, meditar o salir a ejercitarte si no puedes del cansancio y necesitas esa hora adicional para dormir un poco más?

¿Cómo puedes ser productivo en tu trabajo o negocio en las tardes si después del almuerzo se te cierran los ojos y sueñas con poder hacer una siesta porque no puedes más?

El secreto está en tener altos niveles de energía.

Imagina que al despertar estuvieras lleno de energía, que no sintieras cansancio y que al llegar en la tarde a tu hogar, tuvieras energía y ganas para trabajar en tus resoluciones del 2018.

Imagina que tuvieras tanta energía que tuvieras que colocarte una alarma en tu reloj para recordarte que es hora de dormir (porque si no seguirías de largo.)

Es posible desarrollar altos niveles de energía, es más, es imprescindible para tener resultados extraordinarios este 2018.

3- Estrategia Incorrecta.

Hazte la pregunta, en los últimos 2 o 3 años ¿He logrado mis resoluciones? O constantemente comienzo y las dejo a la mitad… o peor aún, no tengo resoluciones.

Muchos tenemos la estrategia incorrecta. Yo tuve la estrategia incorrecta por muchos años.

Pero cuando desarrollé la estrategia correcta todo cambió: En los últimos cuatro años, adicionalmente a ser gerente de marca y luego director de mercadeo de una Fortune 500, publiqué dos libros con HarperCollins, más de 130 episodios en mi podcast que han tenido más de 4 millones de descargas, escribí más de 200 artículos, di decenas de conferencias y construí esta plataforma que es visitada por más de 2 millones de personas al año. Adicionalmente lancé varios programas de entrenamiento con más de 1000 estudiantes.

Y todo esto, como te comenté anteriormente, adicionalmente a un trabajo de 8am a 6pm.

¿Cómo lo hice? Psicología, energía y estrategia.

Necesitas un plan, probado y comprobado, que te lleve a alcanzar lo que tanto deseas.

Lo que me lleva a invitarte a mi más reciente programa de entrenamiento:

El Mejor 2018 de tu vida: Haz del 2018, el mejor año de tu vida.

En este programa te llevaré de la mano por 30 días y te daré todo lo que necesitas para reprogramar tu psicología, desarrollar altos niveles de energía y construir un plan para el 2018 con la estrategia correcta y que te lleve al éxito.

Para más información y para registrarte, por favor dale click aquí.

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7 preguntas que necesitas hacerte este año

Las preguntas son el arma más poderosa del desarrollo personal pero también de la oscuridad de la consciencia. Hazte buenas preguntas y traerás iluminación y verdad a tu vida. Hazte malas preguntas y traerás oscuridad y tristeza.

Los grandes líderes, coaches, psicólogos y psiquiatras saben hacer las preguntas correctas. Y nosotros necesitamos hacernos preguntas correctas también.

Por eso, antes de hablar de metas y resoluciones este año, es bueno hacerte estas 7 preguntas, que, si te tomas el tiempo necesario para reflexionar, pueden hacer de este año el mejor año de tu vida.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

1 – ¿Qué fracasos y éxitos tuviste el pasado año que te enseñaron algo?

Siempre hemos escuchado que los fracasos son una escuela. Los fracasos son sólo fracasos si haces de las excusas tus aliados. Sin embargo, también podemos aprender del éxito.

Cuando las cosas van bien, es importante entender el por qué van bien, para que cuando vayan mal, sepamos cómo arreglarlas. En muchos casos, las cosas que van bien, van tan bien, que esconden muchas que van mal. Por eso es importante hacerse la pregunta. ¿Por qué en este o aquel aspecto de mi vida me está yendo bien?

Aprende de tus éxitos.

2 – ¿Por qué estás agradecido el pasado año?

A parte de los aprendizajes que discutimos en la pregunta anterior, es imprescindible que reflexiones en las razones del por qué estar agradecido por el año que pasó. El éxito no te hará sentirte feliz, la capacidad de apreciar y ser agradecido, sí.

Es por ello que necesitamos entrenar el músculo del agradecimiento. A medida que lo entrenamos, nuestra mente está más dispuesta a ver las cosas, que muchas veces damos por garantizado, como regalos de la vida, como la gracia.

Si te es difícil ser una persona agradecida, te invito a que leas este artículo: 5 beneficios de ser agradecido que impactarán tu vida profundamente.

3 – ¿Cómo quieres definir el éxito en el año que tienes en frente de ti?

Desde muy pequeños, nuestros padres, amigos, la sociedad, definen para nosotros los que éxito debe ser. En nuestros primeros años necesitamos esa guía y dirección, pero llega un momento donde es importante que lo definamos nosotros mismos.

A medida que nos conocemos, que maduramos, que experimentamos la vida, debemos ir ajustando ese concepto de éxito para que funcione en nuestro propósito. No el de otros.

Para algunas personas será libertad, otras dinero, otras una causa noble, para otras todo lo anterior.

Pero sea lo que sea, defínelo tú mismo(a). Es tu vida.

4 – ¿Qué cosa nueva quieres aprender este año?

Yo tengo una naturaleza curiosa, y, en consecuencia, no entiendo como la mayoría de las personas pasan año tras año sin aprender nada nuevo. Mi curiosidad es gasolina para mi vida. Por eso siempre necesito estar aprendiendo algo.

Cuando comencé mi VLOG, lo más apasionante para mí era aprender videografía y edición. La gasolina que mantiene este blog y Emprendedor University, es mi profundo deseo de aprender cosas nuevas y luego enseñarlas.

Por ello, quiero retarte este año para que aprendas algo nuevo. No tiene que estar conectado a tu trabajo o negocio, o familia, o nada en específico.

Simplemente aprende sobre algo que sueñas aprender, a algo que te apasiona: tocar la guitarra, aprender fotografía, pintar en lienzo, trotar un maratón, aprender a programar, hacer un blog, aprender sobre la historia universal, o la historia de tu país, aprender carpintería, surfear, escalar, montañismo, etc.

Esto que quieres aprender puede o no estar conectado con un negocio o plan de monetización. Te pido que lo veas como un regalo para ti. Aprende este año algo que te de vida. No permitas ser la misma persona en 12 meses que eres hoy. (Si deseas una herramienta gratuita para definir tu pasión y llevarla a la realidad dale click aquí)

5 – ¿Qué experiencia quieres experimentar este año?

Lo único que tenemos en la vida es el presente, es este momento, y lo vivimos a través de experiencias. Planificar experiencias es planificar vivir.

¿Qué quieres experimentar este año? Viajes, conciertos, deportes, amanecer en la playa o la montaña, bañarte en un río, caminar un camino, manejar un kayak, leer un libro a solas en una cabaña, hacer una fogata con tus seres queridos, abrazar más a tus viejos, o a tus hijos, bailar como si nadie te estuviera viendo, cantar a todo pulmón en tu ducha.

Define, sé intencional, en las experiencias que quieres vivir este año. No permitas que las únicas experiencias que vivas sean las que la vida te puso al frente, también crea tú las tuyas propias.

6 – ¿Qué vas a crear este año?

Existe una gran diferencia entre consumir y crear. Si sólo lees este artículo, estás consumiendo solamente. Si te tomas un tiempo y respondes las preguntas, y, mejor aún, actúas en ellas, estás creando.

Yo siempre tengo mucho cuidado en no convertirme en un mero consumidor. La sociedad quiere que tú y yo seamos consumidores. Por ello se esfuerzan tanto en crear maravillas cinematográficas como Juego de Tronos, La Guerra de las Galaxias, el 99% de la televisión, etc.

Todos necesitamos consumir algo, pero nuestro rol, al menos el de personas como tú y como yo, es crear, es construir algo.

¿Qué vas a crear este año? Escribir un artículo importante de algún tema de tu experticia, escribir un libro, construir una mesa, programar una aplicación para el iPhone, liderar un grupo en un tema específico, plantar tu propio huerto, pintar una obra de arte, escribir un poema o una canción.

Recuerda, hay una diferencia entre consumir y crear… y tú eres un creador.

7 – ¿Qué quieres eliminar de tu vida este año?

Uno de los más grandes aprendizajes para mí este último año es el poder de la eliminación. Todos nosotros viajamos por el mundo con un morral de cincuenta kilos en nuestra espalda sin necesidad.

Nos llenamos de cosas, compromisos de otros, personas tóxicas, deudas, etc.

Necesitamos aprender a viajar liviano.

¿Qué vas a eliminar de tu vida este año? ¿Algo que debas regalar o botar? ¿Algún “amigo” que necesitas dejar de ver? ¿Alguna persona o grupo o institución que tienes que decirle “no”, simplemente porque tu tiempo se necesita para otra cosa más importante para ti?

Siempre recuerda que para que puedas decirle “sí” a las cosas importantes, necesitas decirle “no” a muchas otras.

Éstas 7 preguntas puedes hacértelas en cualquier momento. Ellas son sólo buenas el primero de enero cuando es primero de enero. Pero hoy no es primero de enero y siempre es bueno reflexionar, decidir y actuar sea el momento que sea.

Me encantaría que me respondieras alguna de estas preguntas en los comentarios abajo. Estoy seguro que la decisión que hayas tomado y quieras compartir me inspirará también en mi año e inspirará a muchos. ¡Gracias de antemano!.

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Primero sé, luego haz y sólo así tendrás

Por alguna razón inentendible creemos que cuando tengamos esto o aquello, entonces nos comportaremos de una manera diferente porque llegaremos a ser alguien diferente.

Cuantas veces hemos dicho o escuchado a otra persona decir:

  • Cuando tenga dinero, voy a ser muy generoso.
  • Cuando tenga tiempo, voy a ser un escritor.
  • Cuando sea gerente, entonces llegaré 30 minutos antes al trabajo.
  • Cuando tenga dinero de sobra, voy a ser emprendedor y empezar mi negocio.
  • Cuando me gradúe de diseñador, voy a comenzar mi propia empresa.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

El problema con pensar de esa manera es que creemos que lo que nos impide lograr nuestros sueños son recursos: dinero, tiempo, salud, condición física, nivel profesional, profesión, etc.

Creemos que tenemos que TENER para luego HACER lo que tengamos que hacer para entonces SER.

Yo recuerdo batallar con este concepto en varios aspectos de mi vida, siendo el más reciente mi identidad como autor o escritor. Inclusive después de haber escrito y lanzado al mercado “Despierta tu Héroe Interior” y que llegar a estar en la lista de los más vendidos, todavía no me sentía como un escritor.

Recuerdo reunirme en cenas con escritores famosos de mi editorial HarperCollins y sentir como que yo era de segunda, todavía no merecía estar en la misma mesa con los verdaderos “escritores”.

Me tomó un tiempo llegar a la realización de que yo sí soy un escritor también y que escribir libros que transforman la vida de las personas es parte de mi identidad.

Muchas personas que conozco están atrapadas en la misma mentira.

Me dicen: cuando consiga el contrato con la editorial comenzaré a escribir, cuando me contraten como arquitecto, comenzaré a dibujar, cuando mi hijo crezca un poco, comenzaré a escribir ese blog que siempre he soñado.

Excusas, excusas, excusas.

Aunque no te des cuenta, son excusas.

Primero tienes que SER.

¿Quieres tener un blog exitoso? Entonces un blogger.

¿Quieres publicar un libro? Entonces un escritor.

¿Quieres tener un podcast que llegue a cientos de miles? Entonces un podcaster.

¿Quieres ser un emprendedor? Entonces un emprendedor.

¿Quieres ser un líder? Entonces un líder.

Necesitas hacer tu sueño parte de tu identidad. Tu sueño necesita SER tu identidad.

Luego que ERES un blogger, o escritor, o podcaster, o emprendedor, o líder, entonces hazte la pregunta: ¿Qué debería estar haciendo en este momento un blogger, o un escritor, o un podcaster, o un emprendedor, o un líder?

Un blogger debería estar publicando artículos.

Un escritor debería estar escribiendo.

Un podcaster debería estar grabando.

Un emprendedor debería estar trabajando en su idea, en su negocio.

Un líder debería estar liderando.

Entonces haz eso. Punto.

primero, luego HAZ.

SER primero, luego HACER.

HACER es duro, no hay atajos, no hay camino fácil. Y cuando el camino se pone duro, los duros son los que se mantienen persistentes en el camino. Sólo así vas a TENER.

TENER es la consecuencia del SER y del HACER.

No voltees la fórmula. No la utilices como excusa. No esperes TENER algo para decidir hacer algo pensando que sólo así llegarás a ser alguien.

Sé ese alguien primero. 

¿En qué persona tienes que convertirte HOY para alcanzar tus sueños? ¿Qué compromisos tienes que hacer de manera consistente para alcanzarlos? ¿Comienzas ya?… ¿O el próximo mes, o el próximo lunes, o el próximo 1ero de Enero?

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