¿Cómo tomar las decisiones correctas? Maximizando probabilidades de éxito en la toma de decisiones

Hace varios años entrevisté a Douglas Izarra, Vicepresidente Ejecutivo de General Electric (fantástica entrevista sobre el liderazgo que puedes escuchar dándole click aquí) y me contó la siguiente historia:

Un reportero le pregunta a un alto ejecutivo sobre cuál es el secreto del éxito. El ejecutivo le responde: “Tres palabras: toma decisiones correctas”.

Luego el reportero pregunta: ¿Cómo aprendo a tomar decisiones correctas? El ejecutivo responde: “Tres palabras: con la experiencia”

Y el reportero hace la última pregunta: ¿Cómo obtengo experiencia? El ejecutivo responde: “Tres palabras: Tomando decisiones incorrectas”

Sin lugar a duda, el mejor maestro en la vida es la experiencia. Sin embargo, eso no impide que desarrollemos principios y procesos para maximizar las probabilidades de que tomemos decisiones correctas. No necesitamos esperar que los golpes y los errores sean nuestros únicos maestros.

¿Cuál es el gran problema con la toma de decisiones?

El gran problema es que a medida que creces en tu responsabilidad, la toma de decisiones deja de ser un blanco o negro, y se convierten en un gris.

Inicialmente las decisiones son algo sencillo: blanco o negro. ¿Hago el bien o el mal? ¿Llego a la hora a mi oficina o me quedo durmiendo? ¿Trabajo duro y cumplo con mi responsabilidad o pierdo el tiempo? ¿Me alimento sanamente o me lleno de comida chatarra? En este caso, las decisiones son sencillas. Que las acatemos o no es otra cosa. Pero sabemos cuál es la decisión que debemos tomar.

Pero ¿Qué pasa cuando tienes que tomar una decisión de negocios y no tienes toda la información? ¿O cuando ambas opciones tienen aspectos positivos y negativos? ¿O cuando debes romper tus valores o principios temporalmente por un bien común en el largo plazo? O… cuando no puedes predecir el futuro.

En este momento las decisiones ya no son blanco o negro. Las decisiones se convierten en una apuesta, impredecibles, y grises.

Por eso hoy quiero llevarte por el proceso que yo utilizo para maximizar la probabilidad de que tomaré la decisión correcta. No es garantizado, pero si al final, tomas la decisión incorrecta, por lo menos tendrás la paz de que no había otra opción u otro razonamiento posible y, en consecuencia, hiciste lo correcto.

Paso 1 – Escoge la decisión.

Este es el punto donde necesitas escoger la decisión claramente y sin grises. Muchas veces le damos largas a escoger la decisión y, en consecuencia, no podemos arrancar el proceso de razonamiento porque nuestra mente continúa estancada en los múltiples escenarios.

Entonces, escoge la decisión que crees correcta para el momento.

Paso 2 – Descomposición de la decisión bajo el lente “todo sale perfecto”.

En este paso debes crear una película o proceso donde claramente te paseas por el escenario que todo sale perfecto.

Supongamos que decides hacer un MBA. Entonces necesitas pasar por el escenario de que consigues el dinero, te registras, pasas el examen, todo sale de maravilla durante la maestría, te gradúas con éxito, consigues un trabajo que te paga lo suficiente para pagar el préstamo estudiantil y finalmente sales de la deuda.

Es importante pasar por el proceso detallado del éxito porque te permitirá confirmar si tu decisión tiene opción de éxito o no.

Muchas veces al hacer este paso nos damos cuenta de que es probabilísticamente imposible lograr nuestros objetivos. Eso nos permite descartar la decisión desde el inicio.

Si, por el contrario, es probable que tengas éxito, entonces ya tienes claro cual es el camino que necesitas caminar paso a paso para lograrlo.

Paso 3 – Descomposición de la decisión bajo el lente “Todo sale mal”.

Luego que tienes claro el camino al éxito, necesitas dibujar el camino del fracaso. ¿Qué pasa si todo sale mal? En el caso del MBA, ¿Qué pasa si no consigues el préstamo? ¿Qué pasa si no pasas el examen de ingreso? ¿Qué pasa si sales de la universidad y no consigues trabajo?

La mejor manera de caminar por este escenario es conversando con personas que están en desacuerdo con tu decisión. Por ejemplo, si le planteo a la Junta Directiva de mi empresa una decisión que pienso tomar como CEO, voy a tener adeptos y contrarios. La mejor manera es correr esta pregunta con los contrarios. Es muy probable que me abran la mente a posibilidades que no había considerado al tomar la decisión.

Este proceso tiene dos objetivos: a) Abrir tu mente a posibilidades y b) Crear planes alternativos de acción.

Si te das cuenta de que es probable que ciertos escenarios negativos sucedan, lo mejor que puedes hacer es crear planes alternativos o de emergencia: si sucede “a” entonces ejecutaremos “c”, o vamos a tener un préstamo en un banco de forma tentativa en caso de que suceda “b” o vamos a levantar los inventarios en un 20% en caso de suceda “d”, etc.

Paso 4 – Hazte la pregunta ¿Qué no estoy viendo?

Esta pregunta te lleva a un proceso de reflexión personal. Puede ser que la hayas respondido exitosamente en el paso anterior o que igual necesites dedicar un tiempo a forzar tu mente en pensar qué se está escapando de tu mente.

Si lanzas un producto al mercado ¿Cómo reaccionará la competencia? ¿Qué pasa si bajan los precios y te dejan fuera de consideración? Si yo bajo los precios ¿Qué pasa si la competencia me sigue y entramos en una guerra de precios? ¿Qué pasa si no me sigue? ¿Qué pasa si la economía se estanca? ¿Qué pasa si uno de mis proveedores se va a la bancarrota?

¿QUÉ NO ESTOY VIENDO? Ésta es la pregunta.

Paso 5 – Filtra tu decisión a través de “Las 4 Trampas”.

Hace un tiempo escribí un artículo llamado “4 trampas que te llevan a tomar malas decisiones”. No me voy a extender mucho en este artículo (puedes leer más sobre las 4 trampas aquí) pero si quiero mencionar las 4 trampas:

  1. Selección limitada: Pensamiento binario. Selección en la misma categoría.
  2. Auto confirmación de creencias: Sólo buscas información que confirma tu manera de pensar.
  3. Emociones al corto plazo: basas tu decisión en una emoción que surgió rápidamente.
  4. Confianza extrema: Estás completamente convencido que el camino que escogiste en el paso 2 es el camino que va a suceder. No tienes tensión dentro de ti.

 Paso 6 – Define la estrategia de salida.

Constantemente escuchamos historias inspiradoras sobre conquistadores que quemaron sus barcos para vencer y emprendedores que dieron saltos al vacío sosteniéndose sólo en su creencia. Sí existe un pequeño grupo de personas que logran sus objetivos de esa manera, pero la realidad es que esto no funciona para la mayoría.

A medida que he leído biografías sobre personajes importantes como Winston Churchill, Richard Branson y otros, he llegado a la conclusión que siempre tienen una estrategia de salida.

Una estrategia de salida es básicamente tomar una decisión de cuando dejarás atrás la decisión y cómo te protegerás si algo malo sucede.

Ejemplos de estrategias de salida son:

  • Asegurarte que puedes devolver el inventario no vendido a tu proveedor.
  • Poder cancelar el contrato de alquiler de un local, tienda, planta, etc. de ser necesario.
  • Comenzar a buscar un empleo en la fecha X si las ventas de tu negocio no cubren los costos de operación.
  • Emigrar a otro país sin vender las cosas que tienes en tu país de origen en caso de que necesites regresar.

Aunque quemar los barcos y lanzarte en la aventura de tu vida suene romántico y te llene de energía, lo mejor que puedes hacer es definir claramente cuál es tu estrategia de salida y ejecutarla de ser necesario.

Este proceso de 6 pasos lo he ido diseñando basado en mi experiencia, experiencias de otros, libros, etc. Espero te sea útil para el momento que necesites tomar una de esas decisiones difíciles, y que, al pasar por el proceso, sientas la paz de que sea lo que sea, hiciste todo lo que pudiste hacer para asegurarte en escoger el camino correcto.

3 formas de agregar valor (y cómo conectarlo con el dinero)

Esta semana leí un magnífico artículo de Seth Godin, uno de los mayores gurús del pensamiento en el mundo de esta era.

En su artículo, Seth comentaba que existen 3 formas que podemos agregar valor en nuestro trabajo, proyecto o negocio. Hoy quiero analizar su artículo y mostrar cómo podemos conectar la cantidad de dinero que el mercado estaría dispuestos a pagarnos si desarrollamos la capacidad de evolucionar en este proceso de valor.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

Existen tres maneras que tú agregas valor: tareas, decisiones e innovación.

Es decir: haces, escoges o comienzas…

1. Tareas

Las tareas son establecidas para ti. Vienen de arriba (jefe o superior, mentor, etc.), de los lados (necesidades de otros equipos, etc.) o de lugares externos de la organización (solicitudes de clientes, gobierno, etc.)

En este caso, utilizas tus habilidades y tu esfuerzo por ejecutarlas y moverte a la siguiente tarea. Colocas to lista “To-Do” en frente de ti, y vas cruzando las tareas a medida que las cumples.

  • Enviar la presentación a la junta – listo!
  • Depositar el cheque en el banco – listo!
  • Pagar la cuenta telefónica – listo!

Es un proceso donde agregas valor a tu vida y a tu organización asegurando que las cosas pasan y se mueven hacia delante por medio de la acción.

2. Decisiones

El siguiente nivel para agregar valor son las decisiones. En este punto no sólo te sostienes de tus habilidades y esfuerzo, sino también de tu criterio. Ahora tienes que pensar más, necesitas tener la capacidad de absorber información, evaluar alternativas y consecuencias potenciales, para luego utilizar tu criterio y tomar una decisión.

Aprender a tomar decisiones no es un proceso fácil, y la razón es que en la mayoría de los casos no tienes toda la información en tus manos para tomar la decisión con toda certeza.

A un primer nivel, las personas reciben información completa, la procesan y toman la decisión.

En un segundo nivel, reciben información incompleta, la procesan, utilizan su criterio e intuición y luego toman la decisión.

A un tercer nivel, al recibir la información incompleta, también constatan que las opciones traen un dilema, ninguna de las opciones es completamente buena o mala, toda opción y consecuencia se encuentra en un área gris. Aquí necesitan utilizar criterio, intuición y valores para tomar la decisión.

3. Innovación

La innovación sucede cuando creas algo de la nada, cuando rompes el patrón, cuando te lanzas a lo nuevo y das un salto.

Para ser un innovador necesitas mucho más que información e intuición básica, necesitas predecir el comportamiento de tus clientes en el futuro. Necesitas pensar fuera de la caja, necesitas tener la capacidad de preguntar “por qué” a las suposiciones más básicas.

Innovar significa responder la pregunta ¿Cómo puedo servir a mi cliente de una mejor forma cada día?

La innovación productiva se logra cuando conoces a tus clientes mejor que ellos mismos, logras entender sus necesidades (inclusive necesidades que ellos mismos no están conscientes que tienen) y luego utilizas todo tu ingenio para desarrollar soluciones para esas necesidades.

Eso es ser innovador.

¿Cómo conecta esto con el $$$?

No me gusta conectar la capacidad de agregar valor con dinero porque existen grandes líderes que toman decisiones importantísimas y/o desarrollan innovación sin una motivación financiera.

Sin embargo, lo siguiente es mi intento de mostrar lo que el mercado está dispuesto a pagar a los individuos capaces de desarrollar estas habilidades.

La cantidad de dinero que el mercado (una empresa, tus clientes, etc.) estará dispuesto a pagarte por agregar valor a la organización crecerá exponencialmente a medida que de que te muevas de las tareas a la innovación.

 

 

Enfocar la mayoría del tiempo en hacer tareas podrá darte buen dinero, pero a nivel de ligas menores.

Para pasar a las ligas mayores necesitas desarrollar tu poder de tomar decisiones. La mayoría de los supervisores y gerentes están en el nivel 1, directores hasta vicepresidentes corporativos en el nivel 2 y la muchos de los CEOs y líderes de gobierno en el nivel 3.

Ahora bien, la innovación te llevará a la estratósfera financiera.

Las personas que han traído el cambio al mundo, las instituciones que realmente han hecho una diferencia y las evoluciones culturales que han sido de impacto positivo, siempre han sido lideradas por innovadores.

¿Dónde inviertes la mayoría de tu tiempo: tareas, decisiones o innovación? ¿Cómo puedes modificar tus prioridades, restructurar (o crear) un equipo, etc. para que puedas invertir más tiempo en innovación? Por favor utiliza el área de los comentarios para darme tu opinión.

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