Las 4 etapas del círculo virtuoso del éxito (y del círculo vicioso del fracaso)

Existen 4 etapas que inequívocamente transitamos en cada reto de nuestra vida. Éstas 4 etapas son un ciclo que se repite y repite indefinidamente y que, puede convertirse en un círculo virtuoso del éxito: el éxito llama a más éxito, o en un círculo vicioso del fracaso: fracaso nos lleva a más fracaso.

Es interesante que este ciclo puede comenzar en cualquier etapa. No son 4 pasos que van del 1 al 4, sino son 4 etapas que podemos comenzar donde queramos (o la vida nos sorprenda en una de ellas) y de ahí en adelante seguimos en el orden definido por el ciclo hacia el éxito y el crecimiento constante, o hacia el fracaso y la frustración.

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El círculo virtuoso del éxito con sus 4 etapas es el siguiente:

 

 Creencia:

Tal como comenté anteriormente, no necesariamente uno empezará por la creencia, pero yo voy a comenzar mi explicación por aquí.

La mayoría de los éxitos nacen de la creencia de que sí es posible. Y la mayoría de los fracasos nacen de la creencia de que no se podrá lograr.

Cuando Procter & Gamble me trasladó de Venezuela a su casa matriz en Cincinnati EEUU, yo pasé por un shock en la transición. En Venezuela, luego de tres años y medio en la organización, me había convertido en uno de los miembros más valiosos de la empresa: había desarrollado relaciones fuertes, tenía conocimiento profundo de mi rol y mi categoría, y había alcanzado una serie importante de éxitos (como lo fue ser ascendido a Gerente de Departamento en menos de dos años en la empresa).

Sin embargo, cuando llegué a los Estados Unidos, sentí como que había pasado de la liga de béisbol doble A a las grandes ligas. Adicionalmente, había perdido todas mis relaciones, llegaba a una nueva organización sin éxito probado, no conocía mi rol ni mi equipo, y adicionalmente, me enfrentaba a un idioma que no manejaba bien.

La consecuencia de todo este cambio fue que perdí la creencia en mí mismo. Al pasar las semanas me sentía perdido, no estaba agregando valor y estaba convencido de que mi reputación se estaba yendo al piso.

Este cambio de creencia me llevó a pensar que yo no era tan bueno como pensaba. Me comparaba con otros compañeros de trabajo y podía ver que eran mejores que yo y todo esto me llevó al convencimiento de que iba a fracasar.

Esta experiencia estuvo llena de largos días y semanas, noches sin dormir del estrés y la desesperación, y la constante duda de que algún día me dieran la noticia de que estaba despedido.

Es importante aclarar que la creencia es simplemente un estado emocional, es un sentimiento. La creencia o la falta de creencia no es un estado a nivel intelectual. No se leen estas líneas y ya tienes creencia. Similar al miedo, la creencia es un estado emocional que está o no está.

Esa convicción y certeza de que las cosas van a suceder como crees es percibida y experimentada como una emoción.

¿Por qué es importante aclarar que la creencia es tan sólo una emoción? Por dos razones:

1) Porque si es un problema emocional, hay que atacarlo como tal. (y eso lo veremos más adelante)

2) Porque la creencia o falta de creencia, al ser un estado emocional, es algo que no es real. Es tan sólo la manera como tu cerebro manifiesta a través de sentimientos una percepción de la realidad.

Llegar a la realización de que la creencia no es un indicativo de la realidad, sino de cómo tu cerebro está percibiendo la realidad, es de gran ayuda para salir del círculo vicioso del fracaso en caso de que te encuentres en él.

Acción:

Luego de la creencia, viene la acción. Nuevamente repito: no necesitamos comenzar el ciclo por la creencia, podemos comenzarlo por la acción. Sin embargo, después de la creencia, siempre viene la acción. Y antes de la acción, siempre está la creencia.

La acción es el primer contacto con la realidad. Y aunque antes comentaba que la creencia no es la realidad, sino la percepción de la misma, dicha creencia afecta de manera real la ejecución: el cómo hacemos la acción.

Una persona que no cree en su capacidad (como estaba yo en Procter & Gamble en EEUU) actúa de una manera insegura, no desarrolla un criterio propio ni tiene pensamiento crítico, presenta sus ideas con dudas y rara vez logra influir en otros, y peor aún, minimiza sus esfuerzos siendo dominado por la postergación y la mediocridad.

Por el contrario, una persona con creencia en sí mismo, actúa con seguridad, influye en otras personas, desarrolla disciplina, se enamora de la ejecución y la hace con excelencia.

Aunque en ambos casos se realice el mismo esfuerzo en cuanto ejecución, los resultados serán diametralmente opuestos.

Resultados:

Toda acción trae una reacción. Toda acción trae un resultado.

Una persona que tenga creencia en sí mismo, en consecuencia, tendrá resultados mucho más poderosos que las personas con falta de creencia.

Ventas, cierres, relaciones, salud, dinero, paz, tiempo, ascensos, desarrollo, etc. son todos resultados, que dependen totalmente de la acción, y que dependen totalmente de la creencia.

Programación:

El resultado de los resultados es algo muy sencillo: programación mental.

En el momento que uno fracasa y no obtiene los resultados esperados, la mente se reprograma “negativamente”. Por el contrario, cuando tenemos éxito en algo, la mente se reprograma “positivamente”.

Esta reprogramación es la que le indica al cerebro cómo debemos sentirnos ante un evento similar en el futuro. De la misma manera que la primera vez que tocamos una estufa caliente y nos quemamos, nuestra mente se reprogramó para hacernos sentir miedo al enfrentarnos a una situación similar, la mente, buscando protegerte, desarrolla más o menos creencia (estado emocional) cuando te enfrentes a un reto similar.

El círculo vicioso del fracaso:

Acción Sales a vender un producto sin la creencia de que sabes vender y que el producto es bueno. Estás lleno de temor de cómo reaccionará el cliente potencial. En consecuencia, actúas con inseguridad en la presentación.
Resultado El cliente potencial te dice que no. Adicionalmente, te destruye la presentación con una lista de objeciones y preguntas a las cuales no tienes respuesta.
Programación La mente registra: no eres buen vendedor, el producto no sirve, no vas a tener éxito, no quieres pasar por otra experiencia similar.
Creencia Tu creencia en ti mismo y en tu negocio disminuye, el futuro se siente incierto, el miedo te agobia y el estado emocional de falta de creencia se instala en tu ser.
Acción Postergas para no experimentar el mismo problema. Cuando finalmente decides intentar hacer otra venta estás aún más asustado e inseguro.
Resultados Haces una presentación aún peor. El cliente te dice que no sirves, etc.
Programación Tu mente fortalece la creencia de que no sirves para vender y que tu producto no es suficientemente bueno.
… y así sucesivamente…

 

El círculo virtuoso del éxito:

Acción Al estudiar y utilizar tu producto estás convencido de que es magnífico. En consecuencia, sales a venderlo con entusiasmo y convicción.
Resultados El cliente potencial queda impactado por tu testimonio y tu entusiasmo. Decide probar el producto y te hace una compra.
Programación Tu mente es reprograma positivamente: el producto es magnífico y soy bueno vendiendo.
Creencia Tu creencia aumenta por los resultados del producto en tu vida y los resultados de tu primera venta. El estado emocional de creencia se hace sentir en tu ser. Aumenta tu entusiasmo.
Acción Sales a vender nuevamente con más seguridad y un testimonio aún más poderoso.
Resultados Logras otra venta.
… y así sucesivamente…

 

Éste ciclo funciona de la misma manera para comenzar un negocio, hacer una venta, invitar a salir a una persona que te sientes atraído(a), alcanzar un estado de salud ideal, etc.

¿Cómo pasar del ciclo vicioso del fracaso al ciclo virtuoso del éxito?

El ciclo es exactamente el mismo en el fracaso y en el éxito. Existen tres formas de cambiar la trayectoria de fracaso a éxito y dos formas que no podrás hacerlo.

Primero te digo las dos formas que no lograrás cambiar de vicioso a virtuoso:

1- Cambiar la creencia: la creencia es un estado emocional, no intelectual. En consecuencia, la creencia es algo que no se puede cambiar con esfuerzo propio. Te doy un ejemplo: haz un esfuerzo en no pensar más nunca en los elefantes. No pienses en elefantes… ¿Por qué sigues pensando en elefantes? Es muy difícil cambiar la creencia con una decisión.

2- Cambiar el resultado: El resultado es algo que normalmente no depende de ti. Vender un producto depende del cliente que quiera comprar. Comenzar una relación sentimental depende también de la otra persona. Lograr un ascenso depende en gran parte de tu jefe y superiores, etc.

Para cambiar del círculo vicioso al círculo virtuoso hay 3 opciones:

1- Un golpe de suerte: Un resultado magnífico que suceda sin explicación puede transformar de golpe todo el ciclo y moverte del fracaso al éxito. Puedes llegar a una reunión y la mujer más bella o el hombre más atractivo pueden fijarse en ti y comenzar una relación como caída del cielo. Un cambio organizacional, la renuncia de un superior, etc. puede llevarte a ser ascendido. Puedes ganarte la lotería. Puedes comenzar un negocio y un influencer te menciona en sus redes sociales con un millón de seguidores y tu negocio es un éxito rotundo. Esas cosas pasan.

Sin embargo, como los “golpes de suerte” (o golpes de gracia) no dependen de nosotros, desecho esta opción como parte de un plan proactivo.

2- Programación intencional: Programar tu mente depende totalmente de ti. Prácticas como afirmaciones positivas, meditación, utilización del lenguaje-enfoque-postura, lectura de biografías de personas similares a ti, reflexión y definición de pensamientos limitantes, etc. están a tu disposición constantemente.

El poder de ser intencional en la programación mental es que afectas directamente la creencia, lo que te permite comenzar a pivotear el ciclo de vicioso a virtuoso.

3- Acción con mejora continua  Actuar depende de ti. Los resultados no, pero la acción sí. Actuar y desarrollar un proceso de feedback o retroalimentación te permitirá mejorar en la manera de actuar y, en consecuencia, maximizarás tus posibilidades de tener resultados exitosos. Contratar a un coach o mentor para que te guíe en el proceso de la ejecución puede ser muy positivo para obtener feedback externo y ajustar hasta alcanzar la excelencia en la ejecución.

Al mejorar tu ejecución, invariablemente mejorarán tus resultados, habrá una reprogramación “positiva” y la creencia aumentará.

Habrás dado el golpe de timón y el ciclo ahora se moverá en tu favor.

Las dos variables que están en tu control son: prácticas de reprogramación mental y la acción en un proceso de mejora continua.

Para profundizar en estas dos prácticas, te recomiendo leer estos tres artículos:

1) ¿Por qué la persistencia no es suficiente para tener éxito?

2) 5 Hábitos para desarrollar creencia en ti mismo.

3) ¿Qué son pensamientos limitantes y cómo eliminarlos?

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