Liderazgo: Los 4 niveles de entrega de valor de un líder

Los negocios nacen, se mantienen y crecen, si y sólo si, existe una transferencia de valor. El emprendedor crea un producto o servicio que agrega valor a su cliente y, el cliente, felizmente le paga al emprendedor por dicho producto o servicio.

En el liderazgo sucede algo similar. Como líderes, necesitamos entregar valor a nuestros seguidores. Es la única manera de hacer crecer nuestro liderazgo: el líder entrega valor de manera constante, y el seguidor recompensa al líder con compromiso y lealtad a la visión.

La relación líder-seguidor es un proceso que va en crecimiento desde que el individuo entra en contacto con el líder hasta, en muchos casos, años en el futuro. Dicha relación crece de acuerdo a los siguientes 4 niveles:

Los 4 niveles de entrega de valor de un líder:

Podcast

1 – Entrega de herramientas y conocimiento:

Este es el primer nivel de entrega de valor. El líder, usualmente con más experiencia y más poder, le entrega al nuevo individuo su conocimiento y le provee de las herramientas necesarias para alcanzar los objetivos.

Como parte de la entrega de conocimientos está también una clara dirección y un compromiso por parte de líder para que el seguidor consiga resultados rápido.

Existe una idea equivocada de que el primer objetivo de un buen líder es ganarse el corazón de sus seguidores, en consecuencia, el líder actúa como un “buen amigo”. La realidad es que el objetivo principal de un líder es que sus seguidores consigan resultados rápido. Por ello actuar de manera directiva al principio es una estrategia más efectiva para asegurarse de que el seguidor consiga resultados.

La teoría de Liderazgo Situacional explica esto a la perfección, demostrando que uno necesita comenzar dirigiendo, para luego supervisar, asesorar y finalmente, delegar. Te recomiendo que leas sobre el Liderazgo Situacional aquí.

Como ejemplo, digamos que eres el gerente del departamento de ventas de tu empresa y contratas a un nuevo vendedor. La primera etapa de entrega de valor consistirá en enseñarle cómo vender, proveerle todas las herramientas de ventas que posees y salir con él para hacer algunas ventas y asegurarte de que el nuevo individuo está aplicando los conceptos, la estrategia de ventas y está utilizando las herramientas correctamente.

El beneficio que obtiene el individuo al final de esta etapa es experticia.

2 – Desarrollo mental:

El segundo nivel de entrega de valor consiste en enseñar al individuo a pensar.

Como líderes, nuestro objetivo no debe ser desarrollar seguidores, debe ser desarrollar líderes. Por ello, no debemos limitarnos a ser directivos y crear un equipo de personas que hagan lo que tú dices, sino un equipo de personas que aprendan a pensar y tomar decisiones correctas.

En mi experiencia, las preguntas más comunes que me han ayudado a comenzar este proceso de desarrollo mental en mi equipo son las siguientes:

  • Basado en el problema que me planteas ¿Qué harías tú?
  • ¿Si tú fueras el/la dueño(a) de esta empresa, cuál decisión tomarías?
  • ¿Por qué?

Nota: Cuando preguntes ¿Por qué? y recibas una respuesta superficial, vuelve a preguntar ¿Por qué? hasta que llegues a la raíz del problema. Así enseñas a las personas a pensar a profundidad.

Por ejemplo: Una persona te comenta que el producto no fue despachado a tiempo al cliente. Preguntas ¿Por qué? y te responde que no había producto en el centro de distribución o en la planta. (respuesta superficial).

Vuelve a preguntar ¿Y por qué no había producto en la planta? (Ésta pregunta lo fuerza a pensar a más profundidad) – Porque no había materia prima – responde.

Vuelve a preguntar ¿Y por qué no había materia prima? – Porque la planta no sabía que venía esta orden tan grande de nuestro cliente – responde.

Vuelve a preguntar ¿Y por qué la planta no sabía de la orden? – Porque el departamento de ventas no le envió el pronóstico de ventas a la planta – responde.

Preguntar “Por qué” de manera consecutiva te permite llegar al problema raíz (En este caso, que no hay una comunicación efectiva entre ventas y producción) y también te permite enseñar a las personas que necesitan aprender a buscar la causa raíz del problema porque no estarás satisfecho con respuestas superficiales.

En el artículo “Utilizando preguntas para ayudar a otros a crecer” comento lo siguiente:

Pregunta: ¿Cuál es el problema? ¿Qué lo causó? ¿Qué proceso o sistema recomiendas aplicar para que no vuelva a suceder? ¿Qué piensas debemos hacer para corregir y recuperar lo perdido? ¿Cómo crees que debemos ejecutar tu idea? Nuevamente, pregunta a pregunta lo llevas a pensar.

Si no estás de acuerdo con su idea o plan se lo dices sabiamente y le explicas paso a paso dónde difieres de él, los riesgos que ves al ejecutar su idea, cómo su idea afecta otras áreas de la organización o el negocio donde él no tiene visibilidad, etc. Al final le enseñas el proceso de pensar. Le enseñas a ver las cosas de modo diferente. Estás construyendo un futuro líder.

Ahora bien, el objetivo de las preguntas no debe ser solamente poner al individuo a pensar sino también permitirnos escuchar una nueva forma de pensamiento. A pesar de ser los líderes, podemos recibir grandes ideas por parte del equipo. De hecho, la mayoría de las grandes ideas vienen de abajo en la organización. Por ello, nunca dejes de escuchar.” (Puedes leer el artículo completo aquí).

El beneficio que obtiene el individuo al final de esta etapa es sabiduría.

3 – Desarrollo emocional:

El nivel 1 y 2 tienen que ver con el desarrollo intelectual del individuo. El tercer nivel tiene que ver con enseñar al individuo cómo auto-crear un clima interno que lo lleve a altos niveles de desempeño de manera constante.

El tercer nivel tiene que ver con enseñar al individuo a liderarse a sí mismo, lo que es igual a aprender a liderar su estado emocional.

La base del desarrollo emocional está en la verdad de que nosotros estamos en control no sólo de nuestras acciones, sino también del proceso de reprogramación mental para tomar el timón de nuestros estados emocionales.

Éste tema lo discuto a profundidad en el artículo “Psicología del éxito: las 5 fuerzas que dominan tu mente” (puedes leer el artículo aquí). En el mismo explico que existen 5 fuerzas: creencias globales, autoimagen, tu pregunta principal, las reglas y los pensamientos limitantes, que han condicionado tu mente y en consecuencia, condicionado tus estados emocionales.

Adicionalmente, para construir líderes, es imprescindible que el potencial líder aprenda a conectar con el corazón de sus seguidores. Eso se logra desarrollando inteligencia emocional.

La inteligencia emocional está basada en 4 pilares: La autoconsciencia, la autogerencia, la consciencia social y la gerencia de relaciones. Todas son habilidades que se pueden aprender y que te permiten conectar a nivel emocional con las personas.

En el artículo “Los 4 pilares de la inteligencia emocional (EQ) en el liderazgo” explico a detalle cada uno de los pilares y las habilidades necesarias a desarrollar en cada uno para aumentar tu inteligencia emocional. Puedes leer el artículo aquí.

A este nivel de entrega de valor el líder enseña al individuo sobre el poder de las relaciones, la importancia de la política en la organización, cómo influir en otros, etc.

El beneficio que obtiene el individuo al final de esta etapa es inteligencia emocional.

4 – Desarrollo espiritual:

Quiero aclarar que al referirme al desarrollo espiritual no me refiero a algún aspecto religioso o dogmático. No tiene que ver con compartir tu fe ni influir en otros para que crean lo que tú crees a nivel religioso.

Me refiero a proveer una poderosa fuente de motivación, determinación y fortaleza: un propósito superior, darle significado al proyecto, al trabajo, al día a día.

Las personas tienen una profunda necesidad de contribuir a algo más grande que ellos mismos. Existen casos donde es muy sencillo definir la contribución: organizaciones sin fines de lucro, grupos religiosos, fundaciones, organizaciones conectadas con la salud, etc. Por otro lado, a veces se hace un poco más difícil definirlo en organizaciones con fines de lucro.

La labor del líder es lograr crear esa conexión entre el día a día y el propósito superior. Ésa es la única manera de entregar valor a nivel espiritual.

La única razón por la cual los negocios nacen, se mantienen y crecen es porque agregan valor a la sociedad. En el momento que dejan de agregar valor, u otra organización entrega un mayor valor que ellos, los mismos decrecen y finalmente mueren.

Definir ese valor que tu negocio, empresa o proyecto entrega y lograr que sea parte integral del ADN de la cultura de tu organización es lo que permitirá que entregues valor espiritual. Si logras esto, tendrás personas ansiosas por trabajar contigo y llevar a la realidad la visión de la organización.

El beneficio que obtiene el individuo al final de esta etapa es significado.

Como líder, ¿Dónde te encuentras? ¿Cuál nivel de valor estás agregando a tus seguidores?

Mi compromiso contigo es darte lo mejor de mí a través de mis artículos y podcast, el compromiso que te pido son las 3 Cs: comenta, comparte y crea.

  1. Comenta: Dame tu opinión, idea y aporta tu voz a la comunidad.
  2. Comparte: Ayúdame a compartir el contenido con tus amigos, conocidos y tus redes sociales.
  3. Crea: Utiliza lo aprendido para crear algo magnífico para tu vida.

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El poder y el liderazgo, cómo enfocarte, arrancar nuevamente y mucho más…

En el siguiente audio respondo las preguntas de mi oyentes: (Si quieres escuchar la sesión #1 de Preguntas y Respuestas dale click aquí y la sesión #2 dándole click aquí).

En este episodio respondo las preguntas de mis oyentes. ¿Es importante desarrollar poder en el liderazgo? ¿Cómo hago si estoy estancado(a)? ¿Cómo pido un aumento de sueldo? y muchas preguntas más.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

Estas son las preguntas que respondí:

Dorman Silva

Hola Victor Hugo,

Gusto de saludarte. Mira una consulta que he querido hacerte es la siguiente: Me parece que el enfoque de liderazgo unido a los conceptos de amor, empatía, servicio debería ser la aspiración natural de un ser humano y la clave para un crecimiento personal y financiero. Sin embargo, el ambiente laboral muchas veces se torna agresivo incluso con los mismos compañeros, la aspiración de poder lleva a algunos a “pasar encima de otros”, y el ambiente laboral se vuelve un lugar donde todos desconfían de todos. El libro “Las 48 leyes del poder” de Robert Greene, examina esta situación. Si lo has leído, me gustaría saber tu opinión al respecto.

Muchas gracias por tu respuesta, un abrazo.

Jesús

¡Hola Victor!
…quiero implantar el hábito de aprender cada día, tengo muchos cursos online pendientes, pero cada vez que me conecto pierdo demasiado tiempo viendo videos de gatitos y accidentes de coches en Rusia. Jiji.

El problema es que siento que el momento que llego a casa después del trabajo y hacer deporte siento que necesito descansar la mente y lo más fácil es sofá más tele o perderme por la red.

¿Algún consejo? Sé que tú tienes el hábito de hacerlo a la mañana, pero entrando a las 5:30 a trabajar todavía no he logrado hacer hueco para mi rutina mañanera.

¡Gracias otra vez! Jesús!

M. C.

Hola Victor Hugo gracias por esta oportunidad. Yo estoy en enfrentándome a la pared como tú la llamas en el libro y estoy en un estado de desmotivación muy grande y por más que intento salir y volver a la consecución de mis metas creo que me perdí a la hora de elegir correctamente mis prioridades entre finanzas, relaciones, salud y espíritu. Mi pregunta es ¿Cómo tú decides que área trabajar primero? ¿Cómo defines los hábitos cambiar? Y ¿Es posible trabajar en varios hábitos al mismo tiempo?

Jesus

Hola Victor, mi pregunta va a raíz de uno de tus últimos podcasts, 3 Habilidades para pasar a la acción.

Me cuesta definir las metas proactivas para un proyecto que requiere múltiples tareas. Como por ejemplo, publicar un video semanal. Como sabrás, requiere: guion, grabar, editar, publicitar etc…
Que metas proactivas te ponías tú para subir un audio semanal? Tienes alguna recomendación para registrar sin necesidad de hacer una tabla de seguimiento compleja?

Muchas gracias por todo nuevamente.

Daniel Lago

Hola, Victor Hugo, ¡un gran saludo y un fuerte abrazo desde México! De antemano agradecerte el que pongas a nuestra disposición un medio para poder contactarnos contigo, resolviendo nuestras dudas e inquietudes.
Desde el primer podcast que escuché de ti me sentí muy identificado contigo ya que (aunque no recuerdo exactamente el nombre del episodio) mencionabas algo respecto a los “pleasers” y que tú en algún momento lo fuiste. Quisiera que me ayudaras dándome consejos, recomendándome libros o incluso con algún otro medio respecto a cómo dejar de lado estas conductas, porque creo que me están estancando en ciertos aspectos de mi vida.
De antemano muchas gracias y sigue creciendo, te considero un maravilloso líder y persona.

Francisco Gutiérrez

¿Cómo solicitar aumento de salario y que se debe tener en cuenta para aprobar un aumento salarial?

Jorge

¡Hola Víctor! Antes que nada, te mando un gran abrazo y te felicito por tu gran aportación a mi vida, mi pregunta es la siguiente:
En la sesión 3 de preguntas y respuestas hablas de que un coach debe saber principalmente sobre psicología, que buenos libros en español podrías recomendarme al respecto, gracias Victor.

¡Saludos desde México!

Carlos Cerda

Hola Victor,
Una y mil veces más, gracias.
Mis preguntas son las siguientes:
¿Cuál es tu técnica para absorber todo el contenido posible de algún libro que estés leyendo? o ¿Cómo recomiendas tu que uno debiera leer un libro? (tomando apuntes, leyendo 2 veces ese libro, etc.) ¿Cómo llevas esa teoría de los libros a la práctica?

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Psicología del éxito: los 5 directores que dominan tu mente

Nosotros somos seres emocionales. Nuestras decisiones, que determinan nuestro futuro, siempre están tomadas en base a nuestros estados emocionales.

En mi libro “Tu momento es ahora” compruebo esta tesis mediante los estudios del médico neurólogo António Damásio y su paciente Elliot, donde es demostrado que una persona 100% lógica (sin capacidad de sentir emociones) es una persona incapaz de tomar decisiones. (Si quieres leer este capítulo de mi libro te lo doy de regalo aquí).

También explico que las emociones, o estados emocionales, son reacciones químicas que ocurren en nuestro cerebro cuando se segregan sustancias y neurotransmisores como serotonina, dopamina, oxitocina, endorfinas, etc.

Es decir, nuestro cerebro (nuestra mente), dirige nuestras emociones. Nuestras emociones, dirigen nuestras decisiones, y nuestras decisiones, definen nuestro destino.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

El secreto está en lo siguiente: si quieres tomar las riendas de tu destino, enfócate en la mente, porque la mente, últimamente, controla tu destino.

Hoy quiero mostrarte los 5 directores de tu mente. Son 5 aspectos que están, en piloto automático, dirigiendo tus emociones y, en consecuencia, tus decisiones y tu destino.

Los 5 directores de tu mente

Creencias globales

Las creencias globales, tal y como su palabra lo indica, son meta-creencias que sostienen todo nuestro sistema de creencias menores y valores.

Todos tenemos creencias globales. Las mismas expanden nuestra visión del mundo y nos impulsan hacia el progreso o nos detienen y nos atan a una vida mediocre.

Puedes comenzar a definir tus creencias globales o las de otros preguntando: En pocas palabras… la vida se trata de…

En la respuesta puedes comenzar a detectar creencias globales.

Hay personas que creen que la vida se trata de una batalla (entre el bien y el mal) que hay que ganar, para otras personas la vida se trata de conquistar (tu sueño, a ti mismo, etc.). Para algunas personas la vida se trata de una aventura, para otros se trata de amar, para otros se trata de disfrutar y vivir el momento, etc.

Nuestras creencias globales determinan los estados emocionales que nos llevan a tomar diferentes decisiones. Te pregunto ¿Actuará diferente una persona que piensa que la vida es una batalla entre el bien y el mal versus una persona que piensa que la vida es una aventura? Definitivamente.

Digamos que una persona cree que estamos en los últimos tiempos. ¿Actuará diferente a una persona que no cree en el juicio final? Completamente.

Otro caso, ¿Actuará de manera diferente una persona que cree que el la riqueza es limitada versus una persona que cree que la riqueza en el mundo se crea y expande? Definitivamente. Para el primero, el éxito de otro significará menos éxito para él mientras que el segundo se contentará por el éxito de otros y no sentirá que el suyo está siendo amenazado.

Creencias como: soy intrínsecamente malo (el pecado original), las personas son egoístas y siempre están buscando tomar ventaja, la vida es dura, el mundo está en mi contra, la humanidad cada vez está más en decadencia o, por el contrario, yo soy intrínsecamente bueno, existen personas que dan sin esperar nada a cambio, la vida es hermosa, el mundo está ayudándome a crecer y la humanidad está en progreso y evolución, determinarán de manera radical el futuro de tu vida y el estado emocional en el que pasarás cada uno de los días.

Autoimagen

El subconsciente, esa parte muy poderosa de la mente, es como una planta de producción con miles de obreros trabajando en llevar a la realidad lo que tú crees que es verdad.

Aclaro: el subconsciente no está buscando llevar a la realidad lo correcto, ni lo bueno, ni lo que deseas, sino lo que crees que es verdad.

Si crees que eres un idiota (porque por muchos años tus padres o compañeros de clases te lo hicieron creer) tu subconsciente estará trabajando día y noche, sin tú pensarlo, en demostrarte lo idiota que eres.

Si crees que no sirves para el deporte, o que no tienes oído musical, o que no naciste para las matemáticas, tendrás una maquinaria ayudándote a llevar a la realidad esa creencia en tu vida.

Por el contrario, si crees que todo lo puedes aprender, tu subconsciente trabajará en esa verdad. Si crees que eres una persona de valor, el subconsciente trabajará en ello.

¿Alguna vez soñaste con tener un grupo de personas trabajando para ti a la perfección mientras duermes, vas de vacaciones, tomas sol en la playa o haces tu pasatiempo favorito? Pues te tengo buenas noticias: es tu subconsciente. Está trabajando para ti.

Necesitas darle las órdenes correctas o terminarás en aprietos.

Tu pregunta principal

Todos tenemos una “pregunta principal” que nos hacemos una y otra vez a nivel subconsciente. La respuesta a esa pregunta hace que actuemos de una manera donde, responderla positivamente, no es bueno para nuestra vida.

Esa “pregunta principal” normalmente es una iteración o modificación de las siguientes dos preguntas:

  • ¿Soy lo suficiente /Tengo lo que se necesita?
  • En consecuencia ¿Seré amado y/o aceptado?

En mi caso, mi “pregunta principal” por muchos años fue: ¿Qué estará pensando él o ella de mí? Y ¿Cómo puedo hacer para caerle bien/que me acepte?

Esa pregunta me llevó a ser una persona que siempre buscaba complacer a los demás y que le costaba mucho confrontar, porque confrontar, ponía en riesgo la aceptación de la otra persona hacia mí.

Existen diferentes preguntas principales tales como ¿Cómo hago para ser aceptado por él o ella? ¿Cómo lo puedo hacer mejor? ¿Soy yo el mejor en este grupo? ¿Soy la más hermosa en este lugar? etc.

El gran problema con todas estas preguntas es que dependen de otros: ser aceptado depende de que otros te acepten, ser el mejor o la más hermosa depende de que otros sean peores o más feos, etc.

Necesitamos movernos de una pregunta desenpoderadora a una pregunta empoderadora, es decir, que dependa de nosotros. Por ejemplo:

¿Cómo puedo apreciar este momento al máximo? ¿Cómo puedo ver lo hermoso en esta situación? ¿Cómo puedo bendecir a estar personas ahora? etc. Todas estas preguntas dependen de ti, no de otros.

Es importante saber cuál es tu pregunta actual, porque seguramente tendrás que reescribirla.

Reglas

Nosotros llegamos a los diferentes estados emocionales debido a reglas que tenemos integradas a nuestro subconsciente.

Hazte la siguiente pregunta: ¿Qué tiene que pasar para que te sientas…?

  1. En paz:
  2. Feliz:
  3. Molesto(a)
  4. Decepcionado(a)

Si respondes honestamente a estas preguntas, te darás cuenta de lo siguiente: para las emociones positivas: paz, felicidad, plenitud, etc. siempre te colocas reglas muy difíciles de cumplir y que dependen de otros. Por ejemplo:

“Me siento en paz cuando mis hijos se portan bien, hacen la tarea y se comen la cena sin pelear y se acuestan a su hora sin problemas.”

o

“Me siento feliz en mi trabajo cuando las cosas me salen bien, mi jefe reconoce mi trabajo y logro terminar todas mis responsabilidades antes de la hora de salida.”

La gran pregunta es: ¿Cuál es la probabilidad de que tus hijos se porten bien todo el tiempo, se coman toda la comida, se acuestan solos y tranquilos, o que no tengas problemas en el trabajo, y que tu jefe te reconozca lo bien que lo haces y que no haya ningún imprevisto para que puedas salir a tiempo?

La respuesta es cero. Nunca. Nada.

Las reglas que te has colocado para alcanzar la felicidad y la paz son imposibles de cumplir y dependen de otros (hijos y jefe). Por eso, casi nunca te sientes feliz y en paz.

En el caso contrario, para las emociones negativas, normalmente te colocas reglas que son sumamente fáciles de cumplir. Por ejemplo:

“Me siento molesto(a) cuando salgo al trabajo y me agarra el tráfico y/o se me atraviesa alguien en el camino.”

o

“Me siento decepcionado(a) cuando mi pareja no se comporta como yo espero.”

Te hago nuevamente la pregunta ¿Cuál es la probabilidad de que consigas tráfico en la ida a tu trabajo, o que alguien se te atraviese en el tráfico, o que tu pareja haga algo que no estás de acuerdo?

Es sumamente fácil. Por eso es tan fácil sentir emociones negativas como frustración, rabia, ira, decepción, molestia, etc.

¿Qué tal si cambias las reglas? ¿Qué tal si colocas reglas que dependan de ti y que sean sumamente fáciles de cumplir para las emociones positivas?

Te doy un par de ejemplos:

Felicidad: Me sentiré feliz cada vez que abra los ojos en la mañana y me dé cuenta de que la vida me regaló otra oportunidad de vivir.

Paz: Sentiré paz cada vez que recuerde que mi Dios, la vida, el universo está en control y que siempre tendré la fuerza para sobrepasar cualquier adversidad.

Pensamientos limitantes

En mi artículo ¿Qué son pensamientos limitantes y cómo eliminarlos? Explico:

“…una persona que piensa que “tener mucho dinero es malo” o que “uno debe vivir sólo con lo necesario” ha desarrollado un pensamiento limitante (termostato) en su vida que nunca le permitirá vivir una vida de abundancia financiera. (Apenas le entre un buen dinero su subconsciente no lo considerará apropiado y generará en el individuo los sentimientos -que llevarán a las acciones- para que desperdicie o pierda el dinero).

Una persona que piensa que “todos los hombres (o todas las mujeres) son iguales (mentirosos(as), infieles, etc.) desarrollará un pensamiento limitante en su subconsciente que la(o) acercará inconscientemente a parejas que cumplan su creencia y las alejará de las que sean honestas, amorosas, fieles, etc.

Igualmente sufrirán similares consecuencias las personas que hayan desarrollado pensamientos limitantes como “Yo no soy bueno(a), yo no soy digno(a), yo no lo merezco, yo no puedo, yo soy enfermizo(a), yo no tengo tiempo, yo tengo tanto trabajo que siempre estoy cansado(a), etc.”

Todos estos son pensamientos limitantes.”

Los pensamientos limitantes funcionan como anclas en tu vida que no te permiten progresar. Y los pensamientos limitantes son mentiras. Punto.

Y, ¿Cómo me libero de creencias globales, una autoimagen negativa, una pregunta principal tóxica, reglas mal escritas y pensamientos limitantes?

Buscando la verdad.

Contrastando tus “verdades” con la verdad.

Porque sé que más de una vez has escuchado que “la verdad te hará libre”.

Divórciate de la mentira y cásate con la verdad.

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Las 4 etapas del círculo virtuoso del éxito (y del círculo vicioso del fracaso)

Existen 4 etapas que inequívocamente transitamos en cada reto de nuestra vida. Éstas 4 etapas son un ciclo que se repite y repite indefinidamente y que, puede convertirse en un círculo virtuoso del éxito: el éxito llama a más éxito, o en un círculo vicioso del fracaso: fracaso nos lleva a más fracaso.

Es interesante que este ciclo puede comenzar en cualquier etapa. No son 4 pasos que van del 1 al 4, sino son 4 etapas que podemos comenzar donde queramos (o la vida nos sorprenda en una de ellas) y de ahí en adelante seguimos en el orden definido por el ciclo hacia el éxito y el crecimiento constante, o hacia el fracaso y la frustración.

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

El círculo virtuoso del éxito con sus 4 etapas es el siguiente:

 

 Creencia:

Tal como comenté anteriormente, no necesariamente uno empezará por la creencia, pero yo voy a comenzar mi explicación por aquí.

La mayoría de los éxitos nacen de la creencia de que sí es posible. Y la mayoría de los fracasos nacen de la creencia de que no se podrá lograr.

Cuando Procter & Gamble me trasladó de Venezuela a su casa matriz en Cincinnati EEUU, yo pasé por un shock en la transición. En Venezuela, luego de tres años y medio en la organización, me había convertido en uno de los miembros más valiosos de la empresa: había desarrollado relaciones fuertes, tenía conocimiento profundo de mi rol y mi categoría, y había alcanzado una serie importante de éxitos (como lo fue ser ascendido a Gerente de Departamento en menos de dos años en la empresa).

Sin embargo, cuando llegué a los Estados Unidos, sentí como que había pasado de la liga de béisbol doble A a las grandes ligas. Adicionalmente, había perdido todas mis relaciones, llegaba a una nueva organización sin éxito probado, no conocía mi rol ni mi equipo, y adicionalmente, me enfrentaba a un idioma que no manejaba bien.

La consecuencia de todo este cambio fue que perdí la creencia en mí mismo. Al pasar las semanas me sentía perdido, no estaba agregando valor y estaba convencido de que mi reputación se estaba yendo al piso.

Este cambio de creencia me llevó a pensar que yo no era tan bueno como pensaba. Me comparaba con otros compañeros de trabajo y podía ver que eran mejores que yo y todo esto me llevó al convencimiento de que iba a fracasar.

Esta experiencia estuvo llena de largos días y semanas, noches sin dormir del estrés y la desesperación, y la constante duda de que algún día me dieran la noticia de que estaba despedido.

Es importante aclarar que la creencia es simplemente un estado emocional, es un sentimiento. La creencia o la falta de creencia no es un estado a nivel intelectual. No se leen estas líneas y ya tienes creencia. Similar al miedo, la creencia es un estado emocional que está o no está.

Esa convicción y certeza de que las cosas van a suceder como crees es percibida y experimentada como una emoción.

¿Por qué es importante aclarar que la creencia es tan sólo una emoción? Por dos razones:

1) Porque si es un problema emocional, hay que atacarlo como tal. (y eso lo veremos más adelante)

2) Porque la creencia o falta de creencia, al ser un estado emocional, es algo que no es real. Es tan sólo la manera como tu cerebro manifiesta a través de sentimientos una percepción de la realidad.

Llegar a la realización de que la creencia no es un indicativo de la realidad, sino de cómo tu cerebro está percibiendo la realidad, es de gran ayuda para salir del círculo vicioso del fracaso en caso de que te encuentres en él.

Acción:

Luego de la creencia, viene la acción. Nuevamente repito: no necesitamos comenzar el ciclo por la creencia, podemos comenzarlo por la acción. Sin embargo, después de la creencia, siempre viene la acción. Y antes de la acción, siempre está la creencia.

La acción es el primer contacto con la realidad. Y aunque antes comentaba que la creencia no es la realidad, sino la percepción de la misma, dicha creencia afecta de manera real la ejecución: el cómo hacemos la acción.

Una persona que no cree en su capacidad (como estaba yo en Procter & Gamble en EEUU) actúa de una manera insegura, no desarrolla un criterio propio ni tiene pensamiento crítico, presenta sus ideas con dudas y rara vez logra influir en otros, y peor aún, minimiza sus esfuerzos siendo dominado por la postergación y la mediocridad.

Por el contrario, una persona con creencia en sí mismo, actúa con seguridad, influye en otras personas, desarrolla disciplina, se enamora de la ejecución y la hace con excelencia.

Aunque en ambos casos se realice el mismo esfuerzo en cuanto ejecución, los resultados serán diametralmente opuestos.

Resultados:

Toda acción trae una reacción. Toda acción trae un resultado.

Una persona que tenga creencia en sí mismo, en consecuencia, tendrá resultados mucho más poderosos que las personas con falta de creencia.

Ventas, cierres, relaciones, salud, dinero, paz, tiempo, ascensos, desarrollo, etc. son todos resultados, que dependen totalmente de la acción, y que dependen totalmente de la creencia.

Programación:

El resultado de los resultados es algo muy sencillo: programación mental.

En el momento que uno fracasa y no obtiene los resultados esperados, la mente se reprograma “negativamente”. Por el contrario, cuando tenemos éxito en algo, la mente se reprograma “positivamente”.

Esta reprogramación es la que le indica al cerebro cómo debemos sentirnos ante un evento similar en el futuro. De la misma manera que la primera vez que tocamos una estufa caliente y nos quemamos, nuestra mente se reprogramó para hacernos sentir miedo al enfrentarnos a una situación similar, la mente, buscando protegerte, desarrolla más o menos creencia (estado emocional) cuando te enfrentes a un reto similar.

El círculo vicioso del fracaso:

Acción Sales a vender un producto sin la creencia de que sabes vender y que el producto es bueno. Estás lleno de temor de cómo reaccionará el cliente potencial. En consecuencia, actúas con inseguridad en la presentación.
Resultado El cliente potencial te dice que no. Adicionalmente, te destruye la presentación con una lista de objeciones y preguntas a las cuales no tienes respuesta.
Programación La mente registra: no eres buen vendedor, el producto no sirve, no vas a tener éxito, no quieres pasar por otra experiencia similar.
Creencia Tu creencia en ti mismo y en tu negocio disminuye, el futuro se siente incierto, el miedo te agobia y el estado emocional de falta de creencia se instala en tu ser.
Acción Postergas para no experimentar el mismo problema. Cuando finalmente decides intentar hacer otra venta estás aún más asustado e inseguro.
Resultados Haces una presentación aún peor. El cliente te dice que no sirves, etc.
Programación Tu mente fortalece la creencia de que no sirves para vender y que tu producto no es suficientemente bueno.
… y así sucesivamente…

 

El círculo virtuoso del éxito:

Acción Al estudiar y utilizar tu producto estás convencido de que es magnífico. En consecuencia, sales a venderlo con entusiasmo y convicción.
Resultados El cliente potencial queda impactado por tu testimonio y tu entusiasmo. Decide probar el producto y te hace una compra.
Programación Tu mente es reprograma positivamente: el producto es magnífico y soy bueno vendiendo.
Creencia Tu creencia aumenta por los resultados del producto en tu vida y los resultados de tu primera venta. El estado emocional de creencia se hace sentir en tu ser. Aumenta tu entusiasmo.
Acción Sales a vender nuevamente con más seguridad y un testimonio aún más poderoso.
Resultados Logras otra venta.
… y así sucesivamente…

 

Éste ciclo funciona de la misma manera para comenzar un negocio, hacer una venta, invitar a salir a una persona que te sientes atraído(a), alcanzar un estado de salud ideal, etc.

¿Cómo pasar del ciclo vicioso del fracaso al ciclo virtuoso del éxito?

El ciclo es exactamente el mismo en el fracaso y en el éxito. Existen tres formas de cambiar la trayectoria de fracaso a éxito y dos formas que no podrás hacerlo.

Primero te digo las dos formas que no lograrás cambiar de vicioso a virtuoso:

1- Cambiar la creencia: la creencia es un estado emocional, no intelectual. En consecuencia, la creencia es algo que no se puede cambiar con esfuerzo propio. Te doy un ejemplo: haz un esfuerzo en no pensar más nunca en los elefantes. No pienses en elefantes… ¿Por qué sigues pensando en elefantes? Es muy difícil cambiar la creencia con una decisión.

2- Cambiar el resultado: El resultado es algo que normalmente no depende de ti. Vender un producto depende del cliente que quiera comprar. Comenzar una relación sentimental depende también de la otra persona. Lograr un ascenso depende en gran parte de tu jefe y superiores, etc.

Para cambiar del círculo vicioso al círculo virtuoso hay 3 opciones:

1- Un golpe de suerte: Un resultado magnífico que suceda sin explicación puede transformar de golpe todo el ciclo y moverte del fracaso al éxito. Puedes llegar a una reunión y la mujer más bella o el hombre más atractivo pueden fijarse en ti y comenzar una relación como caída del cielo. Un cambio organizacional, la renuncia de un superior, etc. puede llevarte a ser ascendido. Puedes ganarte la lotería. Puedes comenzar un negocio y un influencer te menciona en sus redes sociales con un millón de seguidores y tu negocio es un éxito rotundo. Esas cosas pasan.

Sin embargo, como los “golpes de suerte” (o golpes de gracia) no dependen de nosotros, desecho esta opción como parte de un plan proactivo.

2- Programación intencional: Programar tu mente depende totalmente de ti. Prácticas como afirmaciones positivas, meditación, utilización del lenguaje-enfoque-postura, lectura de biografías de personas similares a ti, reflexión y definición de pensamientos limitantes, etc. están a tu disposición constantemente.

El poder de ser intencional en la programación mental es que afectas directamente la creencia, lo que te permite comenzar a pivotear el ciclo de vicioso a virtuoso.

3- Acción con mejora continua  Actuar depende de ti. Los resultados no, pero la acción sí. Actuar y desarrollar un proceso de feedback o retroalimentación te permitirá mejorar en la manera de actuar y, en consecuencia, maximizarás tus posibilidades de tener resultados exitosos. Contratar a un coach o mentor para que te guíe en el proceso de la ejecución puede ser muy positivo para obtener feedback externo y ajustar hasta alcanzar la excelencia en la ejecución.

Al mejorar tu ejecución, invariablemente mejorarán tus resultados, habrá una reprogramación “positiva” y la creencia aumentará.

Habrás dado el golpe de timón y el ciclo ahora se moverá en tu favor.

Las dos variables que están en tu control son: prácticas de reprogramación mental y la acción en un proceso de mejora continua.

Para profundizar en estas dos prácticas, te recomiendo leer estos tres artículos:

1) ¿Por qué la persistencia no es suficiente para tener éxito?

2) 5 Hábitos para desarrollar creencia en ti mismo.

3) ¿Qué son pensamientos limitantes y cómo eliminarlos?

Recuerda que mi compromiso contigo es darte lo mejor de mí a través de mis artículos y podcast, el compromiso que te pido son las 3 Cs: comenta, comparte y crea.

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