3 historias cortas sobre los errores de perspectiva ante la vida y que impiden tu felicidad.

Nuestra perspectiva ante la vida se debe en ocasiones a una "jaula psicológica" que con el tiempo hemos ido creando. El entorno en que vivimos, la gente de la que nos rodeamos, nuestras experiencias pasadas, la influencia social, los estereotipos de la televisión y medios de comunicación, etc...

Si a todo eso le añadimos los sesgos cognitivos de los que somos víctimas de forma inconsciente, el resultado de lo que vemos no siempre se asemeja a la realidad. En ocasiones, depende de cómo lo miramos. La buena noticia es que podemos trabajar de forma consciente en liberar nuestra mente de dichos errores de procesamiento mental y, en ocasiones, dejar de ser tan capullos.

Estas tres cortas historias han sido extraídas de Think Better Like Better, un evento de desarrollo personal donde se intentaba enseñar a las personas a alcanzar la felicidad cambiando únicamente la perspectiva.

1. Trabajo de enfermera en un hospital. Llevaba tiempo manteniendo una relación con un hombre, una relación bastante tóxica en la que no dejábamos de discutir. Cierto día, volví a discutir con él por teléfono en mi turno de trabajo. Cuando acabé la discusión, bajé a hacer mi ronda completamente nerviosa tras haberme hartado de llorar. Fue entonces cuando uno de mis pacientes que es un enfermo terminal de leucemia me preguntó: "Hey, ¿estás bien?¿Qué te ocurre?"
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3 historias cortas sobre los errores de perspectiva ante la vida y que impiden tu felicidad.

Nuestra perspectiva ante la vida se debe en ocasiones a una "jaula psicológica" que con el tiempo hemos ido creando. El entorno en que vivimos, la gente de la que nos rodeamos, nuestras experiencias pasadas, la influencia social, los estereotipos de la televisión y medios de comunicación, etc...

Si a todo eso le añadimos los sesgos cognitivos de los que somos víctimas de forma inconsciente, el resultado de lo que vemos no siempre se asemeja a la realidad. En ocasiones, depende de cómo lo miramos. La buena noticia es que podemos trabajar de forma consciente en liberar nuestra mente de dichos errores de procesamiento mental y, en ocasiones, dejar de ser tan capullos.

Estas tres cortas historias han sido extraídas de Think Better Like Better, un evento de desarrollo personal donde se intentaba enseñar a las personas a alcanzar la felicidad cambiando únicamente la perspectiva.

1. Trabajo de enfermera en un hospital. Llevaba tiempo manteniendo una relación con un hombre, una relación bastante tóxica en la que no dejábamos de discutir. Cierto día, volví a discutir con él por teléfono en mi turno de trabajo. Cuando acabé la discusión, bajé a hacer mi ronda completamente nerviosa tras haberme hartado de llorar. Fue entonces cuando uno de mis pacientes que es un enfermo terminal de leucemia me preguntó: "Hey, ¿estás bien?¿Qué te ocurre?"
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Nuestra perspectiva ante la vida se debe en ocasiones a una "jaula psicológica" que con el tiempo hemos ido creando. El entorno en que vivimos, la gente de la que nos rodeamos, nuestras experiencias pasadas, la influencia social, los estereotipos de la televisión y medios de comunicación, etc...

Si a todo eso le añadimos los sesgos cognitivos de los que somos víctimas de forma inconsciente, el resultado de lo que vemos no siempre se asemeja a la realidad. En ocasiones, depende de cómo lo miramos. La buena noticia es que podemos trabajar de forma consciente en liberar nuestra mente de dichos errores de procesamiento mental y, en ocasiones, dejar de ser tan capullos.

Estas tres cortas historias han sido extraídas de Think Better Like Better, un evento de desarrollo personal donde se intentaba enseñar a las personas a alcanzar la felicidad cambiando únicamente la perspectiva.

1. Trabajo de enfermera en un hospital. Llevaba tiempo manteniendo una relación con un hombre, una relación bastante tóxica en la que no dejábamos de discutir. Cierto día, volví a discutir con él por teléfono en mi turno de trabajo. Cuando acabé la discusión, bajé a hacer mi ronda completamente nerviosa tras haberme hartado de llorar. Fue entonces cuando uno de mis pacientes que es un enfermo terminal de leucemia me preguntó: "Hey, ¿estás bien?¿Qué te ocurre?"
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Nuestra perspectiva ante la vida se debe en ocasiones a una "jaula psicológica" que con el tiempo hemos ido creando. El entorno en que vivimos, la gente de la que nos rodeamos, nuestras experiencias pasadas, la influencia social, los estereotipos de la televisión y medios de comunicación, etc...

Si a todo eso le añadimos los sesgos cognitivos de los que somos víctimas de forma inconsciente, el resultado de lo que vemos no siempre se asemeja a la realidad. En ocasiones, depende de cómo lo miramos. La buena noticia es que podemos trabajar de forma consciente en liberar nuestra mente de dichos errores de procesamiento mental y, en ocasiones, dejar de ser tan capullos.

Estas tres cortas historias han sido extraídas de Think Better Like Better, un evento de desarrollo personal donde se intentaba enseñar a las personas a alcanzar la felicidad cambiando únicamente la perspectiva.

1. Trabajo de enfermera en un hospital. Llevaba tiempo manteniendo una relación con un hombre, una relación bastante tóxica en la que no dejábamos de discutir. Cierto día, volví a discutir con él por teléfono en mi turno de trabajo. Cuando acabé la discusión, bajé a hacer mi ronda completamente nerviosa tras haberme hartado de llorar. Fue entonces cuando uno de mis pacientes que es un enfermo terminal de leucemia me preguntó: "Hey, ¿estás bien?¿Qué te ocurre?"
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Si tienes un negocio, todos los meses deberías detenerte a analizar estas cuestiones.

A lo largo del ciclo de vida del negocio sufriremos altibajos, y probablemente algunos sean inevitables, pues es parte del negocio. Pero también es cierto que existen problemas predecibles que no se evitan por no dedicar algo de nuestro tiempo a hacer un análisis que debería ser un hábito del empresario, independientemente del tamaño de nuestra empresa.

Algunas empresas hacen este análisis una vez a la semana. Si bien para según el tamaño de nuestra empresa, podría ser excesivo una vez a la semana, debemos incorporar el hábito de hacerlo como mínimo una vez al mes, pues los negocios, al igual que las acciones, producen avisos de tendencias.

Tanto si eres un autónomo como si eres un empresario a cargo de 100 empleados, debes responder a estas cuestiones.

¿En qué negocio estamos realmente? ¿Qué vendemos exactamente?

Ya hablamos de este punto en un anterior artículo. En ocasiones, las empresas pierden su identidad, olvidan por qué un día comenzaron. Como reza el viejo dicho: "Si tu negocio únicamente hace dinero, es un mal negocio".
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Si tienes un negocio, todos los meses deberías detenerte a analizar estas cuestiones.

A lo largo del ciclo de vida del negocio sufriremos altibajos, y probablemente algunos sean inevitables, pues es parte del negocio. Pero también es cierto que existen problemas predecibles que no se evitan por no dedicar algo de nuestro tiempo a hacer un análisis que debería ser un hábito del empresario, independientemente del tamaño de nuestra empresa.

Algunas empresas hacen este análisis una vez a la semana. Si bien para según el tamaño de nuestra empresa, podría ser excesivo una vez a la semana, debemos incorporar el hábito de hacerlo como mínimo una vez al mes, pues los negocios, al igual que las acciones, producen avisos de tendencias.

Tanto si eres un autónomo como si eres un empresario a cargo de 100 empleados, debes responder a estas cuestiones.

¿En qué negocio estamos realmente? ¿Qué vendemos exactamente?

Ya hablamos de este punto en un anterior artículo. En ocasiones, las empresas pierden su identidad, olvidan por qué un día comenzaron. Como reza el viejo dicho: "Si tu negocio únicamente hace dinero, es un mal negocio".
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A lo largo del ciclo de vida del negocio sufriremos altibajos, y probablemente algunos sean inevitables, pues es parte del negocio. Pero también es cierto que existen problemas predecibles que no se evitan por no dedicar algo de nuestro tiempo a hacer un análisis que debería ser un hábito del empresario, independientemente del tamaño de nuestra empresa.

Algunas empresas hacen este análisis una vez a la semana. Si bien para según el tamaño de nuestra empresa, podría ser excesivo una vez a la semana, debemos incorporar el hábito de hacerlo como mínimo una vez al mes, pues los negocios, al igual que las acciones, producen avisos de tendencias.

Tanto si eres un autónomo como si eres un empresario a cargo de 100 empleados, debes responder a estas cuestiones.

¿En qué negocio estamos realmente? ¿Qué vendemos exactamente?

Ya hablamos de este punto en un anterior artículo. En ocasiones, las empresas pierden su identidad, olvidan por qué un día comenzaron. Como reza el viejo dicho: "Si tu negocio únicamente hace dinero, es un mal negocio".
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A lo largo del ciclo de vida del negocio sufriremos altibajos, y probablemente algunos sean inevitables, pues es parte del negocio. Pero también es cierto que existen problemas predecibles que no se evitan por no dedicar algo de nuestro tiempo a hacer un análisis que debería ser un hábito del empresario, independientemente del tamaño de nuestra empresa.

Algunas empresas hacen este análisis una vez a la semana. Si bien para según el tamaño de nuestra empresa, podría ser excesivo una vez a la semana, debemos incorporar el hábito de hacerlo como mínimo una vez al mes, pues los negocios, al igual que las acciones, producen avisos de tendencias.

Tanto si eres un autónomo como si eres un empresario a cargo de 100 empleados, debes responder a estas cuestiones.

¿En qué negocio estamos realmente? ¿Qué vendemos exactamente?

Ya hablamos de este punto en un anterior artículo. En ocasiones, las empresas pierden su identidad, olvidan por qué un día comenzaron. Como reza el viejo dicho: "Si tu negocio únicamente hace dinero, es un mal negocio".
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Nadie quiere asistir a la clase del mejor maestro: el dolor.

"El dolor es el mejor maestro, pero nadie quiere asistir a su clase"

Éste es un famoso dicho que se emplea en las artes marciales, y por lo tanto, es aplicable a cualquier otra disciplina, incluidos los negocios, los estudios y la propia adquisición de una habilidad. Si no hay esfuerzo y sacrificio, rara vez se consigue lograr un objetivo. La pregunta no es "qué quieres lograr", sino "cuánto dolor estás dispuesto a soportar para lograrlo".

No olvidaré a una chica de unos 29 años que llegó por primera vez al gimnasio para aprender defensa personal. Aquella chica había sido víctima de un intento de agresión sexual en el portal de su casa. El maestro de defensa personal tenía fama de ser uno de los mejores. Ser uno de los mejores significaba que te iba a convertir en uno de los mejores, lo cual es sinónimo de que ibas a sudar la camiseta y, para aprender, ibas a tener que soportar mucho dolor.


Aquella chica era atractiva, a pesar de ser extremadamente tímida y tener una apariencia de "muy modosita". Mientras que una gran mayoría de profesores en defensa personal enseñan a una mujer a soltarse, golpear y correr, partiendo de la base de que una mujer es más débil que un hombre y perdería en un cuerpo a cuerpo, éste profesor enseñaba a las mujeres no sólo a defenderse de un hombre, sino a perderle el miedo y, literalmente, destrozarlo.
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Nadie quiere asistir a la clase del mejor maestro: el dolor.

"El dolor es el mejor maestro, pero nadie quiere asistir a su clase"

Éste es un famoso dicho que se emplea en las artes marciales, y por lo tanto, es aplicable a cualquier otra disciplina, incluidos los negocios, los estudios y la propia adquisición de una habilidad. Si no hay esfuerzo y sacrificio, rara vez se consigue lograr un objetivo. La pregunta no es "qué quieres lograr", sino "cuánto dolor estás dispuesto a soportar para lograrlo".

No olvidaré a una chica de unos 29 años que llegó por primera vez al gimnasio para aprender defensa personal. Aquella chica había sido víctima de un intento de agresión sexual en el portal de su casa. El maestro de defensa personal tenía fama de ser uno de los mejores. Ser uno de los mejores significaba que te iba a convertir en uno de los mejores, lo cual es sinónimo de que ibas a sudar la camiseta y, para aprender, ibas a tener que soportar mucho dolor.


Aquella chica era atractiva, a pesar de ser extremadamente tímida y tener una apariencia de "muy modosita". Mientras que una gran mayoría de profesores en defensa personal enseñan a una mujer a soltarse, golpear y correr, partiendo de la base de que una mujer es más débil que un hombre y perdería en un cuerpo a cuerpo, éste profesor enseñaba a las mujeres no sólo a defenderse de un hombre, sino a perderle el miedo y, literalmente, destrozarlo.
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