Los 10 mandamientos de los estafadores.

Un estafador únicamente necesita una cosa para lograr su propósito: una persona muy inteligente o poco inteligente (eso no es demasiado importante) que esté segura de sí misma y de sus propias capacidades. Ese es el perfil de una víctima ideal, y por lo que sabemos, tanto las personas inteligentes como las personas "tontas", están seguras de sus decisiones. Y si no lo están, el estafador les subirá el ego hasta que lo estén.

Por lo tanto, el trabajo de un estafador no es convencer realmente a nadie, sino "no levantar la liebre" mientras la otra persona se está auto-engañando. ¿Y qué podemos aprender de los mejores estafadores de la historia? Todo. Pues la intención de estas personas es "esquilmar" a otra persona. Y las personas se dejan esquilmar por los estafadores, mientras que, en ocasiones, dudan de contratar un servicio o comprar un producto de un vendedor honesto. Y es que los buenos estafadores conocen los secretos de la mente humana mucho mejor que la gran mayoría de vendedores honestos y hombres de negocios.

(Ver: Hay algunas características que te convierten en víctima de un timo)

Por ejemplo, Victor Lustig, considerado uno de los mayores estafadores de la historia al lograr vender la Torre Eiffel 2 veces y engañar al mismísimo Al Capone, sin ninguna duda, puede enseñarnos mucho acerca del poder de las técnicas de influencia y persuasión.

Victor Lustig aprovechó su estancia en la cárcel para recopilar las diez claves o mandamientos que debe seguir todo buen estafador, y por ende, las claves que debe tener en cuenta cualquier hombre de negocios, vendedor o persona que por los distintos motivos tenga necesidad de influir y persuadir a una persona con un propósito concreto.
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Los 10 mandamientos de los estafadores.

Un estafador únicamente necesita una cosa para lograr su propósito: una persona muy inteligente o poco inteligente (eso no es demasiado importante) que esté segura de sí misma y de sus propias capacidades. Ese es el perfil de una víctima ideal, y por lo que sabemos, tanto las personas inteligentes como las personas "tontas", están seguras de sus decisiones. Y si no lo están, el estafador les subirá el ego hasta que lo estén.

Por lo tanto, el trabajo de un estafador no es convencer realmente a nadie, sino "no levantar la liebre" mientras la otra persona se está auto-engañando. ¿Y qué podemos aprender de los mejores estafadores de la historia? Todo. Pues la intención de estas personas es "esquilmar" a otra persona. Y las personas se dejan esquilmar por los estafadores, mientras que, en ocasiones, dudan de contratar un servicio o comprar un producto de un vendedor honesto. Y es que los buenos estafadores conocen los secretos de la mente humana mucho mejor que la gran mayoría de vendedores honestos y hombres de negocios.

(Ver: Hay algunas características que te convierten en víctima de un timo)

Por ejemplo, Victor Lustig, considerado uno de los mayores estafadores de la historia al lograr vender la Torre Eiffel 2 veces y engañar al mismísimo Al Capone, sin ninguna duda, puede enseñarnos mucho acerca del poder de las técnicas de influencia y persuasión.

Victor Lustig aprovechó su estancia en la cárcel para recopilar las diez claves o mandamientos que debe seguir todo buen estafador, y por ende, las claves que debe tener en cuenta cualquier hombre de negocios, vendedor o persona que por los distintos motivos tenga necesidad de influir y persuadir a una persona con un propósito concreto.
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Los 10 mandamientos de los estafadores.

Un estafador únicamente necesita una cosa para lograr su propósito: una persona muy inteligente o poco inteligente (eso no es demasiado importante) que esté segura de sí misma y de sus propias capacidades. Ese es el perfil de una víctima ideal, y por lo que sabemos, tanto las personas inteligentes como las personas "tontas", están seguras de sus decisiones. Y si no lo están, el estafador les subirá el ego hasta que lo estén.

Por lo tanto, el trabajo de un estafador no es convencer realmente a nadie, sino "no levantar la liebre" mientras la otra persona se está auto-engañando. ¿Y qué podemos aprender de los mejores estafadores de la historia? Todo. Pues la intención de estas personas es "esquilmar" a otra persona. Y las personas se dejan esquilmar por los estafadores, mientras que, en ocasiones, dudan de contratar un servicio o comprar un producto de un vendedor honesto. Y es que los buenos estafadores conocen los secretos de la mente humana mucho mejor que la gran mayoría de vendedores honestos y hombres de negocios.

(Ver: Hay algunas características que te convierten en víctima de un timo)

Por ejemplo, Victor Lustig, considerado uno de los mayores estafadores de la historia al lograr vender la Torre Eiffel 2 veces y engañar al mismísimo Al Capone, sin ninguna duda, puede enseñarnos mucho acerca del poder de las técnicas de influencia y persuasión.

Victor Lustig aprovechó su estancia en la cárcel para recopilar las diez claves o mandamientos que debe seguir todo buen estafador, y por ende, las claves que debe tener en cuenta cualquier hombre de negocios, vendedor o persona que por los distintos motivos tenga necesidad de influir y persuadir a una persona con un propósito concreto.
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Los 10 mandamientos de los estafadores.

Un estafador únicamente necesita una cosa para lograr su propósito: una persona muy inteligente o poco inteligente (eso no es demasiado importante) que esté segura de sí misma y de sus propias capacidades. Ese es el perfil de una víctima ideal, y por lo que sabemos, tanto las personas inteligentes como las personas "tontas", están seguras de sus decisiones. Y si no lo están, el estafador les subirá el ego hasta que lo estén.

Por lo tanto, el trabajo de un estafador no es convencer realmente a nadie, sino "no levantar la liebre" mientras la otra persona se está auto-engañando. ¿Y qué podemos aprender de los mejores estafadores de la historia? Todo. Pues la intención de estas personas es "esquilmar" a otra persona. Y las personas se dejan esquilmar por los estafadores, mientras que, en ocasiones, dudan de contratar un servicio o comprar un producto de un vendedor honesto. Y es que los buenos estafadores conocen los secretos de la mente humana mucho mejor que la gran mayoría de vendedores honestos y hombres de negocios.

(Ver: Hay algunas características que te convierten en víctima de un timo)

Por ejemplo, Victor Lustig, considerado uno de los mayores estafadores de la historia al lograr vender la Torre Eiffel 2 veces y engañar al mismísimo Al Capone, sin ninguna duda, puede enseñarnos mucho acerca del poder de las técnicas de influencia y persuasión.

Victor Lustig aprovechó su estancia en la cárcel para recopilar las diez claves o mandamientos que debe seguir todo buen estafador, y por ende, las claves que debe tener en cuenta cualquier hombre de negocios, vendedor o persona que por los distintos motivos tenga necesidad de influir y persuadir a una persona con un propósito concreto.
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Cómo saber si eres adulto – Un psicólogo explica los 3 hitos que debes alcanzar independientemente de tu edad.

Supuestamente, a los 18 años entras en la edad adulta, aunque puedes tener 29 años y no ser un adulto desde el punto de vista psicológico, según explica el psicólogo Jeffrey Jensen Arnett, autor de Emerging Adulthood (La edad adulta temprana).

Todo comienza con una sencilla pregunta: "¿Sientes que has llegado a la edad adulta?" La mayoría de personas e incluso adolescentes, te responderán de forma afirmativa, pero la evidencia muestra cómo incluso personas de 30 años son poco adultas y maduras y cómo personas de 21 años son consideradas muy maduras y adultas a pesar de que aún les quedan muchas cosas por vivir y aprender.

Pero... cómo podríamos definir si una persona es adulta o no?

Comenzar una carrera profesional, casarte y/o comprar una casa serían los conceptos que te meterían en la edad adulta sin que necesariamente seas adulto. Por eso, entre los 18 y los 30 años, Arnett ha acuñado el término de "Adultez emergente" que definiría a una persona adulta si se dan estos hitos:

1. Asumir la responsabilidad por sí mismo.
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Cómo saber si eres adulto – Un psicólogo explica los 3 hitos que debes alcanzar independientemente de tu edad.

Supuestamente, a los 18 años entras en la edad adulta, aunque puedes tener 29 años y no ser un adulto desde el punto de vista psicológico, según explica el psicólogo Jeffrey Jensen Arnett, autor de Emerging Adulthood (La edad adulta temprana).

Todo comienza con una sencilla pregunta: "¿Sientes que has llegado a la edad adulta?" La mayoría de personas e incluso adolescentes, te responderán de forma afirmativa, pero la evidencia muestra cómo incluso personas de 30 años son poco adultas y maduras y cómo personas de 21 años son consideradas muy maduras y adultas a pesar de que aún les quedan muchas cosas por vivir y aprender.

Pero... cómo podríamos definir si una persona es adulta o no?

Comenzar una carrera profesional, casarte y/o comprar una casa serían los conceptos que te meterían en la edad adulta sin que necesariamente seas adulto. Por eso, entre los 18 y los 30 años, Arnett ha acuñado el término de "Adultez emergente" que definiría a una persona adulta si se dan estos hitos:

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Supuestamente, a los 18 años entras en la edad adulta, aunque puedes tener 29 años y no ser un adulto desde el punto de vista psicológico, según explica el psicólogo Jeffrey Jensen Arnett, autor de Emerging Adulthood (La edad adulta temprana).

Todo comienza con una sencilla pregunta: "¿Sientes que has llegado a la edad adulta?" La mayoría de personas e incluso adolescentes, te responderán de forma afirmativa, pero la evidencia muestra cómo incluso personas de 30 años son poco adultas y maduras y cómo personas de 21 años son consideradas muy maduras y adultas a pesar de que aún les quedan muchas cosas por vivir y aprender.

Pero... cómo podríamos definir si una persona es adulta o no?

Comenzar una carrera profesional, casarte y/o comprar una casa serían los conceptos que te meterían en la edad adulta sin que necesariamente seas adulto. Por eso, entre los 18 y los 30 años, Arnett ha acuñado el término de "Adultez emergente" que definiría a una persona adulta si se dan estos hitos:

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Supuestamente, a los 18 años entras en la edad adulta, aunque puedes tener 29 años y no ser un adulto desde el punto de vista psicológico, según explica el psicólogo Jeffrey Jensen Arnett, autor de Emerging Adulthood (La edad adulta temprana).

Todo comienza con una sencilla pregunta: "¿Sientes que has llegado a la edad adulta?" La mayoría de personas e incluso adolescentes, te responderán de forma afirmativa, pero la evidencia muestra cómo incluso personas de 30 años son poco adultas y maduras y cómo personas de 21 años son consideradas muy maduras y adultas a pesar de que aún les quedan muchas cosas por vivir y aprender.

Pero... cómo podríamos definir si una persona es adulta o no?

Comenzar una carrera profesional, casarte y/o comprar una casa serían los conceptos que te meterían en la edad adulta sin que necesariamente seas adulto. Por eso, entre los 18 y los 30 años, Arnett ha acuñado el término de "Adultez emergente" que definiría a una persona adulta si se dan estos hitos:

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El misterio del pueblo donde la gente sólo moría de vieja y que debería hacernos reflexionar.

En 1882, los habitantes de un pueblo italiano llamado Roseto Valfortore, comenzaron una emigración masiva hacia la tierra de las oportunidades (Estados Unidos). Una vez allí, se dividieron y se establecieron en distintas zonas, pero nos centraremos en la mayor comuna de rosetinos y que inicialmente bautizaron como Nueva Italia.

Más adelante, cambiarían el nombre de aquel pueblo de Pensilvania por el de Roseto. Aquel pequeño pueblo trajo de cabeza a los investigadores médicos, pues fue un médico llamado Stewart Wolf el que observó que en aquel pueblo, las personas tenían un índice de mortalidad extremadamente bajo, y donde no recibían a pacientes menores de 65 años con problemas de corazón, teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares eran la primera causa de muerte en los Estados Unidos en aquella época.

El sentido común de la medicina decía que era imposible ser médico y no encontrarse a pacientes menores de 65 años con problemas cardíacos.

La investigación de Wolf comenzó en 1961, y comenzaron a recopilar los certificados de defunción de los residentes de Roseto, remontándose tantos años atrás como pudieron, reconstruyendo las genealogías familiares de los habitantes de Roseto.

La investigación fue muy clara: ningún rosetino menor de 55 años había muerto de un infarto ni mostraba ningún síntoma de afección cardiaca. Y para habitantes mayores de 65 años, la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares era la mitad de la media estadounidense.

Dicho de una forma más clara, en aquel pueblo, la gente moría sólo de vieja.
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El misterio del pueblo donde la gente sólo moría de vieja y que debería hacernos reflexionar.

En 1882, los habitantes de un pueblo italiano llamado Roseto Valfortore, comenzaron una emigración masiva hacia la tierra de las oportunidades (Estados Unidos). Una vez allí, se dividieron y se establecieron en distintas zonas, pero nos centraremos en la mayor comuna de rosetinos y que inicialmente bautizaron como Nueva Italia.

Más adelante, cambiarían el nombre de aquel pueblo de Pensilvania por el de Roseto. Aquel pequeño pueblo trajo de cabeza a los investigadores médicos, pues fue un médico llamado Stewart Wolf el que observó que en aquel pueblo, las personas tenían un índice de mortalidad extremadamente bajo, y donde no recibían a pacientes menores de 65 años con problemas de corazón, teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares eran la primera causa de muerte en los Estados Unidos en aquella época.

El sentido común de la medicina decía que era imposible ser médico y no encontrarse a pacientes menores de 65 años con problemas cardíacos.

La investigación de Wolf comenzó en 1961, y comenzaron a recopilar los certificados de defunción de los residentes de Roseto, remontándose tantos años atrás como pudieron, reconstruyendo las genealogías familiares de los habitantes de Roseto.

La investigación fue muy clara: ningún rosetino menor de 55 años había muerto de un infarto ni mostraba ningún síntoma de afección cardiaca. Y para habitantes mayores de 65 años, la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares era la mitad de la media estadounidense.

Dicho de una forma más clara, en aquel pueblo, la gente moría sólo de vieja.
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