Una apuesta entre dos hombres en 1960 demostró cómo las limitaciones ayudan a ser más creativo y tenaz.

En 1960, dos hombres hicieron una apuesta en la que sólo había en juego 50 dólares de la época. Pero aquella insignificante apuesta tendría un impacto en millones de personas que perdura incluso hoy día.

Aquellos dos hombres eran Bennett Cerf, fundador de la editorial Random House, y Theo Geisel, cuyo nombre puede sonar a desconocido, ya que se le conoció como el Dr. Seuss. Cerf desafió a Seuss a que no sería capaz de escribir un libro de entretenimiento para niños usando sólo 50 palabras diferentes.

El Dr. Seuss aceptó la apuesta y ganó. El resultado fue un pequeño libro llamado "Green Eggs and ham". El libro en español se llama "Huevos verdes con jamón", y ha vendido desde entonces más de 200 millones de ejemplares, siendo uno de los libros infantiles más vendidos de la historia.

Evidentemente, hay personas que dicen que el Dr. Seuss tuvo suerte, pero lo cierto es que probablemente, de haber escrito el libro sin limitaciones, hubiera hecho una obra más de las muchas que se escriben. Es por eso que esta historia nos puede dejar algunas pautas para comprender esas lecciones que a menudo nombramos cuando hablamos de ser más creativos ante la falta de recursos.

¿Cuántas cosas no haces porque no tienes tiempo para hacerlas? ¿Cuantos proyectos no realizados no has intentado porque no tienes recursos? ¿Cuántas ideas de negocio has tenido y nunca te has decidido porque no tienes dinero para comenzar? Esas son las limitaciones y restricciones que hacen que a menudo únicamente podamos escribir un libro con 50 palabras diferentes.
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Una apuesta entre dos hombres en 1960 demostró cómo las limitaciones ayudan a ser más creativo y tenaz.

En 1960, dos hombres hicieron una apuesta en la que sólo había en juego 50 dólares de la época. Pero aquella insignificante apuesta tendría un impacto en millones de personas que perdura incluso hoy día.

Aquellos dos hombres eran Bennett Cerf, fundador de la editorial Random House, y Theo Geisel, cuyo nombre puede sonar a desconocido, ya que se le conoció como el Dr. Seuss. Cerf desafió a Seuss a que no sería capaz de escribir un libro de entretenimiento para niños usando sólo 50 palabras diferentes.

El Dr. Seuss aceptó la apuesta y ganó. El resultado fue un pequeño libro llamado "Green Eggs and ham". El libro en español se llama "Huevos verdes con jamón", y ha vendido desde entonces más de 200 millones de ejemplares, siendo uno de los libros infantiles más vendidos de la historia.

Evidentemente, hay personas que dicen que el Dr. Seuss tuvo suerte, pero lo cierto es que probablemente, de haber escrito el libro sin limitaciones, hubiera hecho una obra más de las muchas que se escriben. Es por eso que esta historia nos puede dejar algunas pautas para comprender esas lecciones que a menudo nombramos cuando hablamos de ser más creativos ante la falta de recursos.

¿Cuántas cosas no haces porque no tienes tiempo para hacerlas? ¿Cuantos proyectos no realizados no has intentado porque no tienes recursos? ¿Cuántas ideas de negocio has tenido y nunca te has decidido porque no tienes dinero para comenzar? Esas son las limitaciones y restricciones que hacen que a menudo únicamente podamos escribir un libro con 50 palabras diferentes.
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Una apuesta entre dos hombres en 1960 demostró cómo las limitaciones ayudan a ser más creativo y tenaz.

En 1960, dos hombres hicieron una apuesta en la que sólo había en juego 50 dólares de la época. Pero aquella insignificante apuesta tendría un impacto en millones de personas que perdura incluso hoy día.

Aquellos dos hombres eran Bennett Cerf, fundador de la editorial Random House, y Theo Geisel, cuyo nombre puede sonar a desconocido, ya que se le conoció como el Dr. Seuss. Cerf desafió a Seuss a que no sería capaz de escribir un libro de entretenimiento para niños usando sólo 50 palabras diferentes.

El Dr. Seuss aceptó la apuesta y ganó. El resultado fue un pequeño libro llamado "Green Eggs and ham". El libro en español se llama "Huevos verdes con jamón", y ha vendido desde entonces más de 200 millones de ejemplares, siendo uno de los libros infantiles más vendidos de la historia.

Evidentemente, hay personas que dicen que el Dr. Seuss tuvo suerte, pero lo cierto es que probablemente, de haber escrito el libro sin limitaciones, hubiera hecho una obra más de las muchas que se escriben. Es por eso que esta historia nos puede dejar algunas pautas para comprender esas lecciones que a menudo nombramos cuando hablamos de ser más creativos ante la falta de recursos.

¿Cuántas cosas no haces porque no tienes tiempo para hacerlas? ¿Cuantos proyectos no realizados no has intentado porque no tienes recursos? ¿Cuántas ideas de negocio has tenido y nunca te has decidido porque no tienes dinero para comenzar? Esas son las limitaciones y restricciones que hacen que a menudo únicamente podamos escribir un libro con 50 palabras diferentes.
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3 oportunidades en que SÍ se debe recompensar el fracaso

Nosotros somos una cultura de celebración del éxito. Celebramos, reconocemos y recompensamos el éxito. Esto es perfectamente entendible y recomendable; nosotros queremos desarrollar una cultura de éxito.

Sin embargo, existen 3 casos particulares en que sí es importante recompensar el fracaso. Definitivamente no queremos alentar una cultura de fracaso, pero recompensar aspectos específicos motivará a nuestra organización a intentar aventurarse en nuevos horizontes.

 

(Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

 

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1- Recompensar el fracaso si hay un aprendizaje importante y novedoso del mismo.

El fracaso es sólo fracaso si hacemos de las excusas nuestros aliados. Si sacamos un aprendizaje importante podemos transformar el fracaso en éxito.

John Maxwell tituló uno de sus libros “A veces se gana, a veces se pierde aprende” justamente haciendo referencia al poder de aprender luego de un fracaso.

Excusas SD

Nunca tengas miedo en fracasar, ten miedo en fracasar dos veces en lo mismo. Siempre necesitamos sacar un claro aprendizaje de los fracasos de la vida.

2- Recompensar el fracaso si se debió a un riesgo

Las organizaciones tienden poco a poco a moverse a lo seguro y las grandes revoluciones del mercado vienen de personas que están dispuestas a tomar riesgos.

Si deseas que tu organización entregue resultados de crecimiento sin precedentes, debes tomar acciones sin precedentes y eso implica un riesgo.

Nunca castigues, sino mas bien celebra, cuando miembros de tu equipo intenten batear jonrones que salgan del estadio… aunque no lo logren.

3- Recompensar el fracaso si se estaba buscando intencionalmente un punto de diferenciación.

Buscar que tu producto o servicio tenga originalidad es un gran riesgo en el mercado. Mientras más “masivo” haces tu producto o servicio, más grande es tu mercado. Sin embargo, debido a que no tienes un punto de diferenciación claro (o nicho) no estás construyendo una marca sólida sino transformándote en un commodity.

Por el contrario, si buscas un claro punto de diferenciación (Ejemplo: en vez de vender un detergente de ropa masivo, vendes un detergente especializado en ropa de hombres deportistas) empiezas a construirte un nicho y un mercado que puedes dominar.

Sin embargo esta opción es más riesgosa… pero necesaria.

Por ello, es importante recompensar a las personas que fracasan buscando un punto de diferenciación. La originalidad es el camino para tener éxito en el mercado.

Recompensa la originalidad.

¿En cuáles otros momentos debes recompensar el fracaso? ¿Cómo recompensas el fracaso sin que se cree una cultura de mediocridad y “búsqueda” del fracaso? Por favor utiliza el área de los comentarios de abajo para dejar tu opinión.

Coeficiente Intelectual y estudios científicos. Desmontando algunos puntos.

Esta semana, el portal Business Insider publicaba algunas de las señales que indicarían que eres más inteligente que la media, mostrando una gran variedad de estudios científicos que respaldan algunos de estos argumentos. Pero vamos a tener que discrepar con algunos de estos estudios.

En primer lugar, la inteligencia es algo que a los propios científicos les cuesta definir, identificar y medir. Una definición podría ser que la inteligencia es "la capacidad de resolver problemas complejos de formas simples". Y la forma de medirla, suele ser a través de los diversos test de coeficiente intelectual, unos test que siempre han estado en entredicho.

Y lo cierto es que hay personas que dedican años de sus vidas a prepararse para subir su puntuación en estos test. Y lo suelen conseguir. Lo cual nos llevaría a una de las primeras conclusiones: la mayoría de las personas podrían pasar de un Coeficiente Intelectual de 113 (Inteligencia Media) a un Coeficiente Intelectual de 117 (Inteligencia por encima de la media) si dedican varios años a prepararse para ello.
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Coeficiente Intelectual y estudios científicos. Desmontando algunos puntos.

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En primer lugar, la inteligencia es algo que a los propios científicos les cuesta definir, identificar y medir. Una definición podría ser que la inteligencia es "la capacidad de resolver problemas complejos de formas simples". Y la forma de medirla, suele ser a través de los diversos test de coeficiente intelectual, unos test que siempre han estado en entredicho.

Y lo cierto es que hay personas que dedican años de sus vidas a prepararse para subir su puntuación en estos test. Y lo suelen conseguir. Lo cual nos llevaría a una de las primeras conclusiones: la mayoría de las personas podrían pasar de un Coeficiente Intelectual de 113 (Inteligencia Media) a un Coeficiente Intelectual de 117 (Inteligencia por encima de la media) si dedican varios años a prepararse para ello.
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En primer lugar, la inteligencia es algo que a los propios científicos les cuesta definir, identificar y medir. Una definición podría ser que la inteligencia es "la capacidad de resolver problemas complejos de formas simples". Y la forma de medirla, suele ser a través de los diversos test de coeficiente intelectual, unos test que siempre han estado en entredicho.

Y lo cierto es que hay personas que dedican años de sus vidas a prepararse para subir su puntuación en estos test. Y lo suelen conseguir. Lo cual nos llevaría a una de las primeras conclusiones: la mayoría de las personas podrían pasar de un Coeficiente Intelectual de 113 (Inteligencia Media) a un Coeficiente Intelectual de 117 (Inteligencia por encima de la media) si dedican varios años a prepararse para ello.
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13 Negocios y profesiones para sacar beneficios de los millonarios.

Si siempre decimos que el éxito está relacionado con la calidad de las personas de las que nos rodeamos, cuando hablamos de escoger una profesión o un negocio, si éste lo enfocamos directamente a los millonarios (y lo enfocamos adecuadamente) las posibilidades de éxito se incrementan.

Y es que el número de millonarios ha crecido a lo largo de esta crisis, y se calcula que continuará creciendo exponencialmente. No hablamos de famosos o los dueños de las empresas del Ibex, sino de esa parte de la sociedad más afortunada; esa parte de la que hablaba Thomas J. Stanley en "El millonario de la puerta de al lado", que serían personas con 1 millón de patrimonio y unos ingresos anuales considerables. Aunque por qué no, también podemos hablar de los verdaderos multimillonarios.

Por lo tanto, sirva de guía para aquellos jóvenes que piensan en estudiar una carrera o para aquellos autónomos y empresarios que se preguntan "por qué no ganan ni para pipas" a pesar de la cantidad de horas que dedican. Y es que, como dice Stanley en su libro, "podría ocurrir que tus clientes no tienen demasiado dinero", lo cual te obliga a competir en precio junto con otros muchos competidores.

Ahora bien, a pesar de que esta parte de la población (clase alta) suelen ser ahorradores, lo cierto es que pueden ser grandes consumidores de ciertos servicios necesarios. Y luego tendríamos a los grandes millonarios derrochadores que demandan calidad, imagen y marca sin importar el precio.
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13 Negocios y profesiones para sacar beneficios de los millonarios.

Si siempre decimos que el éxito está relacionado con la calidad de las personas de las que nos rodeamos, cuando hablamos de escoger una profesión o un negocio, si éste lo enfocamos directamente a los millonarios (y lo enfocamos adecuadamente) las posibilidades de éxito se incrementan.

Y es que el número de millonarios ha crecido a lo largo de esta crisis, y se calcula que continuará creciendo exponencialmente. No hablamos de famosos o los dueños de las empresas del Ibex, sino de esa parte de la sociedad más afortunada; esa parte de la que hablaba Thomas J. Stanley en "El millonario de la puerta de al lado", que serían personas con 1 millón de patrimonio y unos ingresos anuales considerables. Aunque por qué no, también podemos hablar de los verdaderos multimillonarios.

Por lo tanto, sirva de guía para aquellos jóvenes que piensan en estudiar una carrera o para aquellos autónomos y empresarios que se preguntan "por qué no ganan ni para pipas" a pesar de la cantidad de horas que dedican. Y es que, como dice Stanley en su libro, "podría ocurrir que tus clientes no tienen demasiado dinero", lo cual te obliga a competir en precio junto con otros muchos competidores.

Ahora bien, a pesar de que esta parte de la población (clase alta) suelen ser ahorradores, lo cierto es que pueden ser grandes consumidores de ciertos servicios necesarios. Y luego tendríamos a los grandes millonarios derrochadores que demandan calidad, imagen y marca sin importar el precio.
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