9 cosas sencillas y extraordinarias que decir a la gente cada día en la empresa.


¿Quieres alegrarle el día a alguien?. Hay algunas palabras muy sencillas pero que pueden cambiarle radicalmente el día a alguien, y quizás su vida también, además de la tuya. Son cosas que decir a tus empleados, compañeros de trabajo, amigos, familiares, etc... que en ocasiones olvidamos, y quizás en otras ocasiones, por nuestro puesto, nuestro cargo o nuestra responsabilidad, pensamos que no vienen al caso. Nada más alejado de la realidad.



Estas 9 "frases mágicas", son palabras que hoy día sé, los mejores profesionales que he conocido, no dudaban en emplearlas. De hecho, creo que eran buenos profesionales por ello, ya que ni el paso del tiempo ha conseguido borrar mi recuerdo sobre sus valores tanto profesionales como humanos. Independientemente de tu puesto en la empresa (y fuera de la empresa) prueba a pronunciarlas cada día en según qué circunstancias.

1. Gracias y "de nada".

No debemos esperar a tropezar y que alguien nos ayude a levantarnos para dar las gracias. Sobre todo, cuando tenemos un puesto de mando, a veces se puede llegar a pensar que la gente hace algo (una tarea, un recado...) por el simple hecho de que les pagamos. Prueba a ser agradecido siempre, sobre todo en las tareas más complejas que muchas personas hacen por nosotros. Es sencillo, ya que únicamente debes mirar a la persona a los ojos y con una sonrisa decir "muchas gracias". Del mismo modo, hay gente que mecanizadamente nos da las gracias. No te asuste romper la rutina con un "No hay de qué, ha sido un placer ayudarte". Tampoco escatimes en recompensar a tu equipo de trabajo con un "habéis hecho un buen trabajo, enhorabuena". Son pequeños detalles, pero cierto es que pueden alegrar el día a los demás.

2. Esto es lo que yo pienso. ¿Alguno tiene otra idea?

Estar en un puesto de mando, te da una posición que te ayuda a tener la última palabra, lo cual no significa que siempre llevemos la razón. Cualquier planteamiento debes justificarlo con la lógica y el razonamiento, no con la posición y autoridad. Da siempre un pequeño margen a tu equipo para que puedan expresar sus ideas. Insisto en que si muchos gerentes escucharan las ideas de su plantilla, en ocasiones descubrirían que tienen personas muy inteligentes. De paso, estamos otorgando a nuestro equipo la capacidad de ser parte de la empresa y no robots que obedecen órdenes sin pensar. El simple hecho de que tu equipo sienta que se le escucha, hará que se sientan parte del proyecto empresarial.

3. Me equivoqué.

Reconocer equivocaciones o errores no convierte en un mal profesional. Todo lo contrario. Si tras tomar una decisión, el resultado no es el esperado, no busques a quién culpar. Tampoco cometas el error de no hablar de ello con tu equipo de trabajo, sobre todo, si ellos conocen lo que ha ocurrido. Cuando una persona se equivoca y lo reconoce, no pierde el respeto, todo lo contrario, lo gana.

4. Eso fue increíble (o similares).

Alabar el trabajo o la labor de otra persona no dañará tu imagen. De hecho, los elogios están prácticamente desaparecidos en las empresas hoy día. Es triste ver a una empresa dividida en dos clases de personas: "las que pagan y dirigen por un lado, y los que cobran y reciben órdenes de los primeros por otro lado". ¿Qué fue del equipo, del proyecto común, del sentimiento familiar corporativo que debe tener una empresa?. Si un vendedor ha duplicado las ventas este mes, un elogio le ayudará para el próximo mes, se le reconoce su trabajo. Algunos jefes piensan algo así como: "Para eso está, para eso le pagamos". Error. Cambia ese pensamiento, llámalo al despacho y dile: "Guau... ¿Cómo lo hiciste?, enhorabuena".

5. Lo siento.

Hay dos tipos de personas: las que una vez se dan cuenta de que han fallado a otra persona, ignoran el problema y siguen como si nada esperando que el tiempo enfríe la situación. Luego están las que dicen "Lo siento o perdona". Todos cometemos errores, así que todos deberíamos pedir disculpas llegado el momento. Puede ser tras una discusión de trabajo, tras un malentendido o tras una falsa acusación. Si tuviste el valor de fallar y crear un conflicto, ten el valor para asumir con humildad, algo que la otra persa se merece, que no es otra cosa que una disculpa. Así, ya puedes comenzar de nuevo con ella.

6. ¿Me puedes ayudar?

Imagina que eres nuevo en una empresa, y "don perfecto" te pide por favor si tú podrías ayudarle, ya que de eso puedes saber tanto o más que él. Hay muchas personas que por el simple hecho de pedirles ayuda, no sienten que te estén haciendo un favor a tí, sino que tú le haces un favor a ellas por el simple hecho de acordarte de ellos y tenerlos en cuenta.

7. Un segundo, voy a ayudarte.

¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a un compañero de trabajo o trabajador en una labor que era la suya y que no te correspondía a tí?.

No preguntes "¿Quieres que te ayude?". No, la mayoría de la gente te dirá que no hace falta, que ellos pueden. Directamente diles "voy a echarte una mano". Este gesto muestra que te preocupas por los demás, que no dices algo por hacer el típico cumplido, sino que te remangas y ayudas sin que nadie te lo haya pedido.

8. Te quiero, os quiero.

Está claro que estas palabras son muy necesarias en la familia y con nuestra pareja, pero en la empresa.... ¿Por qué narices no?.

Recuerdo cuando tenía 19 años, nuestro jefe recogía un premio al mejor jefe de grupo a nivel nacional. Levantó el trofeo, tenía los ojos a punto de estallar en llanto, y tras unas palabras conmovedoras de agradecimiento a su equipo dijo alto y claro "esto lo habéis ganado vosotros, os quiero chicos!!". Fue mi primer jefe, mi primer espejo donde reflejarme. Fuimos los mejores porque esa persona sacaba lo mejor de nosotros. Siempre dio la cara por su equipo, y su equipo la dio por él. Probablemente muchos piensen que tener ese trato con tus trabajadores es romper una barrera, pero es que ese trato fue el que hizo que rompiéramos la barrera de ventas también.

9. Nada.

En ocasiones, lo mejor que puedes decir es no decir nada. Hay momentos en los que uno está "caldeado", enfadado, enojado, alterado... en estos casos, emplea el viejo truco de respirar 300 veces antes de decir algo. Jamás te dirijas alterado a un empleado en público. Primero, se considera falta de respeto. Y segundo, muestra una pésima profesionalidad, mal capacidad de liderazgo, y de paso, inconsciencia, ya que puedes decir unas palabras de 30 segundos y arrepentirte durante semanas o meses.

Una vez emplees estas 9 frases todos los días hasta el punto de que te salgan de forma natural y no forzada, no sólo serás más educado, sino que serás mejor persona y mejor profesional, ya que entre otras cosas, la gente que te rodea estará más motivada y te tendrán un mayor aprecio. Prueba. Por probar no pierdes nada, y quién sabe, igual notas los resultados antes de lo que esperas.

Inspirado en  Inc.com | Adaptado por: Negocios1000.com
Publicado en Sin categoría

9 cosas sencillas y extraordinarias que decir a la gente cada día en la empresa.


¿Quieres alegrarle el día a alguien?. Hay algunas palabras muy sencillas pero que pueden cambiarle radicalmente el día a alguien, y quizás su vida también, además de la tuya. Son cosas que decir a tus empleados, compañeros de trabajo, amigos, familiares, etc... que en ocasiones olvidamos, y quizás en otras ocasiones, por nuestro puesto, nuestro cargo o nuestra responsabilidad, pensamos que no vienen al caso. Nada más alejado de la realidad.



Estas 9 "frases mágicas", son palabras que hoy día sé, los mejores profesionales que he conocido, no dudaban en emplearlas. De hecho, creo que eran buenos profesionales por ello, ya que ni el paso del tiempo ha conseguido borrar mi recuerdo sobre sus valores tanto profesionales como humanos. Independientemente de tu puesto en la empresa (y fuera de la empresa) prueba a pronunciarlas cada día en según qué circunstancias.

1. Gracias y "de nada".

No debemos esperar a tropezar y que alguien nos ayude a levantarnos para dar las gracias. Sobre todo, cuando tenemos un puesto de mando, a veces se puede llegar a pensar que la gente hace algo (una tarea, un recado...) por el simple hecho de que les pagamos. Prueba a ser agradecido siempre, sobre todo en las tareas más complejas que muchas personas hacen por nosotros. Es sencillo, ya que únicamente debes mirar a la persona a los ojos y con una sonrisa decir "muchas gracias". Del mismo modo, hay gente que mecanizadamente nos da las gracias. No te asuste romper la rutina con un "No hay de qué, ha sido un placer ayudarte". Tampoco escatimes en recompensar a tu equipo de trabajo con un "habéis hecho un buen trabajo, enhorabuena". Son pequeños detalles, pero cierto es que pueden alegrar el día a los demás.

2. Esto es lo que yo pienso. ¿Alguno tiene otra idea?

Estar en un puesto de mando, te da una posición que te ayuda a tener la última palabra, lo cual no significa que siempre llevemos la razón. Cualquier planteamiento debes justificarlo con la lógica y el razonamiento, no con la posición y autoridad. Da siempre un pequeño margen a tu equipo para que puedan expresar sus ideas. Insisto en que si muchos gerentes escucharan las ideas de su plantilla, en ocasiones descubrirían que tienen personas muy inteligentes. De paso, estamos otorgando a nuestro equipo la capacidad de ser parte de la empresa y no robots que obedecen órdenes sin pensar. El simple hecho de que tu equipo sienta que se le escucha, hará que se sientan parte del proyecto empresarial.

3. Me equivoqué.

Reconocer equivocaciones o errores no convierte en un mal profesional. Todo lo contrario. Si tras tomar una decisión, el resultado no es el esperado, no busques a quién culpar. Tampoco cometas el error de no hablar de ello con tu equipo de trabajo, sobre todo, si ellos conocen lo que ha ocurrido. Cuando una persona se equivoca y lo reconoce, no pierde el respeto, todo lo contrario, lo gana.

4. Eso fue increíble (o similares).

Alabar el trabajo o la labor de otra persona no dañará tu imagen. De hecho, los elogios están prácticamente desaparecidos en las empresas hoy día. Es triste ver a una empresa dividida en dos clases de personas: "las que pagan y dirigen por un lado, y los que cobran y reciben órdenes de los primeros por otro lado". ¿Qué fue del equipo, del proyecto común, del sentimiento familiar corporativo que debe tener una empresa?. Si un vendedor ha duplicado las ventas este mes, un elogio le ayudará para el próximo mes, se le reconoce su trabajo. Algunos jefes piensan algo así como: "Para eso está, para eso le pagamos". Error. Cambia ese pensamiento, llámalo al despacho y dile: "Guau... ¿Cómo lo hiciste?, enhorabuena".

5. Lo siento.

Hay dos tipos de personas: las que una vez se dan cuenta de que han fallado a otra persona, ignoran el problema y siguen como si nada esperando que el tiempo enfríe la situación. Luego están las que dicen "Lo siento o perdona". Todos cometemos errores, así que todos deberíamos pedir disculpas llegado el momento. Puede ser tras una discusión de trabajo, tras un malentendido o tras una falsa acusación. Si tuviste el valor de fallar y crear un conflicto, ten el valor para asumir con humildad, algo que la otra persa se merece, que no es otra cosa que una disculpa. Así, ya puedes comenzar de nuevo con ella.

6. ¿Me puedes ayudar?

Imagina que eres nuevo en una empresa, y "don perfecto" te pide por favor si tú podrías ayudarle, ya que de eso puedes saber tanto o más que él. Hay muchas personas que por el simple hecho de pedirles ayuda, no sienten que te estén haciendo un favor a tí, sino que tú le haces un favor a ellas por el simple hecho de acordarte de ellos y tenerlos en cuenta.

7. Un segundo, voy a ayudarte.

¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a un compañero de trabajo o trabajador en una labor que era la suya y que no te correspondía a tí?.

No preguntes "¿Quieres que te ayude?". No, la mayoría de la gente te dirá que no hace falta, que ellos pueden. Directamente diles "voy a echarte una mano". Este gesto muestra que te preocupas por los demás, que no dices algo por hacer el típico cumplido, sino que te remangas y ayudas sin que nadie te lo haya pedido.

8. Te quiero, os quiero.

Está claro que estas palabras son muy necesarias en la familia y con nuestra pareja, pero en la empresa.... ¿Por qué narices no?.

Recuerdo cuando tenía 19 años, nuestro jefe recogía un premio al mejor jefe de grupo a nivel nacional. Levantó el trofeo, tenía los ojos a punto de estallar en llanto, y tras unas palabras conmovedoras de agradecimiento a su equipo dijo alto y claro "esto lo habéis ganado vosotros, os quiero chicos!!". Fue mi primer jefe, mi primer espejo donde reflejarme. Fuimos los mejores porque esa persona sacaba lo mejor de nosotros. Siempre dio la cara por su equipo, y su equipo la dio por él. Probablemente muchos piensen que tener ese trato con tus trabajadores es romper una barrera, pero es que ese trato fue el que hizo que rompiéramos la barrera de ventas también.

9. Nada.

En ocasiones, lo mejor que puedes decir es no decir nada. Hay momentos en los que uno está "caldeado", enfadado, enojado, alterado... en estos casos, emplea el viejo truco de respirar 300 veces antes de decir algo. Jamás te dirijas alterado a un empleado en público. Primero, se considera falta de respeto. Y segundo, muestra una pésima profesionalidad, mal capacidad de liderazgo, y de paso, inconsciencia, ya que puedes decir unas palabras de 30 segundos y arrepentirte durante semanas o meses.

Una vez emplees estas 9 frases todos los días hasta el punto de que te salgan de forma natural y no forzada, no sólo serás más educado, sino que serás mejor persona y mejor profesional, ya que entre otras cosas, la gente que te rodea estará más motivada y te tendrán un mayor aprecio. Prueba. Por probar no pierdes nada, y quién sabe, igual notas los resultados antes de lo que esperas.

Inspirado en  Inc.com | Adaptado por: Negocios1000.com
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9 cosas sencillas y extraordinarias que decir a la gente cada día en la empresa.


¿Quieres alegrarle el día a alguien?. Hay algunas palabras muy sencillas pero que pueden cambiarle radicalmente el día a alguien, y quizás su vida también, además de la tuya. Son cosas que decir a tus empleados, compañeros de trabajo, amigos, familiares, etc... que en ocasiones olvidamos, y quizás en otras ocasiones, por nuestro puesto, nuestro cargo o nuestra responsabilidad, pensamos que no vienen al caso. Nada más alejado de la realidad.



Estas 9 "frases mágicas", son palabras que hoy día sé, los mejores profesionales que he conocido, no dudaban en emplearlas. De hecho, creo que eran buenos profesionales por ello, ya que ni el paso del tiempo ha conseguido borrar mi recuerdo sobre sus valores tanto profesionales como humanos. Independientemente de tu puesto en la empresa (y fuera de la empresa) prueba a pronunciarlas cada día en según qué circunstancias.

1. Gracias y "de nada".

No debemos esperar a tropezar y que alguien nos ayude a levantarnos para dar las gracias. Sobre todo, cuando tenemos un puesto de mando, a veces se puede llegar a pensar que la gente hace algo (una tarea, un recado...) por el simple hecho de que les pagamos. Prueba a ser agradecido siempre, sobre todo en las tareas más complejas que muchas personas hacen por nosotros. Es sencillo, ya que únicamente debes mirar a la persona a los ojos y con una sonrisa decir "muchas gracias". Del mismo modo, hay gente que mecanizadamente nos da las gracias. No te asuste romper la rutina con un "No hay de qué, ha sido un placer ayudarte". Tampoco escatimes en recompensar a tu equipo de trabajo con un "habéis hecho un buen trabajo, enhorabuena". Son pequeños detalles, pero cierto es que pueden alegrar el día a los demás.

2. Esto es lo que yo pienso. ¿Alguno tiene otra idea?

Estar en un puesto de mando, te da una posición que te ayuda a tener la última palabra, lo cual no significa que siempre llevemos la razón. Cualquier planteamiento debes justificarlo con la lógica y el razonamiento, no con la posición y autoridad. Da siempre un pequeño margen a tu equipo para que puedan expresar sus ideas. Insisto en que si muchos gerentes escucharan las ideas de su plantilla, en ocasiones descubrirían que tienen personas muy inteligentes. De paso, estamos otorgando a nuestro equipo la capacidad de ser parte de la empresa y no robots que obedecen órdenes sin pensar. El simple hecho de que tu equipo sienta que se le escucha, hará que se sientan parte del proyecto empresarial.

3. Me equivoqué.

Reconocer equivocaciones o errores no convierte en un mal profesional. Todo lo contrario. Si tras tomar una decisión, el resultado no es el esperado, no busques a quién culpar. Tampoco cometas el error de no hablar de ello con tu equipo de trabajo, sobre todo, si ellos conocen lo que ha ocurrido. Cuando una persona se equivoca y lo reconoce, no pierde el respeto, todo lo contrario, lo gana.

4. Eso fue increíble (o similares).

Alabar el trabajo o la labor de otra persona no dañará tu imagen. De hecho, los elogios están prácticamente desaparecidos en las empresas hoy día. Es triste ver a una empresa dividida en dos clases de personas: "las que pagan y dirigen por un lado, y los que cobran y reciben órdenes de los primeros por otro lado". ¿Qué fue del equipo, del proyecto común, del sentimiento familiar corporativo que debe tener una empresa?. Si un vendedor ha duplicado las ventas este mes, un elogio le ayudará para el próximo mes, se le reconoce su trabajo. Algunos jefes piensan algo así como: "Para eso está, para eso le pagamos". Error. Cambia ese pensamiento, llámalo al despacho y dile: "Guau... ¿Cómo lo hiciste?, enhorabuena".

5. Lo siento.

Hay dos tipos de personas: las que una vez se dan cuenta de que han fallado a otra persona, ignoran el problema y siguen como si nada esperando que el tiempo enfríe la situación. Luego están las que dicen "Lo siento o perdona". Todos cometemos errores, así que todos deberíamos pedir disculpas llegado el momento. Puede ser tras una discusión de trabajo, tras un malentendido o tras una falsa acusación. Si tuviste el valor de fallar y crear un conflicto, ten el valor para asumir con humildad, algo que la otra persa se merece, que no es otra cosa que una disculpa. Así, ya puedes comenzar de nuevo con ella.

6. ¿Me puedes ayudar?

Imagina que eres nuevo en una empresa, y "don perfecto" te pide por favor si tú podrías ayudarle, ya que de eso puedes saber tanto o más que él. Hay muchas personas que por el simple hecho de pedirles ayuda, no sienten que te estén haciendo un favor a tí, sino que tú le haces un favor a ellas por el simple hecho de acordarte de ellos y tenerlos en cuenta.

7. Un segundo, voy a ayudarte.

¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a un compañero de trabajo o trabajador en una labor que era la suya y que no te correspondía a tí?.

No preguntes "¿Quieres que te ayude?". No, la mayoría de la gente te dirá que no hace falta, que ellos pueden. Directamente diles "voy a echarte una mano". Este gesto muestra que te preocupas por los demás, que no dices algo por hacer el típico cumplido, sino que te remangas y ayudas sin que nadie te lo haya pedido.

8. Te quiero, os quiero.

Está claro que estas palabras son muy necesarias en la familia y con nuestra pareja, pero en la empresa.... ¿Por qué narices no?.

Recuerdo cuando tenía 19 años, nuestro jefe recogía un premio al mejor jefe de grupo a nivel nacional. Levantó el trofeo, tenía los ojos a punto de estallar en llanto, y tras unas palabras conmovedoras de agradecimiento a su equipo dijo alto y claro "esto lo habéis ganado vosotros, os quiero chicos!!". Fue mi primer jefe, mi primer espejo donde reflejarme. Fuimos los mejores porque esa persona sacaba lo mejor de nosotros. Siempre dio la cara por su equipo, y su equipo la dio por él. Probablemente muchos piensen que tener ese trato con tus trabajadores es romper una barrera, pero es que ese trato fue el que hizo que rompiéramos la barrera de ventas también.

9. Nada.

En ocasiones, lo mejor que puedes decir es no decir nada. Hay momentos en los que uno está "caldeado", enfadado, enojado, alterado... en estos casos, emplea el viejo truco de respirar 300 veces antes de decir algo. Jamás te dirijas alterado a un empleado en público. Primero, se considera falta de respeto. Y segundo, muestra una pésima profesionalidad, mal capacidad de liderazgo, y de paso, inconsciencia, ya que puedes decir unas palabras de 30 segundos y arrepentirte durante semanas o meses.

Una vez emplees estas 9 frases todos los días hasta el punto de que te salgan de forma natural y no forzada, no sólo serás más educado, sino que serás mejor persona y mejor profesional, ya que entre otras cosas, la gente que te rodea estará más motivada y te tendrán un mayor aprecio. Prueba. Por probar no pierdes nada, y quién sabe, igual notas los resultados antes de lo que esperas.

Inspirado en  Inc.com | Adaptado por: Negocios1000.com
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9 cosas sencillas y extraordinarias que decir a la gente cada día en la empresa.


¿Quieres alegrarle el día a alguien?. Hay algunas palabras muy sencillas pero que pueden cambiarle radicalmente el día a alguien, y quizás su vida también, además de la tuya. Son cosas que decir a tus empleados, compañeros de trabajo, amigos, familiares, etc... que en ocasiones olvidamos, y quizás en otras ocasiones, por nuestro puesto, nuestro cargo o nuestra responsabilidad, pensamos que no vienen al caso. Nada más alejado de la realidad.



Estas 9 "frases mágicas", son palabras que hoy día sé, los mejores profesionales que he conocido, no dudaban en emplearlas. De hecho, creo que eran buenos profesionales por ello, ya que ni el paso del tiempo ha conseguido borrar mi recuerdo sobre sus valores tanto profesionales como humanos. Independientemente de tu puesto en la empresa (y fuera de la empresa) prueba a pronunciarlas cada día en según qué circunstancias.

1. Gracias y "de nada".

No debemos esperar a tropezar y que alguien nos ayude a levantarnos para dar las gracias. Sobre todo, cuando tenemos un puesto de mando, a veces se puede llegar a pensar que la gente hace algo (una tarea, un recado...) por el simple hecho de que les pagamos. Prueba a ser agradecido siempre, sobre todo en las tareas más complejas que muchas personas hacen por nosotros. Es sencillo, ya que únicamente debes mirar a la persona a los ojos y con una sonrisa decir "muchas gracias". Del mismo modo, hay gente que mecanizadamente nos da las gracias. No te asuste romper la rutina con un "No hay de qué, ha sido un placer ayudarte". Tampoco escatimes en recompensar a tu equipo de trabajo con un "habéis hecho un buen trabajo, enhorabuena". Son pequeños detalles, pero cierto es que pueden alegrar el día a los demás.

2. Esto es lo que yo pienso. ¿Alguno tiene otra idea?

Estar en un puesto de mando, te da una posición que te ayuda a tener la última palabra, lo cual no significa que siempre llevemos la razón. Cualquier planteamiento debes justificarlo con la lógica y el razonamiento, no con la posición y autoridad. Da siempre un pequeño margen a tu equipo para que puedan expresar sus ideas. Insisto en que si muchos gerentes escucharan las ideas de su plantilla, en ocasiones descubrirían que tienen personas muy inteligentes. De paso, estamos otorgando a nuestro equipo la capacidad de ser parte de la empresa y no robots que obedecen órdenes sin pensar. El simple hecho de que tu equipo sienta que se le escucha, hará que se sientan parte del proyecto empresarial.

3. Me equivoqué.

Reconocer equivocaciones o errores no convierte en un mal profesional. Todo lo contrario. Si tras tomar una decisión, el resultado no es el esperado, no busques a quién culpar. Tampoco cometas el error de no hablar de ello con tu equipo de trabajo, sobre todo, si ellos conocen lo que ha ocurrido. Cuando una persona se equivoca y lo reconoce, no pierde el respeto, todo lo contrario, lo gana.

4. Eso fue increíble (o similares).

Alabar el trabajo o la labor de otra persona no dañará tu imagen. De hecho, los elogios están prácticamente desaparecidos en las empresas hoy día. Es triste ver a una empresa dividida en dos clases de personas: "las que pagan y dirigen por un lado, y los que cobran y reciben órdenes de los primeros por otro lado". ¿Qué fue del equipo, del proyecto común, del sentimiento familiar corporativo que debe tener una empresa?. Si un vendedor ha duplicado las ventas este mes, un elogio le ayudará para el próximo mes, se le reconoce su trabajo. Algunos jefes piensan algo así como: "Para eso está, para eso le pagamos". Error. Cambia ese pensamiento, llámalo al despacho y dile: "Guau... ¿Cómo lo hiciste?, enhorabuena".

5. Lo siento.

Hay dos tipos de personas: las que una vez se dan cuenta de que han fallado a otra persona, ignoran el problema y siguen como si nada esperando que el tiempo enfríe la situación. Luego están las que dicen "Lo siento o perdona". Todos cometemos errores, así que todos deberíamos pedir disculpas llegado el momento. Puede ser tras una discusión de trabajo, tras un malentendido o tras una falsa acusación. Si tuviste el valor de fallar y crear un conflicto, ten el valor para asumir con humildad, algo que la otra persa se merece, que no es otra cosa que una disculpa. Así, ya puedes comenzar de nuevo con ella.

6. ¿Me puedes ayudar?

Imagina que eres nuevo en una empresa, y "don perfecto" te pide por favor si tú podrías ayudarle, ya que de eso puedes saber tanto o más que él. Hay muchas personas que por el simple hecho de pedirles ayuda, no sienten que te estén haciendo un favor a tí, sino que tú le haces un favor a ellas por el simple hecho de acordarte de ellos y tenerlos en cuenta.

7. Un segundo, voy a ayudarte.

¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a un compañero de trabajo o trabajador en una labor que era la suya y que no te correspondía a tí?.

No preguntes "¿Quieres que te ayude?". No, la mayoría de la gente te dirá que no hace falta, que ellos pueden. Directamente diles "voy a echarte una mano". Este gesto muestra que te preocupas por los demás, que no dices algo por hacer el típico cumplido, sino que te remangas y ayudas sin que nadie te lo haya pedido.

8. Te quiero, os quiero.

Está claro que estas palabras son muy necesarias en la familia y con nuestra pareja, pero en la empresa.... ¿Por qué narices no?.

Recuerdo cuando tenía 19 años, nuestro jefe recogía un premio al mejor jefe de grupo a nivel nacional. Levantó el trofeo, tenía los ojos a punto de estallar en llanto, y tras unas palabras conmovedoras de agradecimiento a su equipo dijo alto y claro "esto lo habéis ganado vosotros, os quiero chicos!!". Fue mi primer jefe, mi primer espejo donde reflejarme. Fuimos los mejores porque esa persona sacaba lo mejor de nosotros. Siempre dio la cara por su equipo, y su equipo la dio por él. Probablemente muchos piensen que tener ese trato con tus trabajadores es romper una barrera, pero es que ese trato fue el que hizo que rompiéramos la barrera de ventas también.

9. Nada.

En ocasiones, lo mejor que puedes decir es no decir nada. Hay momentos en los que uno está "caldeado", enfadado, enojado, alterado... en estos casos, emplea el viejo truco de respirar 300 veces antes de decir algo. Jamás te dirijas alterado a un empleado en público. Primero, se considera falta de respeto. Y segundo, muestra una pésima profesionalidad, mal capacidad de liderazgo, y de paso, inconsciencia, ya que puedes decir unas palabras de 30 segundos y arrepentirte durante semanas o meses.

Una vez emplees estas 9 frases todos los días hasta el punto de que te salgan de forma natural y no forzada, no sólo serás más educado, sino que serás mejor persona y mejor profesional, ya que entre otras cosas, la gente que te rodea estará más motivada y te tendrán un mayor aprecio. Prueba. Por probar no pierdes nada, y quién sabe, igual notas los resultados antes de lo que esperas.

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Para ser un buen líder, comencemos por hacer cambios en nosotros. Preparación para el liderazgo.

Hemos hablado mucho sobre liderazgo, sobre los errores que se suelen cometer en la dirección de equipos, así como otros conceptos más técnicos dentro de la gestión del líder en la empresa. Como en cualquier profesión u oficio, existen mejores profesionales, malos y mediocres. Dentro del liderazgo ocurre igual, y como en cualquier profesión, todos podemos mejorar.



Una cosa está clara, y es que no podemos dirigir a los demás si no somos capaces de encauzarnos nosotros mismos. Según Carrie Kerpen, la mayoría de los buenos líderes suelen sentirse saludables y atractivos, por lo que es importante dentro del liderazgo, comenzar por ahí.


(Leer: Cómo ser un líder más carismático y persuasivo)

Carrie Kerpen asegura que cuando tuvo que ocupar el puesto de Director de su marido dentro de la compañía, no fue el mejor momento, ya que venía de cuidar a un padre moribundo, a sus dos hijos y había estado mucho tiempo retirada, lo cual hizo mella no sólo en su estado anímico, sino también en ese "sentirse saludable". Kerpen habla de que muchos ejecutivos no le dan importancia a hacer ejercicio, cuando un cerebro bien oxigenado, suele pensar mejor y tomar mejores decisiones.

1. Para ser un buen líder, primero, concéntrate en tí.

Si no te sientes bien contigo mismo va a ser difícil que los demás te vean como un líder. Haz ejercicio, cambia la dieta hacia alimentos más saludables, pierde peso si es necesario,ve a la peluquería, usa ropa con la que te sientas bien. Haz que te guste lo que ves en el espejo.

Una vez mejorada la imagen física (y por tanto mental), ahora pasemos a mejorar algunos hábitos de conducta, que si bien no están relacionados con la capacidad de liderazgo, cierto es que nos ayudarán a ser mejores líderes.

2. Evita comprobar el teléfono mientras estás hablando con alguien.

Llegó el temido día del que nos advertía Einstein: "El día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad, seremos una generación de idiotas". Comienza cambiando este cada vez más habitual hábito en las personas de mirar constantemente el móvil y mucho menos contestar un sms o "WhatsApp" mientras alguien te está hablando. Un líder jamás debe mostrar tal falta de respeto hacia los demás. Lo cierto es que nadie debería hacerlo, pero....

3. Permite que el pasado dicte tu futuro.

Los errores son muy valiosos, no los desperdicies, estudialos y aprende de ellos. Del mismo modo, recuerda que tú cometiste errores, así que no castigues demasiado los errores de las personas que te rodean. Intenta enseñarles también a aprender de esos errores.

4. Aprende a no hablar a espaldas de alguien.

Sé que hay personas que lo hacen inconscientemente, y de hecho, en ocasiones no piensan que están actuando de forma incorrecta. Ahora piensa en el nivel de fiabilidad que te proporcionaría una persona que no es capaz de decir lo que piensa de frente, y en cambio lo hace a tus espaldas. Nuevamente, es un tipo de actitud reprochable para cualquier persona, y para un líder sería completamente inaceptable. (Leer: Los errores de un líder)

5. Sé una persona auténtica.

Muchas veces he escuchado decir de alguien que es una persona auténtica y ejemplar, cuando en realidad era más falso que un euro de madera. Ser auténticos no consiste en complacer a todo el mundo ni tomar decisiones buscando la complacencia de los demás. En ocasiones debemos decir "NO" a nuestros amigos, empleados e incluso superiores. En otras ocasiones, aún estando abiertos a escuchar y estudiar proposiciones, deberemos defender nuestra postura sí o sí, por el bien de nuestro proyecto y/o equipo. Aprende a ser auténtico, pues una persona auténtica probablemente discrepe en una gran parte de opiniones de los demás, y el líder no es una excepción.

6. No hay grandes victorias si no hay riesgo.

El éxito no es fácil, ya que de ser fácil todas las empresas tendrían éxito. Deberemos aprender a dominar y asumir riesgos, aunque no sepamos si vamos a tener éxito o no. En ocasiones, hay que seguir nuestros instintos, aunque siempre analizando detenidamente algunas decisiones. Como ya decíamos en nuestras 18 lecciones de negocios, lo que es fácil de hacer, rara vez nos conduce al éxito. Un líder debe ser valiente, aunque consciente de los riesgos.

Además, si hemos hecho un buen trabajo dentro del liderazgo con nuestro equipo, una plantilla que van todos a una con una confianza ciega en su líder, suelen conseguir prácticamente todo lo que se propongan.

Liderazgo más avanzado:

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Para ser un buen líder, comencemos por hacer cambios en nosotros. Preparación para el liderazgo.

Hemos hablado mucho sobre liderazgo, sobre los errores que se suelen cometer en la dirección de equipos, así como otros conceptos más técnicos dentro de la gestión del líder en la empresa. Como en cualquier profesión u oficio, existen mejores profesionales, malos y mediocres. Dentro del liderazgo ocurre igual, y como en cualquier profesión, todos podemos mejorar.



Una cosa está clara, y es que no podemos dirigir a los demás si no somos capaces de encauzarnos nosotros mismos. Según Carrie Kerpen, la mayoría de los buenos líderes suelen sentirse saludables y atractivos, por lo que es importante dentro del liderazgo, comenzar por ahí.


(Leer: Cómo ser un líder más carismático y persuasivo)

Carrie Kerpen asegura que cuando tuvo que ocupar el puesto de Director de su marido dentro de la compañía, no fue el mejor momento, ya que venía de cuidar a un padre moribundo, a sus dos hijos y había estado mucho tiempo retirada, lo cual hizo mella no sólo en su estado anímico, sino también en ese "sentirse saludable". Kerpen habla de que muchos ejecutivos no le dan importancia a hacer ejercicio, cuando un cerebro bien oxigenado, suele pensar mejor y tomar mejores decisiones.

1. Para ser un buen líder, primero, concéntrate en tí.

Si no te sientes bien contigo mismo va a ser difícil que los demás te vean como un líder. Haz ejercicio, cambia la dieta hacia alimentos más saludables, pierde peso si es necesario,ve a la peluquería, usa ropa con la que te sientas bien. Haz que te guste lo que ves en el espejo.

Una vez mejorada la imagen física (y por tanto mental), ahora pasemos a mejorar algunos hábitos de conducta, que si bien no están relacionados con la capacidad de liderazgo, cierto es que nos ayudarán a ser mejores líderes.

2. Evita comprobar el teléfono mientras estás hablando con alguien.

Llegó el temido día del que nos advertía Einstein: "El día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad, seremos una generación de idiotas". Comienza cambiando este cada vez más habitual hábito en las personas de mirar constantemente el móvil y mucho menos contestar un sms o "WhatsApp" mientras alguien te está hablando. Un líder jamás debe mostrar tal falta de respeto hacia los demás. Lo cierto es que nadie debería hacerlo, pero....

3. Permite que el pasado dicte tu futuro.

Los errores son muy valiosos, no los desperdicies, estudialos y aprende de ellos. Del mismo modo, recuerda que tú cometiste errores, así que no castigues demasiado los errores de las personas que te rodean. Intenta enseñarles también a aprender de esos errores.

4. Aprende a no hablar a espaldas de alguien.

Sé que hay personas que lo hacen inconscientemente, y de hecho, en ocasiones no piensan que están actuando de forma incorrecta. Ahora piensa en el nivel de fiabilidad que te proporcionaría una persona que no es capaz de decir lo que piensa de frente, y en cambio lo hace a tus espaldas. Nuevamente, es un tipo de actitud reprochable para cualquier persona, y para un líder sería completamente inaceptable. (Leer: Los errores de un líder)

5. Sé una persona auténtica.

Muchas veces he escuchado decir de alguien que es una persona auténtica y ejemplar, cuando en realidad era más falso que un euro de madera. Ser auténticos no consiste en complacer a todo el mundo ni tomar decisiones buscando la complacencia de los demás. En ocasiones debemos decir "NO" a nuestros amigos, empleados e incluso superiores. En otras ocasiones, aún estando abiertos a escuchar y estudiar proposiciones, deberemos defender nuestra postura sí o sí, por el bien de nuestro proyecto y/o equipo. Aprende a ser auténtico, pues una persona auténtica probablemente discrepe en una gran parte de opiniones de los demás, y el líder no es una excepción.

6. No hay grandes victorias si no hay riesgo.

El éxito no es fácil, ya que de ser fácil todas las empresas tendrían éxito. Deberemos aprender a dominar y asumir riesgos, aunque no sepamos si vamos a tener éxito o no. En ocasiones, hay que seguir nuestros instintos, aunque siempre analizando detenidamente algunas decisiones. Como ya decíamos en nuestras 18 lecciones de negocios, lo que es fácil de hacer, rara vez nos conduce al éxito. Un líder debe ser valiente, aunque consciente de los riesgos.

Además, si hemos hecho un buen trabajo dentro del liderazgo con nuestro equipo, una plantilla que van todos a una con una confianza ciega en su líder, suelen conseguir prácticamente todo lo que se propongan.

Liderazgo más avanzado:

Publicado en Sin categoría

Para ser un buen líder, comencemos por hacer cambios en nosotros. Preparación para el liderazgo.

Hemos hablado mucho sobre liderazgo, sobre los errores que se suelen cometer en la dirección de equipos, así como otros conceptos más técnicos dentro de la gestión del líder en la empresa. Como en cualquier profesión u oficio, existen mejores profesionales, malos y mediocres. Dentro del liderazgo ocurre igual, y como en cualquier profesión, todos podemos mejorar.



Una cosa está clara, y es que no podemos dirigir a los demás si no somos capaces de encauzarnos nosotros mismos. Según Carrie Kerpen, la mayoría de los buenos líderes suelen sentirse saludables y atractivos, por lo que es importante dentro del liderazgo, comenzar por ahí.


(Leer: Cómo ser un líder más carismático y persuasivo)

Carrie Kerpen asegura que cuando tuvo que ocupar el puesto de Director de su marido dentro de la compañía, no fue el mejor momento, ya que venía de cuidar a un padre moribundo, a sus dos hijos y había estado mucho tiempo retirada, lo cual hizo mella no sólo en su estado anímico, sino también en ese "sentirse saludable". Kerpen habla de que muchos ejecutivos no le dan importancia a hacer ejercicio, cuando un cerebro bien oxigenado, suele pensar mejor y tomar mejores decisiones.

1. Para ser un buen líder, primero, concéntrate en tí.

Si no te sientes bien contigo mismo va a ser difícil que los demás te vean como un líder. Haz ejercicio, cambia la dieta hacia alimentos más saludables, pierde peso si es necesario,ve a la peluquería, usa ropa con la que te sientas bien. Haz que te guste lo que ves en el espejo.

Una vez mejorada la imagen física (y por tanto mental), ahora pasemos a mejorar algunos hábitos de conducta, que si bien no están relacionados con la capacidad de liderazgo, cierto es que nos ayudarán a ser mejores líderes.

2. Evita comprobar el teléfono mientras estás hablando con alguien.

Llegó el temido día del que nos advertía Einstein: "El día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad, seremos una generación de idiotas". Comienza cambiando este cada vez más habitual hábito en las personas de mirar constantemente el móvil y mucho menos contestar un sms o "WhatsApp" mientras alguien te está hablando. Un líder jamás debe mostrar tal falta de respeto hacia los demás. Lo cierto es que nadie debería hacerlo, pero....

3. Permite que el pasado dicte tu futuro.

Los errores son muy valiosos, no los desperdicies, estudialos y aprende de ellos. Del mismo modo, recuerda que tú cometiste errores, así que no castigues demasiado los errores de las personas que te rodean. Intenta enseñarles también a aprender de esos errores.

4. Aprende a no hablar a espaldas de alguien.

Sé que hay personas que lo hacen inconscientemente, y de hecho, en ocasiones no piensan que están actuando de forma incorrecta. Ahora piensa en el nivel de fiabilidad que te proporcionaría una persona que no es capaz de decir lo que piensa de frente, y en cambio lo hace a tus espaldas. Nuevamente, es un tipo de actitud reprochable para cualquier persona, y para un líder sería completamente inaceptable. (Leer: Los errores de un líder)

5. Sé una persona auténtica.

Muchas veces he escuchado decir de alguien que es una persona auténtica y ejemplar, cuando en realidad era más falso que un euro de madera. Ser auténticos no consiste en complacer a todo el mundo ni tomar decisiones buscando la complacencia de los demás. En ocasiones debemos decir "NO" a nuestros amigos, empleados e incluso superiores. En otras ocasiones, aún estando abiertos a escuchar y estudiar proposiciones, deberemos defender nuestra postura sí o sí, por el bien de nuestro proyecto y/o equipo. Aprende a ser auténtico, pues una persona auténtica probablemente discrepe en una gran parte de opiniones de los demás, y el líder no es una excepción.

6. No hay grandes victorias si no hay riesgo.

El éxito no es fácil, ya que de ser fácil todas las empresas tendrían éxito. Deberemos aprender a dominar y asumir riesgos, aunque no sepamos si vamos a tener éxito o no. En ocasiones, hay que seguir nuestros instintos, aunque siempre analizando detenidamente algunas decisiones. Como ya decíamos en nuestras 18 lecciones de negocios, lo que es fácil de hacer, rara vez nos conduce al éxito. Un líder debe ser valiente, aunque consciente de los riesgos.

Además, si hemos hecho un buen trabajo dentro del liderazgo con nuestro equipo, una plantilla que van todos a una con una confianza ciega en su líder, suelen conseguir prácticamente todo lo que se propongan.

Liderazgo más avanzado:

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Para ser un buen líder, comencemos por hacer cambios en nosotros. Preparación para el liderazgo.

Hemos hablado mucho sobre liderazgo, sobre los errores que se suelen cometer en la dirección de equipos, así como otros conceptos más técnicos dentro de la gestión del líder en la empresa. Como en cualquier profesión u oficio, existen mejores profesionales, malos y mediocres. Dentro del liderazgo ocurre igual, y como en cualquier profesión, todos podemos mejorar.



Una cosa está clara, y es que no podemos dirigir a los demás si no somos capaces de encauzarnos nosotros mismos. Según Carrie Kerpen, la mayoría de los buenos líderes suelen sentirse saludables y atractivos, por lo que es importante dentro del liderazgo, comenzar por ahí.


(Leer: Cómo ser un líder más carismático y persuasivo)

Carrie Kerpen asegura que cuando tuvo que ocupar el puesto de Director de su marido dentro de la compañía, no fue el mejor momento, ya que venía de cuidar a un padre moribundo, a sus dos hijos y había estado mucho tiempo retirada, lo cual hizo mella no sólo en su estado anímico, sino también en ese "sentirse saludable". Kerpen habla de que muchos ejecutivos no le dan importancia a hacer ejercicio, cuando un cerebro bien oxigenado, suele pensar mejor y tomar mejores decisiones.

1. Para ser un buen líder, primero, concéntrate en tí.

Si no te sientes bien contigo mismo va a ser difícil que los demás te vean como un líder. Haz ejercicio, cambia la dieta hacia alimentos más saludables, pierde peso si es necesario,ve a la peluquería, usa ropa con la que te sientas bien. Haz que te guste lo que ves en el espejo.

Una vez mejorada la imagen física (y por tanto mental), ahora pasemos a mejorar algunos hábitos de conducta, que si bien no están relacionados con la capacidad de liderazgo, cierto es que nos ayudarán a ser mejores líderes.

2. Evita comprobar el teléfono mientras estás hablando con alguien.

Llegó el temido día del que nos advertía Einstein: "El día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad, seremos una generación de idiotas". Comienza cambiando este cada vez más habitual hábito en las personas de mirar constantemente el móvil y mucho menos contestar un sms o "WhatsApp" mientras alguien te está hablando. Un líder jamás debe mostrar tal falta de respeto hacia los demás. Lo cierto es que nadie debería hacerlo, pero....

3. Permite que el pasado dicte tu futuro.

Los errores son muy valiosos, no los desperdicies, estudialos y aprende de ellos. Del mismo modo, recuerda que tú cometiste errores, así que no castigues demasiado los errores de las personas que te rodean. Intenta enseñarles también a aprender de esos errores.

4. Aprende a no hablar a espaldas de alguien.

Sé que hay personas que lo hacen inconscientemente, y de hecho, en ocasiones no piensan que están actuando de forma incorrecta. Ahora piensa en el nivel de fiabilidad que te proporcionaría una persona que no es capaz de decir lo que piensa de frente, y en cambio lo hace a tus espaldas. Nuevamente, es un tipo de actitud reprochable para cualquier persona, y para un líder sería completamente inaceptable. (Leer: Los errores de un líder)

5. Sé una persona auténtica.

Muchas veces he escuchado decir de alguien que es una persona auténtica y ejemplar, cuando en realidad era más falso que un euro de madera. Ser auténticos no consiste en complacer a todo el mundo ni tomar decisiones buscando la complacencia de los demás. En ocasiones debemos decir "NO" a nuestros amigos, empleados e incluso superiores. En otras ocasiones, aún estando abiertos a escuchar y estudiar proposiciones, deberemos defender nuestra postura sí o sí, por el bien de nuestro proyecto y/o equipo. Aprende a ser auténtico, pues una persona auténtica probablemente discrepe en una gran parte de opiniones de los demás, y el líder no es una excepción.

6. No hay grandes victorias si no hay riesgo.

El éxito no es fácil, ya que de ser fácil todas las empresas tendrían éxito. Deberemos aprender a dominar y asumir riesgos, aunque no sepamos si vamos a tener éxito o no. En ocasiones, hay que seguir nuestros instintos, aunque siempre analizando detenidamente algunas decisiones. Como ya decíamos en nuestras 18 lecciones de negocios, lo que es fácil de hacer, rara vez nos conduce al éxito. Un líder debe ser valiente, aunque consciente de los riesgos.

Además, si hemos hecho un buen trabajo dentro del liderazgo con nuestro equipo, una plantilla que van todos a una con una confianza ciega en su líder, suelen conseguir prácticamente todo lo que se propongan.

Liderazgo más avanzado:

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Qué hacer cuando no entran clientes en el negocio.

Lo primero que debemos hacer es intentar identificar los motivos por los que no entran clientes a nuestro negocio. Si elaboramos una lista, los posibles y prácticamente únicos motivos se resumirían en:

  • Los clientes no conocen nuestro negocio (no saben de nuestra existencia).
  • La ubicación del negocio no es la adecuada.
  • Nuestro producto o servicio no es tan bueno como el de nuestra competencia.
  • Nuestro producto o servicio, sencillamente, no tiene mercado (no tiene demanda).
Cualquiera que sea el problema de nuestro negocio, tiene solución, y únicamente hay que ponerse manos a la obra, salvo que el problema de nuestro negocio sea que no tiene mercado. Quizás ese problema no tenga solución. Por ejemplo, en plena era tecnológica, vender "máquinas de escribir" sería un nefasto negocio, así como ser minoristas de un producto que los grandes almacenes tienen a mitad de precio.

Una vez identificado el problema, es cuestión de elaborar una estrategia, que por suerte, hoy día, no debería ser muy difícil. Aconsejable leer: 10 pasos para mejorar tu negocio este 2013.

Si nuestro negocio está muy escondido, y los clientes no nos conocen, debemos hacer que nos conozcan.

Hoy día, con internet, para ciertos negocios no importa su ubicación física, siempre y cuando tengan un buen escaparate en la red. Como siempre decimos, la ventaja de internet es que la página web de nuestro negocio con 30.000€ de facturación, puede parecer incluso más profesional que la de empresas con 2 millones de euros de facturación. Para hacer nuestro negocio más rentable, probablemente debamos invertir en publicidad en el corto plazo para rentabilizarlo a medio plazo.


Publicidad en medios tradicionales como periódicos locales, así como la publicidad gratis que nos ofrece la red (página de Facebook, un blog corporativo, etc...). Quizás sea buena idea usar temporalmente los cupones de descuento para darte a conocer. las posibilidades son infinitas. Es cuestión de probar estrategias hasta dar con la que funcione. Leer: 5 formas para hacer crecer tu negocio.

Dale un lavado de cara a tu negocio.

Algunas veces, nuestro negocio está bien situado, incluso en una calle de mucho tránsito de personas, pero da la sensación de estar descuidado, sucio, estropeado... 

Por tanto, quizás sea hora de cambiar el logotipo de nuestra empresa por uno que parezca más profesional, cambiar el toldo o la fallada de nuestro negocio si está estropeada, o sencillamente cambiar el color para que la gente vea que ha habido un cambio. 

Estudia a tu competencia, revisa tus precios, ponte al día nuevamente en tu industria. Trae nuevos productos innovadores que no tengan tus competidores, haz ofertas "gancho", incluso contrata a tiempo parcial a un vendedor para que te traiga nuevos clientes (relaciones públicas).

Si tu negocio es nuevo y aún no tienes ni los primeros clientes, dimos algunos consejos para atraer a esos primeros clientes a tu negocio.

Usa los tres principios de las ventas en las empresas.

Cuando una empresa ejecuta un plan para vender más, básicamente consiste en hacerse con más clientes, más ventas por cliente y mayores ventas por cliente. Aunque parezca lo mismo, lo cierto es que es no es lo mismo. Lo explicamos en ¿Cómo vender más en tu negocio?.

Del mismo modo, dimos 5 estrategias de marketing para vender más en navidad, aunque no necesariamente sean aplicables únicamente para la navidad, y puedes emplear esas estrategias para aumentar tus ventas en cualquier época del año. 

En resumidas cuentas, captar la atención de nuestro mercado consistiría en potenciar nuestros actuales clientes, vender más a nuestros actuales clientes y conseguir nuevos clientes. Renegociar con nuestros proveedores para conseguir mejores precios e incluso buscar nuevos proveedores. Incorporar productos originales o más innovadores a nuestro negocio, invertir en publicidad, cambiar la imagen de nuestro negocio si es necesario y sacarle todo el provecho que podamos a internet.

Recuerda que todo problema tiene una solución, y ésta, probablemente no sea fácil, pero la tiene.
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Qué hacer cuando no entran clientes en el negocio.

Lo primero que debemos hacer es intentar identificar los motivos por los que no entran clientes a nuestro negocio. Si elaboramos una lista, los posibles y prácticamente únicos motivos se resumirían en:

  • Los clientes no conocen nuestro negocio (no saben de nuestra existencia).
  • La ubicación del negocio no es la adecuada.
  • Nuestro producto o servicio no es tan bueno como el de nuestra competencia.
  • Nuestro producto o servicio, sencillamente, no tiene mercado (no tiene demanda).
Cualquiera que sea el problema de nuestro negocio, tiene solución, y únicamente hay que ponerse manos a la obra, salvo que el problema de nuestro negocio sea que no tiene mercado. Quizás ese problema no tenga solución. Por ejemplo, en plena era tecnológica, vender "máquinas de escribir" sería un nefasto negocio, así como ser minoristas de un producto que los grandes almacenes tienen a mitad de precio.

Una vez identificado el problema, es cuestión de elaborar una estrategia, que por suerte, hoy día, no debería ser muy difícil. Aconsejable leer: 10 pasos para mejorar tu negocio este 2013.

Si nuestro negocio está muy escondido, y los clientes no nos conocen, debemos hacer que nos conozcan.

Hoy día, con internet, para ciertos negocios no importa su ubicación física, siempre y cuando tengan un buen escaparate en la red. Como siempre decimos, la ventaja de internet es que la página web de nuestro negocio con 30.000€ de facturación, puede parecer incluso más profesional que la de empresas con 2 millones de euros de facturación. Para hacer nuestro negocio más rentable, probablemente debamos invertir en publicidad en el corto plazo para rentabilizarlo a medio plazo.


Publicidad en medios tradicionales como periódicos locales, así como la publicidad gratis que nos ofrece la red (página de Facebook, un blog corporativo, etc...). Quizás sea buena idea usar temporalmente los cupones de descuento para darte a conocer. las posibilidades son infinitas. Es cuestión de probar estrategias hasta dar con la que funcione. Leer: 5 formas para hacer crecer tu negocio.

Dale un lavado de cara a tu negocio.

Algunas veces, nuestro negocio está bien situado, incluso en una calle de mucho tránsito de personas, pero da la sensación de estar descuidado, sucio, estropeado... 

Por tanto, quizás sea hora de cambiar el logotipo de nuestra empresa por uno que parezca más profesional, cambiar el toldo o la fallada de nuestro negocio si está estropeada, o sencillamente cambiar el color para que la gente vea que ha habido un cambio. 

Estudia a tu competencia, revisa tus precios, ponte al día nuevamente en tu industria. Trae nuevos productos innovadores que no tengan tus competidores, haz ofertas "gancho", incluso contrata a tiempo parcial a un vendedor para que te traiga nuevos clientes (relaciones públicas).

Si tu negocio es nuevo y aún no tienes ni los primeros clientes, dimos algunos consejos para atraer a esos primeros clientes a tu negocio.

Usa los tres principios de las ventas en las empresas.

Cuando una empresa ejecuta un plan para vender más, básicamente consiste en hacerse con más clientes, más ventas por cliente y mayores ventas por cliente. Aunque parezca lo mismo, lo cierto es que es no es lo mismo. Lo explicamos en ¿Cómo vender más en tu negocio?.

Del mismo modo, dimos 5 estrategias de marketing para vender más en navidad, aunque no necesariamente sean aplicables únicamente para la navidad, y puedes emplear esas estrategias para aumentar tus ventas en cualquier época del año. 

En resumidas cuentas, captar la atención de nuestro mercado consistiría en potenciar nuestros actuales clientes, vender más a nuestros actuales clientes y conseguir nuevos clientes. Renegociar con nuestros proveedores para conseguir mejores precios e incluso buscar nuevos proveedores. Incorporar productos originales o más innovadores a nuestro negocio, invertir en publicidad, cambiar la imagen de nuestro negocio si es necesario y sacarle todo el provecho que podamos a internet.

Recuerda que todo problema tiene una solución, y ésta, probablemente no sea fácil, pero la tiene.
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