La función principal de una bandeja de entrada: la respuesta

En tan sólo tres días, habéis sido un montón los que habéis respondido a la pregunta del artículo anterior “¿Para qué sirve una bandeja de entrada?”. Tanto las respuestas como el ambiente han sido sinceramente geniales así que ¡enhorabuena a todos por haber participado en el reto!

Efectivamente, una bandeja de entrada sirve para…

La mayoría de las ideas válidas que habéis señalado podemos resumirlas en 3 conceptos:

  • Lugar por el que llegan las cosas sin procesar
  • Concentrador (de todo lo que está por procesar)
  • Estructura que permite vaciar la mente

Una bandeja de entrada NO es…

También me gustaría aprovechar la oportunidad para desmentir ciertos conceptos que han salido al aire (no pasa nada, cuando uno lo dice es que cincuenta lo están pensando, felicidades a los que se atrevieron a decir lo que opinaban). Es erróneo considerar a una bandeja de entrada:

  • Una lista de tareas. En tu bandeja puede haber tareas, ideas, papeles, etc. Si conviertes tu bandeja en una lista de tareas y está llena de cosas que no tienen por qué ser tareas resultará poco eficaz y no cumplirá correctamente sus otras funciones.
  • Forma de visualizar las tareas pendientes. Si visualizas en la bandeja lo que te queda por hacer, es que en la bandeja de entrada almacenas cosas. Una bandeja es como tu buzón de correo de casa. Vacíalo cada día y lleva las cartas que exijan alguna tarea al lugar correcto.

El concepto fundamental tras toda bandeja de entrada

Si hemos montado todo este tingaldo es para resaltar un último aspecto crucial de toda bandeja de entrada.

Este concepto es muy difícil de aprender para aquellos de vosotros que habéis tomado GTD u otro sistema y lo habéis implementado tal cual (sin haber empezado desde 0) porque la bandeja de entrada que tenéis os resuelve el problema sin que lo noteis probablemente.

No obstante, sé de primera mano que entre aficionados de GTD es muy frecuente saltarse la bandeja de entrada a menudo (entre tú y yo, ¿seguro que no lo has hecho nunca?). Y una de las razones principales por la que se hace es porque nos falta esta noción.

Para explicarla claramente imagínate un castillo medieval como el de la imagen. La bandeja de entrada sería esto:
 

bandeja-de-entrada-castillo
 

En un castillo una bandeja de entrada sería exactamente el lugar en el que la gente espera antes de pasar la puerta. La puerta sería donde los guardias “nos procesan”, o en otras palabras, nos dicen si podemos pasar o no y a dónde debemos ir.

Dentro, el sistema. Fuera, el caos.

Todo lo que hacemos y poseemos en nuestra vida es como el castillo. Dentro está la parte que funciona, la parte que está controlada y está todo agrupado por funciones, los caballos en las cuadras, los zapateros en sus gremios y los comerciantes al comercio. Lo mismo pasa en nuestra organización. Dentro está nuestro sistema de organización y tendremos en un mismo sitio todas las tareas por hacer, en otro los documentos importantes y las ideas de proyectos de futuro en otro.

Fuera estaría el caos, aquello que no controlamos o que hemos echado fuera para que la sociedad del castillo funcione mejor. Traducido a la vida real, fuera de nuestro sistema se encuentran las tareas que decidimos no hacer, los papeles que no aportan nada y todo lo que obstaculiza nuestro trabajo.

Siguiendo con ese modelo, todo lo que tocamos y hacemos a diario se divide en dos componentes como aparece en la siguiente imagen:
 

El objetivo a perseguir

Lo que está dentro de las murallas lo controlamos y somo capaces de gestionarlo con poco esfuerzo. Por eso nuestro objetivo es introducir lo relevante en nuestro sistema, pero al mismo tiempo toda idea, tarea o propuesta que viene de fuera de las murallas tiene que pasar por la bandeja de entrada y ser procesada para ir al lugar correcto en el sistema. Ya que si dejamos entrar caóticamente las cosas, perderemos el control y dentro habrá tanto caos como fuera.

Entonces, ¿qué tiene que ver la bandeja de entrada con todo esto?

La bandeja de entrada no es más que un lugar de espera antes de que procesemos lo que hay dentro. ¿Por qué te cuento entonces todo esto?
 

Porque en la vida real, no existen ni murallas ni puerta del castillo

 

Piensa en tu caso particular: ¿qué separa las tareas que has desestimado de aquellas sobre las que aún no has decidido nada? ¿Qué separa tus papeles organizados de tus papeles aún por procesar?

Físicamente: nada.

En la vida real lo único que separa ambos lados es la forma en la que procesas lo que te llega. De ahí que la bandeja de entrada, deba ser el único punto de intercambio entre tu sistema de organización y el mundo exterior.

Esta función de la bandeja de entrada es la respuesta a la pregunta que os hice en el último artículo y que espero que retengas a partir de ahora. Si lo que llega, no pasa por la bandeja, contaminarás lo que ya tengas organizado.

Últimas consideraciones

Sé que este artículo es extenso pero aquí tienes dos ideas claves para saber cómo aprovechar todo esto:

1. Separa físicamente siempre que puedas

Una bandeja de entrada no vale de nada si lo que procesas va a parar junto a cosas que no han sido procesadas. Empieza por un cajón si quieres, vacíalo y define que esa será tu primera zona amurallada, nada entra ahí si no pasa por la bandeja de entrada y todo lo que se encuentre allí responde a algún criterio.

2. No te saltes la bandeja de entrada a la ligera

La bandeja de entrada no sólo pretende llevar cada papel a su sitio, sino que sobre todo pretende que no mezcles ni contamines las cosas que ya están organizadas con aquellas que no lo están. Si esa situación llega no sabrás discernir entre qué está en su sitio y qué no. Y la única solución será sacar todo fuera y procesarlo de nuevo.

Concluyendo

Espero que estos dos artículos de pregunta respuesta y el hecho de que hayáis reflexionado en el medio os haya ayudado a captar mejor el concepto. Me encantará saber lo que opináis, especialmente aquellos que usáis GTD o algún otro método no propio.

En mi experiencia, que ha sido de lo más autodidacta, puedo aseguraros que es posible organizarse sin un punto que concentre a todo lo que tenemos por procesar e incluso sin vaciar la mente (es menos eficaz, pero se puede).

Ahora bien, resulta completamente imposible organizarse sin separar lo organizado de lo que está por organizar. ¡Gracias de nuevo por vuestra magnífica respuesta comunitaria al reto!


Tecnicas de Organizacion
De Iago Fraga en Técnicas de Organización © | Ir al artículo | 4 comentarios

¡Examen de productividad! ¿Para qué sirve una bandeja de entrada?

bandeja-de-entrada

Dicen los que saben de enseñanza, que no se deben de mirar las soluciones antes de intentar el ejercicio, porque el proceso de reflexión es imprescindible para el aprendizaje.

El artículo de hoy vamos a empezarlo al revés. Tú me dices la que crees que es la respuesta y yo en 2 días os respondo a todos con un artículo en el que explicaré el valor de una bandeja de entrada.

¿Por qué lo hacemos?

Aquí espero notar una importante diferencia entre los que habéis aprendido productividad por vuestra cuenta y los que utilizáis GTD u otro método. Sin embargo no os diré aún en dónde se encuentra la diferencia, para no daros más pistas. Tampoco convierto esto en una encuesta con varias opciones porque sería igualmente fácil deducir de entre las opciones, cuál es la principal.

Lo importante es reflexionar y plasmar tu respuesta antes de la solución. No es importante que hayas escrito la respuesta correcta, pero sí importa que, cuando se publique la respuesta correcta, tú la aprendas y para eso necesitas arriesgarte ahora.

Ya te avanzo que la respuesta no es única (una bandeja de entrada tiene más de una función) pero sí hay una función que prima sobre el resto y que no es exactamente evidente. Experto, novato, iniciado o avanzado: ¡mójate! Aquí no vamos a criticar a nadie, pero sí vamos a intentar aprender todos juntos.

Si estás leyendo este artículo a través del feed RSS, desde tu e-mail o de tu móvil visita este artículo en el blog y deja tu comentario, ¡esta vez es especial!

Bueno, te toca. Tienes los comentarios aquí abajo para expresar tu opinión y contrastarla cuando te dé la respuesta en 2 días. La pregunta a la que debes contestar es:


¿Cuál es la función principal que cumple una bandeja de entrada (en un sistema de productividad)?

Actualización: Puedes encontrar el artículo de respuesta siguiendo este enlace: La función principal de una bandeja de entrada: la respuesta

» Ir al artículo

Tecnicas de Organizacion
De Iago Fraga en Técnicas de Organización ©

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría

Recordando a Napoleón Hill: Motivando para progresar



Para iniciar esta reflexión, me gustaría contarles a los nativos digitales (prácticamente la totalidad de los que nacieron durante la última década del siglo pasado), que antes de su era, si necesitábamos alguna información o deseábamos alguna lectura para reflexionar o para pasar el tiempo, necesariamente debíamos ir a una biblioteca, una librería o un kiosko. Es decir no existía la maravillosa opción de internet.  

En ese sentido uno de sus grandes aportes, es la accesibilidad a excelentes lecturas que contribuyen a satisfacer nuestra sed de conocimiento y la búsqueda de orientaciones e inspiraciones en el ámbito personal y profesional.

Independientemente al medio, que mejor consejo o recomendación que podemos darle a nuestros colaboradores,  es una buena lectura para abordar algún aspecto de su desempeño o vida personal que requiera mejora o profundización. Ese es el caso del viejo libro de Napoleón Hill, Piense y hágase rico. Abstrayéndonos de su ubicación histórica y geográfica, en esencia es una valiosa guía para encontrar el camino hacia el progreso y el bienestar. 

Verdaderamente, hay que insistir “con coherencia”, que con inspiración, entusiasmo y esfuerzo organizado se puede progresar y obtener los bienes materiales necesarios para llevar una buena vida. Un gran enemigo de ese camino es precisamente, el mal ejemplo que encontramos a nuestro alrededor y que por lo tanto, también nuestros colaboradores lo encuentran donde vayan. Es muy difícil motivar para buscar el progreso a través del esfuerzo, cuando cada vez hay más desigualdad y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. De todas maneras debemos intentarlo e insistir una y otra vez,  para beneficio de él mismo y del grupo humano que integra en la organización. 

En  medio de esa dificultad, conviene que alertemos sobre los “falsos profetas” del enriquecimiento mediante supersticiones, nefastas combinaciones financieras o manipulados métodos de mercadeo como el multinivel y todas sus variantes. Debo decir que inclusive quien les escribe, ha sido víctima de esas prácticas en momentos de necesidad y desempleo. 

Un eje central para el progreso, es la formación profesional. Otro es la administración de las finanzas personales y familiares. Le siguen las buenas prácticas en beneficio de la salud y finalmente actividades en el ámbito espiritual que no necesariamente deben ser de tipo religioso. En los encuentros personales con nuestros colaboradores, siempre deben estar presentes algunos de estos temas con sus distintos enfoques o facetas. La posesión de un cargo o jerarquía entre trabajadores, empleados de primera línea, ejecutivos o gerentes nos obliga moral y profesionalmente a realizar habitualmente esta actividad indelegable. 

Para el cumplimiento de esta importante labor, hemos de estar debidamente preparados. Por esta razón, convendrá prever el tema que abordemos y buscar referencias o materiales para prepararlo y claro está, comprometernos nosotros también en los propósitos que surjan. Como hemos dicho ya, el buen ejemplo y la coherencia son poderosos aliados para lograr resultados. Si perseveramos, los obtendremos y estos serán por sí mismos, un gran motivo para nuestra satisfacción y cualificación como líderes en el ámbito laboral y en la sociedad que integramos.
Publicado en Sin categoría