Debate: ¿Tienes algún objetivo grande para el verano?

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¿Tiempo para descansar o tiempo para construir algo grande? Huele a veranito y el dilema se aproxima aunque no son dos ideas incompatibles para muchos.

Unas semanas antes del inicio de las vacaciones es cuando solemos fraguar la mayoría de los planes o decantarnos por un estilo libre para recargar las pilas. La pregunta que te lanzo hoy podría traducirse en qué significa para ti ese “recargar las pilas” y qué planeas hacer con ese tan preciado tiempo libre (ya sea a velocidad de rayo o a ritmo más bien tranquilete). ¿Colgarás el cartel de “objetivo personal” o el de “cerrado por vacaciones”?

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¿Qué te parece eso de tener un objetivo de verano? ¿Es algo para raritos o ansías tener tiempo libre para invertirlo en algo personal? Para seguir el debate y compartir tu opinión no dudes en añadir tu comentario.


Tecnicas de Organizacion
De Iago Fraga en Técnicas de Organización © | Ir al artículo | 6 comentarios

Productividad: La prioridad eres tú

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Llevo en esto de la productividad algo más de un año y medio publicando activamente. La verdad es que empecé a preocuparme por el tema para dar respuesta a una mis propias necesidades y preguntas, y no fue hasta más tarde cuando me di cuenta que había todo un mundo de profesionales alrededor.

Fue entonces cuando descubrí a los David Allen, GTD, Pomodoro, AutoFocus y compañía siempre considerando en parte que todo aquello no era para mí, y hasta el día de hoy aún mantengo bastante esa idea.

No obstante del contacto frecuente con todo este mundillo me fueron entrando ciertos conceptos y entre ellos uno con el que mantengo una relación de amor/odio que es el de aprender que todo aquello por lo que yo me preocupaba se llamaba en el mundo moderno “productividad”.

Productividad ¿trabajo o habilidad personal?

La parte de amor en mi relación con la palabra productividad viene del hecho de que todos aquellos que me leéis y aquellos que no me han leído nunca, pueden hacerse una idea bastante buena de lo que se tratan todos mis artículos cuando digo que escribo sobre productividad. Resulta comprensible y el nombre basta con frecuencia para aprender en el momento de qué va el tema si no habías escuchado nunca hablar de él.

La parte de odio viene del hecho de que productividad está lastrado por los prejuicios que cada uno le atribuye. Quien no sabe de qué va la productividad se hace una idea en dos minutos con el nombre y es tanto incapaz de aplicar lo que le presento al terreno personal como de ver que las mejores técnicas no son las que te hacen ir más rápido.

Yo no aprendí productividad para el trabajo

Te lo digo en serio. Si hubiese aprendido productividad para el trabajo mi motivación hubiese muerto a los dos minutos de empezar. Todo lo que traigo semana a semana a este blog lo he ido descubriendo y perfeccionando en mi tiempo libre.

No tengo el más mínimo reparo en decir que el primer interesado en funcionar bien soy yo, y cuando más partido le saco a mis técnicas es durante las vacaciones.

A mí no me interesa gestionar bien el e-mail para producir más para mi jefe. A mí no me interesa correr más rápido en mi ruedita de hámster y barrer el suelo y lavar los platos en el tiempo que antes empleaba para barrer solamente. A mí lo que me interesa es llegar a casa lo antes posible y ser el empleado perfecto, porque el jefe y único accionista de mi tiempo libre soy yo.

La prioridad eres tú

Por eso me parece importante mencionar, que la prioridad eres tú.

No puedes ser un chef primera, y seguir pidiendo pizzas a diario. No sé si has llegado hasta aquí con la idea de hacer girar más rápido una rueda de hámster, o si tu objetivo inicial era realmente acabar todas las tareas de la casa antes de irte cada día a la cama.

De lo que espero poder conseguir concienciarte con todo esto, es de que, aunque tenga pinta de cosa de trabajo, en realidad la productividad es aquello que deberías especializarte en usar cuando trabajas para ti.

No te lo voy a negar, a mí “productividad personal” me seguirá sonando a tema de conversación de altos ejecutivos mientras se comen un carpaccio de esturión en una comida de negocios para conseguir incrementar en un 1,7% el rendimiento de su sociedad limitada antes de echarse una partidita de golf.

Ahora bien, en dos días empieza oficialmente el verano y si consigo que te entusiasmes aprovechando al máximo tus vacaciones con las técnicas que este año te ayudaron a ser un hámster más eficaz, ¡venerados sean los carpaccios de esturión!

Así que bon appetit y no pierdas la oportunidad de empezar a llenar de planes e ilusiones el tiempo que correrías el riesgo de malgastar tirado en el sofá.

Fotografía original de Zhuzhell Montano

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Dime qué te llevarías a una isla desierta y te diré lo que estás haciendo mal

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Un minimalista y un náufrago tienen a menudo pocas diferencias.

El minimalista, al principio, tenía una gran cantidad de cosas pero ha sabido ir quedándose tan sólo con aquellas que son vitales para él, le resultan útiles y cuyo valor como conjunto le ofrecen el mejor balance entre beneficios y mantenimiento posible.

El náufrago, por otro lado, ha empezado sin nada pero ha sabido ir invertido sus esfuerzos en crear en cada momento la herramienta que más necesitaba y no tenía aún.

Tanto náufrago que construye como minimalista que reduce, ambos se llevarían a una isla desierta “Única y exactamente lo que vayan a necesitar”.

Dime, ¿qué te llevarías a una isla desierta?

Si te enfrentas en serio a la pregunta, acabarás tarde o temprano encontrando dos problemas.

El primero es no saber muy bien lo que vas a necesitar. En el ejemplo imaginario de la isla, éste puede ser un punto complicado, pero espero que para tu día a día recuerdes y pongas en práctica lo que te presentaba hace poco sobre la importancia de identificar tus necesidades si aun no lo has hecho.

El segundo es que en la pregunta de la isla desierta siempre nos ponen un limitante (si no no hay dificultad). El limitante es que normalmente sólo nos dejan llevarnos una cosa y la pregunta acaba siendo “Si pudieses llevarte una sola cosa, ¿qué te llevarias a una isla desierta?”.

Valor subjetivo, valor objetivo

Además, a todo lo que posees o esperas crear por ti mismo se le pueden atribuir en economía dos tipos de valor:

  • Valor objetivo: Que es lo que cuesta producirlo, los materiales y el trabajo necesario (en teoría, esto es lo que debería de reflejar el precio).
  • Valor subjetivo: Que mide la utilidad que le puedes dar y cambia según la persona y la situación (el valor subjetivo de una película es mucho más elevado antes de que la veas, por ejemplo).

Convergiendo hacia el objetivo

En teoría, cuando te marcas un objetivo deberías ser sólo como un náufrago. Trabajas creando herramientas a tu alrededor y así esperas llegar a lo que te propones. Pero esto no funciona.

Si te comportas como un náufrago constantemente gastarás tu tiempo y esfuerzos en herramentas que te ayuden pero pronto alcanzarás tu limitante. Eso es lo que hacemos a diario manteniendo rutinas de las que ya ni sabemos el por qué y aún así les permitimos saturar nuestro día a día. Para muchos emprendedores, el exceso de tareas secundarias se vuelve tan nocivo como la pasividad absoluta.

Y es ahí precisamente, cuando hay que cambiar a la actitud minimalista porque es la única capaz de devolverte el tiempo libre y liberarte de los compromisos que te frenan. En algún momento te has pasado al lado del exceso y la actitud que necesitas no es la de crear, sino la de escoger y eliminar.

Admite que tienes un máximo de capacidad y estarás preparándote para optimizarlo.

Mantén tu balance

Nadie te puede avisar cuándo debes cambiar de modelo, pero sí puedes permanecer alerta. Tu meta es maximizar el valor subjetivo de lo que te rodea y eso lo puedes conseguir tanto construyendo lo que importa (al estilo náufrago) como subsituyendo o eliminando inteligentemente lo que te perjudica (al estilo minimalista).

Impulsar nuevas ideas para tus proyectos puede ser muy positivo, pero debes apoyarlo cerrando o delegando las viejas iniciativas.

Si bien la actitud de náufrago nos lleva a un punto en el que tocamos límite, la actitud minimalista no te dará lo que necesitas, sino más bien depurará constantemente aquello de lo que dispones. Por eso estás obligado a avanzar y a revisarte con frecuencia.

¿Preparado para revisar tus compromisos actuales y enfocarte hacia nuevos más rentables?


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8 fuentes de distracciones y cómo acabar con ellas

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Distracciones, esas cosas tan malignas que te impiden constantemente el conseguir lo que te propones. ¡Son tan evidentes!

Resulta increíblemente fácil mirar a lo que hiciste ayer y señalar los puntos en los que perdiste descaradamente el tiempo. Y antes de ayer, tres cuartos de lo mismo. Diferentes motivos pero mismo resultado.

Oye, y digo yo, ¿esto no se puede evitar? Vale que es fácil ver en qué perdiste el tiempo ayer y antes de ayer, pero lo que estaría realmente genial es poder darse cuenta de cuando una distracción aparece y evitarla. Claro que para eso habría que saber la pinta que tiene una distracción. ¿Alguna idea? Pues presta atención que lo que viene es importante.

La pinta que tiene una distracción

Una distracción es fundamentalmente una actividad. Cuando tu vecino hace ruido, eso puede molestarte pero no es ni la mitad de peligroso que una verdadera distracción que es cuando encuentras una actividad o tarea y decides interrumpir la que estabas haciendo.

Pero son detectables. La mayoría de ellas provienen de alguna de las tres razones siguientes:

  • Novedad: Encuentras algo nuevo o recuerdas algo olvidado (que a efectos prácticos es lo mismo)
  • Falta de perspectiva: Ves una tarea dónde no la hay y te convences de que hay que hacerla
  • Prioridades: Olvidas momentáneamente que existen prioridades y que constantemente tenemos más cosas que hacer que tiempo para hacerlas

¿Ya está? ¿Ya se acabó? Sí. Esa es toda la teoría habida y por haber sobre las distracciones. Parece demasiado simple. Y es que en organización y productividad las cosas más importantes son las simples, pero el verdadero cambio viene cuando te esmeras en implementarlas.

Así que, ¿qué tal si te propongo 8 ejemplos fáciles de cómo implementar lo que acabas de aprender?

8 fuentes de distracciones y cómo acabar con ellas

1. Papeles sueltos que te encuentras de repente

La pregunta no es ¿cómo acabo esto rápidamente? sino, ¿cómo es que esto no tiene un lugar en dónde no me moleste? Acción: No trates el papel en el momento, mételo en tu bandeja de entrada y ya le tocará su turno (aquí tienes otra idea al respecto).

2. Outlook, Gmail u otro gestor de e-mail abierto

Si te llega un e-mail, te aparece un recordatorio: mala cosa. Sobre todo con la de spam que hay hoy en día. Acción: Abre el e-mail una vez al día y mantenlo cerrado durante el resto del tiempo.

3. Mensajes de actualización del antinvirus, lector de pdfs, etc.

Ídem que el e-mail pero al antivirus deberías hacerle caso. Al resto, realmente da igual si tienes la versión 1.87b o la 1.89z . Acción: Al antivirus permítele que se actualice automáticamente pero en silencio y al resto, que no hagan ruido.

4. Skype, messgenger, chats…

Como el e-mail y las actualizaciones. Podría mencionar mil tipos más de programas de ordenador y la idea sería la misma: no les permitas que te interrumpan.

5. Tareas sin hacer a simple vista

Hacer la cama ya es una tarea de interés cuestionable, pero lo que es completamente absurdo, es que pares cualquier tarea importante para hacer esa. Acción: Interioriza bien la diferencia entre organización y orden (si no te lo has leído, ¡recomendadísimo!) y aprende a convivir con un desorden razonable para cuando sea necesario.

6. Recordatorios de cosas por hacer en el escritorio

El recordatorio de una tarea poco importante sólo puede conseguir dos cosas: que te añada presión por no haberla acabado y que le acabes dando prioridad cuando no la merece. Acción: Archiva todos esos recordatorios, créate una lista de tareas si no la tienes y pon allí una línea sobre la tarea.

7. Las notificaciones del móvil

Los smartphones son dinamita para la productividad. Si tienen conexión a internet te aparecerá una lluvia continua de notificaciones. Acción: Elimina las aplicaciones que abusen de esto, limita las que quieres conservar y considera el no estar siempre conectado a internet.

8. Navegar por internet

Todos lo hemos experimentado, es increíblemente fácil desviarse click tras click y perder de vista el objetivo inicial. Acción: Crea una lista y guarda el link que quieras mirar en vez de hacer click inmediatamente. A parte de evitar interrupciones, verás que muchos links no te interesan tanto como la primera vez que los viste.

¿9?¿10?¿11?

El blog está abierto a tus ideas y propuestas. Si sabes cómo tratar una distracción eres más que bienvenido en los comentarios al igual que para cualquier duda u opinión. No te cortes y añade tu idea por simple o extraña que parezca.

Fotografía original de Cofaru Alexandru

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