Gerenciando la Navidad.


Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
Finalmente, sería una buena idea que, como iniciativa absolutamente personal o grupal, realicen alguna acción en favor de alguien vinculado al grupo y que consideren que podría estar con una necesidad material o afectiva. Siempre hay algún proveedor de servicios personales, o un compañero de trabajo tal vez que podría identificarse. No vendrá mal que cada uno sienta materialmente esa “incomodidad del desembolso”, ya sea de tiempo o de algo de dinero. Con seguridad, luego se convertirá en energía positiva que fluirá en cada uno y todo el grupo, en pos de lograr mejores días festivos y un nuevo año a punto de comenzar.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
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Las fiestas de fin de año, normalmente generan un estado de expectativa muy singular a la mayoría del mundo occidental y por qué no también, a buena parte al resto del mundo. Particularmente en los siguientes artículos, abordaremos una cuestión bastante característica de los que habitamos el hemisferio sur,  particularmente los latinoamericanos, me refiero a “decretar vacaciones” los meses de diciembre, enero y febrero.

En cuanto a los días previos a Navidad, convendría reflexionar acerca de los estados de ánimo y los afectos que, sin lugar a dudas, nos afectan  dentro y fuera de la empresa y proyectan perspectiva interior de cada uno de nosotros.

Es costumbre, la realización de algún almuerzo o cena en las organizaciones. En muchos casos es reemplazado por obsequios o inclusive, las dos cosas. Siempre hay un espacio para la reflexión por parte de la alta gerencia o la dirección. En estos discursos se suele hacer un recuento de los logros, un repaso de los valores y la filosofía de la empresa así como la visión para el corto y mediano plazo. 

De manera particular, cada gerente debería hacer un espacio de lugar y tiempo, para reunirse con sus colaboradores y darle su toque personal a estas reflexiones de la época, buscando un mayor y mejor acercamiento y tratando de aumentar así, la energía que tiene y habrá de tener su equipo en el próximo año. No se trata de volver a hacer un discurso, sin embargo, convendrá que se prepare adecuadamente, tratando de que sus palabras y la participación de los asistentes generen los efectos que se buscan lograr. Previamente, convendría encontrar un momento para conocer o comprender un poco más a cada uno de los miembros. Preguntarle tal vez con quién va a pasar y/o como desea que esto ocurra. Conviene que cada uno, vea al otro desde un enfoque diferente, procurando resaltar virtudes y comprendiendo modos de ser o actuar que visualizamos como defectos.  En otras palabras, que sea un tiempo donde nos veamos los unos a los otros con las mejores disposiciones, con comprensión y sumando energías,  para que fluya lo mejor de cada uno en pos de tener el mejor ambiente de trabajo y que este se constituya  verdaderamente, en el soporte material y de realización personal para el logro de nuestros sueños.
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